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03/07/06: ENERGÍA.
Pico truncado y su hidrogeno.
En un escenario de inminente crisis energética, y discusiones por la recuperación de las regalías de fuentes petroleras, se desarrolla una incipiente industria de energía más económica y no contaminante: el hidrógeno en Argentina.

Juan Carlos Bolcich, egresado de la UNLP, diseñó una planta experimental que probó la eficacia del hidrógeno como combustible para producir energía alternativa. La era de los combustibles no renovables, especialmente el petróleo y sus derivados, avanza a su fin.

En nuestro país, una corriente de profesionales trabajan intensamente para diseñar el futuro. Juan Carlos Bolcich, egresado de la Universidad Nacional de La Plata, presidente de la Asociación Argentina del Hidrógeno, está al frente de un proyecto en Pico Truncado, Santa Cruz, un pueblo que ha comenzado a desenvolverse sólo con energías alternativas. Se trata de la Planta Experimental Eólico-Hidrógeno, ubicada en ese pueblo, cuyo objetivo es "testear tecnología propia y ajena vinculada con la aplicación de energías renovables, difundir los avances al público en general, y brindar cursos técnicos y prácticos sobre el tema", según afirmó Bolcich. El predio cuenta con cuatro máquinas eólicas, una planta de tratamiento de agua, un taller en donde se potencian las normas de seguridad en el manejo del hidrógeno, y una estación de carga y almacenamiento a baja presión de la sustancia. El proyecto busca garantizar la alimentación de los habitantes del lugar, con la implementación de un invernadero cuyo calor es extraído también durante el proceso de catálisis del agua, con compresores que son ciento por ciento argentinos.

La planta utiliza la potencia del viento patagónico, (en esa zona, con una velocidad promedio de 50 kilómetros por hora, a 50 metros de altura), y las máquinas eólicas de la experiencia en Pico Truncado alcanzan un factor de uso entre el 45 y el 60 por ciento. Según Bolcich, en la práctica, la energía producida con el proceso de catalización es suficiente para proveer de energía eléctrica a la mitad de la población; genera 2,4 megavatios.

La idea es que, en el futuro, se puedan instalar en varios puntos de la Patagonia estas plantas transformadoras del agua en base a la energía eólica, para aprovechar el hidrógeno como combustible, el oxígeno, cuyas propiedades en el desarrollo de cierta industria ictícola han sido probadas, y el calor, para el funcionamiento de invernaderos que permitirían proveer de alimentos a una zona que suele requerir el traslado a lo largo de miles de kilómetros. Bolcich cree que estamos en la "etapa de transición" hacia el hidrógeno, etapa que consiste en la incorporación, en principio en pequeñas proporciones, del hidrógeno en el resto de los combustibles gaseosos, como el gas natural. El ingeniero cree también que, en la medida en que la experiencia demuestra eficiencia y rendimiento de energía proveniente de un recurso inagotable como el viento patagónico, crecerán los rangos de confortabilidad y bajarán los costos de accesibilidad, el país se encauzará hacia "una industria nacional del hidrógeno", al tiempo que se estaría dando respuesta a una pregunta que desvela a todas las naciones, en especial a las grandes potencias: "¿hay vida después del petróleo?".
Los combustibles fósiles derivados del "oro negro" representan hoy el 41% de la oferta de energía en América Latina, contra el 37% que representan los recursos renovables, entre ellos el hidrógeno. Hoy se están desarrollando nuevos catalizadores y reactores para usarse en la producción y purificación de hidrógeno. El objetivo de la planta de Pico Truncado es producir hidrógeno bajo todas las normas de seguridad, probarlo como generador de energía para equipos electrógenos, vehículos, cocinas y maquinas industriales, y evaluar los costos de su utilización masiva. El laboratorio optimizará cada etapa de la producción, experimentará el manejo del combustible con fines de almacenamiento y transporte, y formará personal especializado en esta técnica y en la fabricación de sus insumos.

Los vecinos de Pico Truncado son dueños de los servicios telefónico y eléctrico, y lograron que ambos sean mucho más baratos que en el resto del país. Hace un par de años, la Municipalidad del lugar también trascendió por ser la primera en anunciar que, en un futuro cercano, usaría hidrógeno como combustible de sus autos. El anuncio además involucraba a la energía eólica que producen los dos gigantescos molinos de viento instalados en la planta experimental creada por Juan Carlos Bolcich. El proyecto prevé que los pobladores del lugar tengan acceso libre y gratuito a la planta de producción de hidrógeno, "para contribuir a la difusión de estas cadenas limpias e inagotables de energía". También existe un espacio para las prácticas de alumnos de enseñanza media e investigadores. "La intención es que funcione como una escuela-fábrica, compatible con pautas de producción y seguridad industrial en el manejo del hidrógeno". En cuanto a la posibilidad de utilizar el combustible para los autos, en los últimos años la tecnología del hidrógeno tuvo un importante desarrollo en varios países del mundo. No son pocos los vehículos que funcionan con él en Estados Unidos y Alemania. Los expertos aseguran que la Argentina podría convertirse en el mayor productor mundial de hidrógeno "eólico", porque los vientos de la Patagonia son los de mejor calidad del planeta.

Gracias a los vientos patagónicos constantes, los aerogeneradores de la planta producen la electricidad que alimenta a un electrolizador que, mediante electrólisis, rompen las moléculas de agua para obtener hidrógeno y oxígeno. El procedimiento permite el almacenamiento de hidrógeno a baja presión, probado con éxito como combustible de motores, tanto para ser utilizado cuando el viento merma, como para distribuirlo dentro y fuera del país. El hidrógeno es el elemento más básico y abundante en la naturaleza, su combustión es totalmente limpia. El problema es que no se encuentra aislado, y su producción, mediante electrólisis, requiere gastos de energía. Para Bolcich, las subas en los precios del crudo y el agotamiento virtual de las reservas generan un escenario en el cual la energía eólica será competitiva. En nuestro país, la Patagonia aparece como el lugar indicado para instalar sistemas de energías renovables. Esta región es portadora de un recurso energético inagotable para la producción del hidrógeno: el viento.

POR: NAHUEL FRANCO

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