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Hay
muchas historias sobre el mundial de Argentina '78. Muchas
de esas historias hasta nuestros días son tema tabú
para los futbolistas y para la sociedad que vivió ésa
época. Veintisiete años después algunas
historias comienzan a salir a la luz. Este libro intenta,
no sólo contar detalles sobre la organización
del Mundial y sus fines, sino también aclarar mitos
aún vigentes, pero por sobre todo promover una mirada
autocrítica de la sociedad y de los deportistas que
vivieron el mundial.
- ¿Cómo
surge la idea de realizar este libro?
- Porque es un hecho que está muy metido en el sentimiento
de toda una generación, la generación que fue
joven en la dictadura, en la que me incluyo, y que tenemos
la sensación de haber tenido algún modo de responsabilidad
en un episodio muy oscuro de la relación entre la sociedad
civil y la dictadura. El libro lleva ése título
por el enfoque no sólo de la visión de lo que
pasó en el mundial como hecho deportivo y político,
sino sobre qué estaba pasando con la sociedad en
ese mes en particular, que lo considero el mes en que la dictadura
tuvo el mayor apoyo civil.
- ¿Cómo
se eligió a la Argentina como sede del campeonato mundial
de fútbol?
- Había sido una idea del gobierno de Perón
que nunca había podido concretar porque no existía
la rotación de lugares para organizar un mundial. Con
los años viene la propuesta de la sede y la primera
aparición del nombre de Argentina para la sede es en
los años `60 y lo que sí ocurre es que durante
el gobierno de Isabel hay una ratificación de la FIFA
de que se haría en Argentina, incluso se forma la comisión
organizadora.
- ¿Tenés
idea de cuánto gastó la dictadura para el mundial?
- Es un mundial que no tuvo rendición de cuentas.
Todo lo que se diga es a partir de supuestos. Hay un balance
supuesto muy serio que habla de 550 millones de dólares,
pero era una caja abierta, pedían plata y el Ministerio
de Economía autorizaba. Era una cifra increíble
para la época, superó lo que costaron los dos
mundiales posteriores.
- ¿Se
arregló el partido Argentina -Perú?
- Es un mito, lo que pasa es que hay elementos para sospechar
por el hecho de los 6 goles. Pero no se pudo probar que
se pagó a alguien por ése partido. Sólo
hubo rumores. El caso de del jugador peruano Rodolfo Manso,
que supuestamente se había comprado, nació
porque Manso jugó en Vélez y el ayudante de
campo dijo que Manso le confesó en el vestuario que
los habían comprado con 50 mil dólares. Después
Manso lo desmintió. Igual nunca tuvo un crecimiento
económico, de haber recibido el dinero. Se dijo de
una donación de trigo del Estado argentino al peruano,
posterior al 6-0. El embarque existió pero averigué
que en la Junta Nacional de Granos la donación había
sido acordada antes del mundial y de saberse que se jugaría
con Perú.
- Durante
el torneo supiste si hubo mas torturas, como declaran algunos
detenidos?
- Hubo mayor rigor en la previa y un relajamiento durante
el torneo porque los carceleros estaban viendo los partidos,
en los centros de detención, y existió esa confusión
entre torturadores y torturados por el acontecimiento deportivo,
hay detenidos que me dijeron que gritaban los goles. Algunos
en los centros de detención se alegraban y otros dicen
que les dolió mucho que hubiera gente festejando afuera.
Y se produjeron hechos tremendos como lo de la ESMA, cuando
los torturadores sacaban a presos el día de la final,
a la calle con ellos en sus autos para festejar.
- ¿Cómo fue la realización del libro?
- Me molestó la falta de autocrítica de
mucha gente, que es lo más doloroso en una sociedad
por que se reproduce en dictaduras y democracias. La intención
del libro es abrir una discusión y decir muchas de
estas cosas que pasan, por qué jugamos un rol pasivo
y expectante. Y pasa que algunos jugadores te dicen que
los goles no los hacia Videla, no tuvimos
nada que ver... Y si bien no tuvieron nada que ver,
tenés que saber el grado de responsabilidad minúscula
y de participación minúscula. Con los años
algunos jugadores han hecho autocríticas, Ardiles dijo:
nos equivocamos, porque cuando los periodistas
les preguntaban a los jugadores sobre la represión,
los jugadores decían que era mentira.
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