|
El índice
de sustentabilidad ambiental, elaborado por un equipo interdisciplinario
de las universidades norteamericanas de Columbia y Yale da,
indirectamente, la razón a quienes advirtieron sobre
la falta de decisiones políticas en la esfera del gobierno
chileno para proteger el ambiente y la biodiversidad y acusan
a la empresa privada de contribuir al deterioro del territorio
nacional.
Contrasta la situación chilena con el respeto al ambiente
que se observaría en Uruguay y la Argentina; ambos
países mejoraron su posición. Uruguay, la nación
sudamericana mejor evaluada, que se ubicaba en la sexta posición,
ascendió al tercer lugar sobre otros de larga trayectoria
en la materia, como Suecia, Islandia y Canadá.
Por su parte Argentina, que se encontraba en el 15º
lugar, pasó a ocupar la novena posición, desplazando
a países como Hungría y Croacia.
Finlandia y Noruega se mantienen en los primeros puestos
a la cabeza del ranking ambiental.
>>> El otro indicador.
En el Índice de Sustentabilidad Ambiental mundial,
un estudio realizado por los técnicos de The Ecologist,
la mayor parte de los países Latinoamericanos se encuentran
en una posición intermedia. La mejor ubicación
la ocupa Bolivia, en el puesto número dos. La última
es Costa Rica, en el lugar 109.
El indicador evalúa la calidad del aire en las ciudades,
la calidad de los recursos hídricos, los niveles de
consumo de recursos materiales y de energía por persona,
la degradación de los suelos, la situación de
la fauna y flora y los aportes a la contaminación global.
El estudio fue realizado por el equipo técnico de The
Ecologist de Londres, con el apoyo de la organización
Amigos de la Tierra.
En este ránking el primer lugar es para la República
Centro Africana y el último, el número 122,
para Corea del Sur. Entre los primeros diez se encuentran,
además de Bolivia, otros dos países latinoamericanos:
Nicaragua y Perú.
br> En la primera mitad del conjunto, se ubican 15 países
de América Latina y el Caribe. Muchos de ellos poseen
relativamente mejores condiciones ambientales dentro de sus
fronteras pero, además, sus aportes a los impactos
globales son menores a los observados en los países
industrializados.
Por otro lado, cuatro países de América Latina
aparecen en la última mitad, entre ellos Chile, Haití,
México y Costa Rica, en un conjunto donde se han operado
fuertes cambios económicos volcados hacia la exportación
de recursos naturales. El caso de Costa Rica es llamativo,
ya que allí se encuentra una de las proporciones más
altas de áreas protegidas del continente y desde hace
años se vienen ensayando estrategias ambientales. Sin
embargo un examen atento de la situación muestra que,
fuera de esas áreas, los impactos ambientales y la
degradación de agrosistemas es muy alta.
En este índice Chile ocupa el lugar 74, Uruguay el
47 y la Argentina el 18. Venezuela logra el puesto 19, Ecuador
el 28 y Brasil el 38; México el 85, Costa Rica el 109,
EEUU el 112 y, cerrando el informe Corea del Sur en el lugar
122. (Mayor informacion en: Ecología Global).
>>> Sin sorpresas.
Según el director ejecutivo de Océana, Marcel
Claude, la situación chilena "era esperable".
El país desatiende "todos los aspectos medioambientales.
De los tres recursos naturales principales -la minería,
la pesca y recursos forestales- ninguno cuenta con leyes que
permitan realmente regular su explotación", señaló
el economista.
En algunas áreas la situacion de Chile es grave, advierte
Claude. "Con las leyes de pesca y ambiental que existen,
en dos años la merluza desapareció en un 80
por ciento y el jurel en un 50 por ciento". Señala
además que las autoridades políticas están
concentradas únicamente en el manejo macroeconómico,
y como estos índices ambientales no repercuten en la
inversión, no se hace nada por mejorar.
>>> Celulosa Arauco en la mira
Diversas organizaciones ecologistas protestaron frente al
edificio que ocupa el Grupo Angellini, propietario de Celulosa
Arauco, a la que se responsabiliza de la destrucción
de un santuario natural de flora y fauna en el sur del país.
Los activistas, agrupados en la Coordinación por la
Defensa del Santuario del Río Cruces, realizaron una
clausura simbólica del edificio y exigieron a la empresa
cambiar su deficiente política medioambiental, causal
del cierre temporal de su planta de celulosa.
Los organizadores señalaron que su objetivo fue reivindicar
las demandas que las organizaciones y ciudadanos que forman
parte de esta Coordinación hicieran apenas se supo
de la clausura -transitoria- de la planta.
Los defensores del ambiente manifestaron que llevarán
los antecedentes que poseen sobre el mal manejo de la planta
de celulosa a organismos internacionales y se pondrán
en contacto con los compradores de celulosa chilena para denunciar
estos hechos.
Coordinación integra a Greenpeace, Océana,
el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales,
Defensores del Bosque Chileno, estudiantes de la Universidad
de Chile y ciudadanos independientes.
|