BUENOS AIRES | |
QUIENES SOMOS
STAFF
CONTACTENOS
SECCIONES
 
06/11/06: CINE.
Llegar al Festival de Cannes.
Entrevista al director de cine Lisandro Alonso, a propósito del estreno de su último film.

Por: Alejandro Cavalli.

Cómo surge tu interés por las artes visuales, qué es lo que determinó que quisieras ser director?

-Nunca me interesó especialmente hasta que terminé la secundaria. Estudié tres años y medio cine, y después empecé a trabajar en películas que se hacían hace unos 5 años, como asistente de sonido, ayudante de dirección, así medio a los ponchazos, trabajé en Mundo grúa, en El descanso, por ejemplo; películas de bajo presupuesto. Y después también, como me costaba vivir sólo del cine también trabajé con mi viejo en La Pampa.

-¿Dónde transcurriste tu infancia?

-Viví en Florencia Varela, Núñez, Once, y Belgrano. A medida que mi viejo iba consiguiendo mejores trabajos nos íbamos mudando. Mi papá es pampeano, creo que vivió hasta los cinco años en la provincia. Toda su familia es pampeana. Después se mudó a La Plata a vivir con mis abuelos, y hace unos diez años pudo comprar un campo en La Pampa de vuelta, se ve que lo llenaba de algo personal poder tener un terreno allá. Y empecé a acompañarlo de vez en cuando. Pero ya desde que yo era chico mi viejo tenía una porción de tierra en el partido de La Plata, como una chacrita a la que íbamos todos los fines de semana. Y creo que eso fue lo que de alguna manera determinó luego que me interese filmar historias que tienen que ver con el afuera de Capital Federal.

-Así surgió La libertad, tu primer largo.

-Sí, dándole una mano a mi viejo en el campo fue que conocí al hachero Misael, que trabajaba en Santa Rosa, atrás de Toay digamos, y encontré en él algo que yo no sé por qué, pero que yo lo sentía parecido a mi forma de vida, por más que es diferente en un montón de cosas. Sentía que eso de estar solo en el medio del monte con un trabajo que no está bueno, con incomunicación, con falta de un montón de cosas, pensé que era bueno hablar no tanto de mi sino de muchos jóvenes que en aquel momento, en el año 2000; igual de todas maneras ahora también podría ser, están en la ciudad y no les satisfacen cuestiones básicas como puede ser trabajo, salud, independencia económica, un montón de cosas.


-¿Cómo fue el proceso de creación de Dos en la vereda, tu primer corto?

-Cuando estudiaba en la facultad de cine, por aquél momento todos los alumnos presentaban proyectos, mis proyectos nunca lo elegían porque se ve no reunían las condiciones que ellos establecían. Yo estaba un poco cansado que me reboten siempre lo que presentaba; teníamos de profesor a Rafael Filipelli, y con el sobrante de un corto que sí había sido elegido, habían sobrado dos o tres minutos de película, y con Vildoso, que es el sonidista de todas las películas, y a parte amigo también, claro, decidimos hacer un cortometraje que trata de dos amigos tomando cerveza en un pasaje, en un zócalo. Un solo plano, plano secuencia, escuchan Jimi Hendrix mientras toman su cerveza. Esa fue la primera experiencia en dirigir.

-Después viene La libertad.

-Sí, pero el corto fue en 1995 y La Libertad fue en 2000. Ya para ese entonces había trabajado en la productora de Sarquís, había trabajado también durante un par de años en el festival de cine de Mar del Plata, en una muestra que se llamaba Contracampo, donde se mostraban películas personales, de autor, Kiarostami, de la India, Taiwán; y ese fue como un msster, que yo siempre reconozco, la posibilidad de participar de eso y ver esas películas, de alguna manera marcó en mi un tipo de cine que me interesaba hacer, más alejado del convencional, si se quiere.

-Una de las particularidades de ese cine es el manejo del tiempo, ¿cómo es tu concepción de este elemento en el manejo de tus películas?

-Cuando decidimos filmar La libertad, yo había quedado muy impactado con la película El sabor de la cereza, de Kiarostami. Impactado porque me gustó mucho la película pero también por la producción que tenía, que bueno, salvando las distancias enorme con Kiarostami, este tipo pudo hacer una película con un solo personaje principal, un solo paisaje, un auto, con dos o tres personajes secundarios, y un buen drama que es el suicidio. Entonces dije, a lo mejor puedo hacer algo que no tenga ese drama, pero sí un solo personaje, el paisaje y un día en la vida de un joven, de los tantos que hay en la Argentina que no se los ve por ahí. Pensé que empezar a filmar una película así era un buen comienzo porque éramos diez de equipo, y se filmó en diez días. Era algo que se podía manejar bien, sencillo de hacer.


-¿De dónde surgió el apoyo financiero para poder filmar La libertad?

-Había escrito cinco páginas del guión, no escribo mucho, y era básicamente la rutina de Misael Saavedra, un día, hachando árboles. Y esas cinco páginas no merecían ser presentadas a ningún productor ni al Instituto de Cine, porque obviamente no tenía a nadie atrás que avalara la idea, entonces decidí pedirle dinero a mi familia, a mi viejo, para poder llevarlo acabo. Originariamente se gastaron 30.000 dólares en filmarlo, en hacer toda la movida y en terminar parte de la post producción. Una vez que teníamos la película en video, porque la filmamos en 35 milímetros, que es demasiado costoso; luego la película durmió en un cajón por siete meses, hasta que vino un delegado del festival de Cannes a Buenos Aires, y de las 20 o 25 películas que había decide elegir solamente La libertad, entonces eso sirvió de trampolín para que me empiecen a saludar en el Instituto del Cine, y a decir bueno, no sé si nos interesa la propuesta pero si le interesa a un festival tan importante en el mundo vamos a garantizar que termines la película, te vamos a dar apoyo con los laboratorios, con la gente que te faltaba pagarle, con el sindicato, con el libre deuda y demás. Y con este apoyo terminé la película que terminó costando unos 110.000 dólares, aproximadamente.


-¿Qué significó para vos haber llegado a los premios Cannes con tu primer largometraje?

-Nunca me lo hubiera imaginado. De hecho así como la película durmió siete meses en un cajón, pensé que por ahí la película podía seguir allí por el resto de mi vida. O sea que fue una sorpresa muy grande. En aquel momento todavía ni yo ni mucha gente que estaba empezando a hacer sus películas especulaba con los festivales o con las coproducciones o con alcanzar mayores objetivos que los de terminar la película que uno quería hacer, o sea que fue como una sorpresa enorme ir con una película chica, hecha de manera, no inconsciente, pero sí un poco, llegar a ese festival.

-¿Tuviste la oportunidad de poder viajar a Cannes para la presentación?

-Sí, pudimos viajar con mi familia afortunadamente.

-¿Recibió alguna distinción?

-Premios no recibió la película, pero lo bueno es que hacía mucho que no participaba del festival una película argentina. Pero lo bueno es que ahí eligen para exhibir 100 películas de 3.000 que le mandan. O sea que estar dentro de esas 100 es algo importante. Ya estar ahí era un premio.

-¿Cómo fue el proceso de creación de tu segunda película, Los muertos?

-Siempre imagino primero el lugar donde quiero filmar y viajo y veo cómo es el sitio, quiénes lo habitan, cómo se manejan y empiezo a escribir. Para esta segunda quería hacer algo más para el norte, como más verde. Había empezado a buscar lugares en Misiones y bajé hasta Corrientes, que fue donde se filmó. Y viajando con mochila en carpa descubrí una comunidad de isleños. Estaba leyendo Horacio Quiroga, y Dostoievski, uno que se llama La casa de los muertos, creo. Escribí unas 20 páginas. Y tuve la suerte de que como en Europa se había recibido bien La libertad tuve una financiaciones. Ya para esta película tenía asociado un coproductor francés y uno holandés, lo cual ayudó mucho.

-¿Contame sobre este último film tuyo titulado Fantasma?

-Lo que quise hacer con este último film fue cerrar un ciclo que había comenzado con Misael Saavedra y con Argentino Vargas, de lo que significó para mi el trabajo de ellos, y de alguna manera agradecerles. Me pareció que la mejor manera de hacerlo era volver a filmar con ellos. Pero esta vez filmando en mi lugar si se quiere, en mi ciudad. En un lugar que yo conozco como es la sala Leopoldo Lugones, del Teatro General San Martín, un lugar al que fui mucho cuando estudiaba cine y al que sigo yendo seguido.

-¿Cómo surge la idea?

-Cuando yo estreno Los muertos en la sala Lugones lo invito a Argentino Vargas, que es el protagonista, y lo invito a Misael, que no había participado de la película pero como era un momento importante en mi vida yo quería que él también esté. Y cuando los veo ahí saludarse en el teatro y ver que cruzaron un par de sonrisas, y pensé en filmar un corto con eso, que luego se trasnformó en un largometraje.

-¿Qué importancia le das al azar a la hora de filmar?

-Es importante. Yo escribo como una guía pero el azar es importante en el día a día. Decir, bueno yo escribí esto, pero le pregunto al protagonista, que es alguien que vive en esa realidad en su vida cotidiana, ¿esto podría pasar en una situación lógica? Y ahí veo qué me dice, y se puede llegar a modificar en el momento. Siempre sé qué voy a filmar las dos primeras escenas del día en un rodaje, pero las tres que le siguen se inventan ahí.

-¿Qué lecturas han influido en tu manera de hacer cine?

-De los argentinos Saer. Y después Rulfo, Roa Bastos, Di Benedetto, entre otros.

-¿Cómo sigue tu futuro, en qué estás trabajando?

-Voy a filmar en Tierra del Fuego. Es la historia la de un hombre de 40 o 50 años que vuelve a donde nació y vivió las durante primeros 20 años de su vida, vuelve después de haber desaparecido, ya que se había ido a trabajar en barcos contenedores por diferente mares del mundo.-

****************************************************************

"FANTASMA".

SINOPSIS
Argentino Vargas, de cincuenta y seis años, viaja a Buenos Aires. De pie en el Hall central del Teatro San Martín, espera que alguien lo encuentre y lo lleve hasta la Sala Lugones, donde será proyectada la película que protagoniza. Nunca ha estado en un cine anteriormente. Misael Saavedra también fue invitado a la proyección y está perdido dentro del teatro, buscando la sala. El gran edificio, sus baños, escaleras, ascensores y talleres son los verdaderos protagonistas de este misterio a descubrir por dos hombres ajenos al entorno.

FICHA TÉCNICA
35mm/ color/ 1.1.85/ 63 minutos / Argentina, 2006
Guión y dirección: Lisandro Alonso. Productores: 4L Lisandro Alonso / Fortuna Films Ilse Hughan / Slot Machine / Marianne Slot. Productor ejecutivo: Lisandro Alonso. Sonido: Catriel Vildosola. Fotografía y cámara: Lucio Bonelli. Música: Flor Maleva. Montaje: Lisandro Alonso / Delfina Castagnino. Director de arte: Gonzalo Delgado Galiana.

Con
Argentino Vargas, Misael Saavedra, Carlos Landini, Jorge Franceschelli, Rosa Martínez.

NOTA DE INTENCIÓN
Por Lisandro Alonso

¿Por qué filmar esta película en este edificio? Porque no existe otro con las mismas características. Demasiado atractivo comparado con sus contemporáneos, el San Martín tiene una arquitectura y diseño de una época que es difícil encontrar todos los días. Para mi es un edificio donde uno puede imaginar que suceden historias que van mas allá de lo cotidiano, un edificio lleno de pasadizos, escaleras, ascensores, actores, bailarines, titiriteros, músicos, fotógrafos, espectadores de cine, empleados, técnicos, municipales, publico y curiosos. Allí camina todo tipo de gente interesada en descubrir a qué se llama cultura. Cuando todo lo relacionado con esa palabra está desapareciendo y los espacios que lo aparentan son solamente lugares donde la gente va a consumir, lucirse y gastar dinero como si fuera un gran supermercado, este edificio, en su aparente oscuridad, continúa concentrado en su premisa.
Por mi parte, yo estoy tratando de encontrar escenarios diferentes a los que ya vengo trabajando, como el monte pampeano o la selva en Corrientes. Investigar algo nuevo como este edificio, sus perspectivas, sonidos, silencios, ángulos, letreros, alrededores, rincones, vistas. Trataremos de encontrar en estos espacios la misma fuerza que filmamos en la naturaleza. Buscar otro riesgo estético y cinematográfico sin lo cual para mi es imposible disfrutar el cine, sin lo cual es imposible concebir nuevas imágenes, reflexiones y nuevas formas de entender lo que nos sucede. Es esto último lo que intento seguir trabajando, porque creo que lo que se inició hace cinco o seis años atrás con algunos jóvenes en el denominado "nuevo cine argentino" hoy prácticamente está desapareciendo; todo lo que allí estaba suspendido en el aire hoy por diversos motivos está casi muerto. La honestidad, el riesgo, el disfrute y la falta de especulación en la mayoría de los casos de hoy, aparenta ser cosa del pasado. Particularmente, no me interesa pedir aprobación, permiso, ayuda económica a las instituciones locales o fundaciones en el exterior. Eso, en muchos casos, anula parte de la independencia que debe buscar un proyecto; por eso mismo buscamos realizarlo sin pedir apoyos ni aportes económicos de terceros. Sólo trato de realizar esta película para encontrar otras zonas diferentes a las que ya he trabajado y conozco, para continuar filmando sin repetir una fórmula. Y considero a este trabajo el paso o puente a Liverpool, mi próxima película.
Esta es entonces mi excusa para acercar al edificio a los dos protagonistas de La libertad y Los muertos, ésta última estrenada únicamente en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, donde encontró su público de manera espontánea y sorprendente. De esta manera, quiero tratar de agradecer a los actores, y a la Sala Lugones todo lo que hizo por el cine con sus ciclos y retrospectivas desde hace muchos años, agradecerle al cine que mas respeto y que mas respeta a un público que busca algo fuera de lo convencional, algo que no aburra. Esta es mi excusa para intentar plantear algunas preguntas sobre cual es la relación entre la gente que vive fuera de las ciudades y la cultura. Finalmente, se trata de preguntar, con simpatía, cual es la relación entre el hombre y los espacios culturales.


BIOFILMOGRAFIA DEL DIRECTOR:
Lisandro Alonso nació en Buenos Aires en 1975. En el año 2004, su segunda película, Los muertos, se presentó en la Quincena de los realizadores del Festival de Cannes. En el 2001, escribió, dirigió y produjo su primer film, La libertad, selección oficial Festival de Cannes, sección Un Certain Regard. En 1995, co-dirigió con Catriel Vildosola el cortometraje Dos en la vereda. Se ha desempeñado como asistente de sonido en los films El bonaerense y Mundo grúa, de Pablo Trapero, y como asistente de dirección de Nicolás Sarquís en su film Sobre la tierra.

Dos en la vereda (16mm, color, 3 min., 1995)
La libertad (35mm, color, 73 min., 2001)
Los muertos (35mm, color, 78min., 2004)
Fantasma (35mm., color, 63 min., 2006)

 

Todos los derechos reservados. La Dirección no se responsabiliza por las imágenes, anuncios publicitarios y contenidos de los artículos firmados. Los contenidos de esta publicación son de libre reproducción, total o parcial. Agradecemos citar la fuente.
Diseño por: Martín Rodríguez.