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02/06/06: CIENCIA Y CULTURA.
En la sangre.
Por qué la ciencia ficción se desarrolló en Europa y Estados Unidos, y no en otras regiones. Factores sociales, políticos, históricos del fenómeno.

Qué es ciencia ficción?

La ciencia ficción es a las personas de occidente como el sol al planeta tierra: aunque no lo veamos, siempre esta.
Durante muchos siglos en la fantasía de los pueblos, en sus mitos, relatos y literaturas ha habido descripciones de seres extrahumanos, poderosos, monstruos, seres angelicales, lugares y sucesos mágicos, viajes a lugares fabulosos donde se vivían aventuras extraordinarias. Algunos estudiosos señalan a La Biblia judeo cristiana, a La Odisea de Homero, a Las mil y una noches, entre otros escritos, como a los más antiguos textos donde se reseñan sucesos o personajes fuera de lo común. Mas adelante en el tiempo se destacan Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, Micromegas, de Voltaire, Viajes a los imperios de Sol y de la Luna, de Cyrano de Bergerac, todas narraciones de eventos no cotidianos sucedidos tanto en la Tierra como en el espacio exterior. Sin embargo es una convención señalar a la novela Frankestein, de Mary Shelley, como a la primera novela propiamente de ciencia ficción, pues es en esta donde se hace explícita la conexión entre el desarrollo de un hecho extraño (dar vida a un cuerpo formado por trozos de diferentes cadáveres) y la investigación científica. Desde este relato en adelante, la ciencia y los científicos pasaron a ser protagonistas de ficciones.

De ninguna manera esto significó la desaparición de la literatura fantástica no científica. Por el contrario, historias de magia, brujos, fantasmas y diversos monstruos han visto la luz con gran aceptación de diversos públicos. En nuestros días, el fenómeno de la saga de Harry Potter, de J.K. Rowling, o Las crónicas de Narnia, de C.S. Lewis, son elocuentes ejemplos de que la fantasía extra científica no ha muerto. No muy atràs en el tiempo, las sagas de El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien, y hasta Mary Poppins, de P.L.Travers, ambos éxitos editoriales y cinematográficos tambièn han dado cuenta del fenòmeno. Corrientes literarias como el realismo mágico, asimismo, ha sido fecunda y obtuvo aceptación pública. Carlos Alberto Loprete (1) señala como una de las características principales de esta escuela la mezcla de realidad y fantasía: "la realidad provee el hecho cotidiano que sirve de argumento o trama de la narración, pero el escritor le agrega de su propia imaginación un ingrediente irreal o ilusorio, que da otro sentido distinto del natural y lógico al hecho, por lo cual el desenlace es imprevisible, ambiguo, confuso e inesperado" (Loprete, 1979.564). Autores en esta escuela son Jorge Luís Borges, en quien Loprete ve a un escritor que "toma el mundo existente y real como si fuera una alucinación o una idealización dentro de la cual vivimos, sin darnos cuenta" (Loprete, 1979, 574), Alejo Carpentier y Julio Cortàzar, entre otros autores.

Pero un asunto es la fantasía y otra la ciencia ficción, y para establecer algún rasgo distintivo entre ambas nos ajustamos a la definición de Isaac Asimos (Asimov, 1982, 14) cuando sostiene que para diferenciar "entre las dos vertientes principales de la ficción surrealista, yo diría que en el caso de la ciencia ficción el fondo surreal de la historia podría derivarse de nuestro propio medio a través de los cambios correspondientes en el nivel de la ciencia y la tecnología…y la literatura fantástica, en cambio, describe ambientes surreales de los cuales no podemos suponer que se puedan derivar del nuestro por medio de algún cambio en el nivel de la ciencia o la tecnología". Es, entonces, cuando las sociedades prestigian la investigación tecnocientifica en donde florece la ciencia ficción.

Industria, política, desarrollo y ciencia ficción

Ya en el siglo XVIII tanto en las colonias inglesas en Norteamérica, como en Francia, en Inglaterra y en Italia , hombres como Franklin, Leyden, Galvani y Volta estudiaban fenómenos eléctricos. De entre ellos, Luigo Galvani realizó estudios sobre electricidad en cuerpos de animales muertos. Mary Shelley, años más tarde, elabora en su famosa ficción un experimento inspirado en las actividades de Galvani pero aplicadas al cuerpo humano. Como dijimos, la conexión entre experimento científico y literatura quedó establecida. Al respecto, Asimos aclara: "la ciencia ficción es la rama de la literatura que trata sobre las respuestas humanas a los cambios, en el nivel de la ciencia y la tecnología" (Asimos, 1982, 18). La ciencia ficción, entonces, es una reacción expresada en el universo de la literatura a la realidad científica que forma parte del mundo, y lo trasforma.

El momento de la historia que hoy denominamos Revolución Industrial tuvo comienzo en el último tercio del XVIII en Inglaterra y luego se expandió al resto del continente europeo y de allí al resto del mundo. El uso de máquinas de vapor en diversas industrias, del carbón como combustible base, trajo aparejados fenómenos sociales como las migraciones de los campos a la ciudades, la creación de fábricas, el incremento del comercio internacional, la búsqueda de nuevos mercados para colocar la producción de las industrias, el desarrollo del sistema financiero internacional con sede en Londres. Por una lado, la ciencia y la técnica despertaron el interés de los industriales en la búsqueda del logro de mayor eficiencia en la productividad industrial para incrementar las ganancias de los capitales invertidos. Ambas actividades, ciencias y técnicas eran concebidas como factores de mejoramiento de la humanidad, pues las aplicaciones practicas de las diversas investigaciones aumentaban de a poco la calidad de vida, las ganancias y el conocimiento del hombre y del mundo. A esta mirada positiva, optimista sobre la ciencia, se la suele conectar con el espíritu de la escuela positivista de Augusto Compte, pensador para quien el espíritu científico era la cima de los logros humanos.

Simultanéamele, mientras se desarrollaban las fabricas, crecía también el numero de obreros que trabajaba en ellas y nacían las primeras asociaciones de trabajadores. Las condiciones de vida de estas personas no eran las mismas que las disfrutadas por las clases privilegiadas. Largas jornadas laborales, bajas condiciones de calidad de vida y pobres esperanzas de mejorar generaron conflictos sociales y luchas de clases de diversas envergaduras.
Los países europeos, sobre todo Inglaterra, Francia y Alemania desarrollarán polìticas imperialistas de expansión hacia territorios extraeuropeos (Africa, Australia y Asia). Establecerán colonias, puertos y administraciones en todos los continentes para controlar los diversos mercados y ampliar el movimiento de sus economías, y también como válvulas de escape de sus propios problemas internos.

A lo largo del XIX, a la par de las ciencias duras como la biología, la medicina y la termodinámica (ciencias duras), se desarrollan las ciencias sociales como la antropología, la sociología y finalmente la psicología (ciencias blandas). Este segundo grupo de ciencias son comúnmente asociadas con una visión pesimista de los avances científicos elaborados por las ciencias del primer grupo. Encontramos dos escritores de ciencia ficción paradigmáticos en la Europa del XIX. Cada uno de ellos esta vinculado a una de las dos visiones, la optimista y la pesimista. A Julio Verne se lo vincula con la primera, en tanto H. G. Wells esta más conectados con una visión critica de la sociedad. En las novelas de Verne, mayormente las ciencias y los científicos son útiles a la humanidad porque derrumban mitos, develan misterios, expanden los horizontes del conocimiento para beneficio de todos. Las ciencias son liberadoras, los científicos son los héroes. Para Wells, en cambio, cada avance científico nunca esta desconectado de la realidad social en la que se produce y en donde se aplica, y no hay conocimiento que no este regulado por intereses mezquinos de dominio político, comercial o personal. Estas dos visiones se extienden hasta la actualidad, con continuadores de diverso talento y profundidad. Pero al margen de las posturas encontradas entre ambas tendencias narrativas, cabe resaltar el evidente nexo vinculante entre ciencias duras y blandas y ciencia ficción. La segunda no hubiera podido nacer y realizarse sin el desarrollo de las primeras.

En la combinación de un capitalismo imperialista, fabril, expansionista e internacionalizado, más un prestigio hegemónico de la investigación tecnocientìfica y los conflictos sociales que las revoluciones industriales traen consigo, encontramos las bases sociales para el desarrollo de la ciencia ficción.
Ya en el siglo XX, y en Estados Unidos, hacia la década del ´20, comienza el desarrollo de la industria cultural del còmic científico, a través de revistas como Amazing Stories, del editor Hugo Gernsback, o Astounding Science Fiction, del editor John W. Campbell hijo. Según Asimos ambas publicaciones funcionaron como usinas y escuelas de las más avanzadas escrituras sobre ficción científica. Escritores de la talla del mismo Asimos, o Robert Heinlein, o ArthurC. Clarke, junto con muchos otros, escribieron en esas publicaciones y más tarde desarrollaron exitosas carreras literarias. La inversión en ciencia y tecnología que diversas organizaciones estatales, o también algunas corporaciones privadas, aportaron y aportan a esas áreas de investigación ha sido siempre voluminosa.
Los Estados Unidos a lo largo del siglo XX han llevado adelante una progresiva expansión de su influencia política, económica y militar en el plano internacional. Han salido triunfadores en las dos guerras mundiales del siglo y han ganado la carrera espacial contra su antiguo enemigo soviético. Se sostiene que en parte por estos contextos, en esa nación se han desarrollado las industrias aeroespaciales, de telecomunicaciones, informáticas que derivaron en la actual Internet, robótica, proyectos de desarrollo de inteligencia artificial, y últimamente ingeniería genética, por mencionar algunas. Algunos autores señalan que existe una circular y fructífera relación entre investigaciones científicas y tecnológicas y escritura de relatos de ciencia ficción, o ficción especulativa. Escritores, investigadores y científicos se estimulan desarrollar tecnologías que, para bien o para mal, cambian la realidad.

Las industrias culturales graficas y, más tarde, las cinematográficas, también han apostado fuerte al desarrollo de la escritura de historias de ciencia ficción y a lo largo del siglo XX se han visto los frutos. Además de los autores mencionados no olvidemos autores también reconocidos como Ray Bradbury, Philip K. Dick o Frank Herbert.

Desde luego, el siglo XX no fue exclusivamente norteamericano. No puede no mencionarse a los ingleses Aldous Huxley, George Orwell y James Ballard, al polaco Stanislaw Lem o al checo Karen Capek, entre otros. Entre muchos autores de los últimos años pueden mencionarse al inglès Douglas Adams (Guìa del autoestopista galàctico), al australiano Grez Egan (Ciudad permutación) y al canadiense William Gibson (Neuromante) como tres escritores importantes de la ciencia ficción más reciente, los últimos dos vinculados directamente a tramas de realidad virtual.

Fuentes:
Isaac Asimov: Sobre la Ciencia ficciòn, Ed. Sudamericana, 1982
Carlos Alberto Loprete: Literatura Hispanoamericana y Argentina, Ed. Plus Ultra, 1979.

POR: NAHUEL FRANCO

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