| "Pedí
a los prefectos que los deporten sin demora de nuestro territorio
nacional, incluyendo a los que tengan una visa de residencia".
(Nicolas Sarkosy 10 de noviembre de 2005)
En el presente
trabajo analizaremos el fenómeno de la exclusión
social tomando para ello dos ejemplos que son a un tiempo
similares, pero con características que los separa
y los diferencia. Tomaremos el caso de Los sucesos de Octubre
del 2005 en Francia, mas exactamente en Paris y sus suburbios,
como el ejemplo de la exclusión en sociedades capitalistas
desarrolladas y en los que la expulsión de parte de
la sociedad esta acompañado además por un racismo
velado, que empuja a los marginados a una reacción
de características seudo nacionalistas que pretende
devolverles una cultura y una identidad que la ciudadanía
que los alberga les niega. Veremos como en este caso, a diferencia
del otro ejemplo que tomaremos, que son los piqueteros en
la Argentina esta reacción no es estructurada en su
movimiento, y es carente de ideología, o contenido
político. Por caso, y como contrapartida, el fenómeno
piquetero, carece de la violencia y la espontaneidad de la
reacción de contradicciones que generan las posturas
principales sobre el tema a tratar.
Se puede articular estas tres posturas desde
la teoría de Tourane y su idea de la doble discriminación.
Al respecto Se puede hacer notar que tanto la izquierda como
la derecha toman un aspecto de esta doble discriminación
y la desarrollan, en coincidencia con su visión del
mundo. La derecha toma la idea de la discriminación
cultural para explicar como debe adaptarse la inmigración
a la sociedad cosmopolita y democrática, en su versión
ideal, que manejan los sectores mas conservadores de la sociedad
burguesa, buscando poner una distancia entre lo culturalmente
propio de lo que es ajeno a ella misma.
En esta postura todas las diferencias de
la sociedad se resuelven en las instituciones liberales de
la sociedad que son entre otras, la educación, las
confirmación de las posturas plantean al inmigrante
como un bárbaro, en la acepción de la Grecia
clásica, en el sentido de ser ajeno a la nacionalidad
y la cultura propia. Además esta gente debe ser o expulsada
u homogeneizada. Son vistos, a pesar de ser ciudadanos francés,
como extranjeros, porque el ciudadano medio francés
tiene inculcado entre sus valores la idea del republicanismo,
que todos son iguales ante la ley. Esta postura puede ser
corroborada por las editoriales de los principales diarios
conservadores de Francia, y las palabras del ministro del
interior Nicolás Sarkoszy y su estigmatizacion del
inmigrante. Esta idea puede ser asociada claramente con el
pensamiento mas conservador de Hungtinton y su libro Choque
de civilizaciones. En su visión, el otro, en
términos culturales, se reduce a una situación
dicotómica donde el conflicto de civilizaciones, planteado
hacia fuera entre dos estados, o hacia dentro de un estado
se reduce a absorber o ser absorbido en el plano cultural.
La única relación que se maneja en esta teoría
es la idea de confrontación donde la envidia y la necesidad
que son lo que prima, no pudiendo existir cooperación,
ni convivencia, en oposición a lo que dice Touraine,
que tiene la postura contraria y lo deja claro en su libro
¿podremos vivir juntos?, el cual nosotros
tomamos para nuestro análisis en este ensayo. Por ultimo
diremos que esta postura de incorporación del inmigrante
a la sociedad, exige de parte del sujeto a integrarse el dejar
de lado los valores que trae consigo, y adoptar in toto la
cultura a la que se esta integrando. En palabras de Touraine
el error proviene de la discriminación positiva que
da el republicanismo, y que abre las puertas para una discriminación
negativa. El sociólogo francés señala
como un error la escuela republicana francesa.(1)
Existe además una postura contraria
desde la izquierda, para explicar el fenómeno que estamos
analizando, donde los conflictos del 2005 se interpretan,
por el contrario de la derecha, por la discriminación
económica, de modo tal que se les da un carácter
ideológico a la acción realizada por los manifestantes.
En esta visión el conflicto social estallaría
por razones de la llegada del punto de inflexión en
las relaciones de las fuerzas productivas en el sistema. El
entendimiento de este conflicto como un reflejo del conflicto
que el marxismo determinista entiende como lucha de clases
lo aleja completamente de cualquier solución posible
que no sea la destrucción del modo de producción
capitalista. Lo que para la visión conservadora de
derecha es, a pesar de ser nacido en Francia, un extranjero
que no pudo o no quiso ser correctamente socializado y absorbido
por la cultura fracesa, alguien que no se integra a la sociedad
en la que vive y no adopta sus valores, para la izquierda
es un proletario que ante las condiciones sociales adversas
que llegan a un punto de inflexión para el reacciona
de modo tal que busca subvertir el sistema que lo oprime.
En esta visión también se enrola la izquierda
argentina al observar y definir el fenómeno piquetero.
La perspectiva de la izquierda argentina sobre
los piqueteros es la de aquella fuerza que representa en la
actualidad los intereses de los sectores obreros, reivindicando
la lucha contra los sectores burgueses. Esto choca con la
perspectiva que el mismo Touraine tiene del fenómeno
de los piqueteros, quien los sumerge en la visión de
aquellos que no están por debajo, pero dentro del sistema,
sino están directamente por fuera del sistema.(2)
Tanto el sociólogo francés,
como Rosanvallon plantean que este conflicto no es entre los
que están arriba o abajo del sistema, sino que es de
aquellos que pretenden ingresar al sistema. Trae esta nueva
conflictividad de sectores no proletarios una contradicción
difícil de superar para el marxismo clásico,
porque los sectores marginales de las sociedades posmodernas,
que nosotros ejemplificamos en la sociedad francesa, al estar
fuera del sistema productivo pierden su potencialidad y por
ende su posibilidad revolucionaria, porque el sistema productivo
pasa por otros canales que no son el proletariado, que queda
ocioso, por ende, el potencial revolucionario de aquellos
que son teóricamente pilar del capitalismo queda mutilado.
Ahora, esto no significa que estos sectores no sean conflictivos
ni lleven a cabo una lucha, pero la diferencia es que se lucha,
no por la destrucción o la subversión del sistema,
sino que se hace la lucha en pos de la inclusión al
sistema productivo.
Analizando desde el punto de vista de Ernesto
Laclau se puede llevar el conflicto a un sector más
particular que el que se emplea en el análisis marxista
tradicional, señalando que las particularidades de
los grupos asociados a este conflicto se aglutinan bajo un
significante vacío, este significante vacío
es la nacionalidad árabe, en el caso francés(3)
y opera en reacción a la construcción del otro
que construye el estado francés y el imaginario del
pueblo francés. Ahora, en el caso argentino, a diferencia
de Francia estas masas excluidas del sistema tienen un grado
de organización alto y muy verticalizado y con la particularidad
además, de estar cooptados por sectores radicalizados
de izquierda, quienes los nutren de significantes ideológicos.
En este caso, la violencia que puedan desarrollar se ve acotada
al plano organizativo. El significante vacío que aglutina
a los piqueteros no incluye reivindicaciones raciales, o étnicas,
sino que lo que une al movimiento, al menos a grandes rasgos
es la exclusión absoluta del sistema. Entonces, si
bien nosotros no descartamos la idea de que todo el movimiento
social caótico que se ha dado en los suburbios franceses
pueda ser explicado y tomado por la idea de la lucha del proletariado
preferimos tomar el análisis desde la perspectiva en
la cual la juventud de los suburbios parisinos no actúa
de modo ideológico determinado por su condición
socioeconómico en pos de la superación del modo
de producción capitalista, sino que efectivamente actúa
condicionada por su estatus socioeconómico pero buscando,
justamente, ser incluida en el modo de producción capitalista.
En el caso argentino se da la particularidad de que, como
en el caso francés el grueso de los que participan
del movimiento son aquellos que están totalmente fuera
del sistema, pero al estar cooptados por los sectores radicalizados
se les atribuye un número de significantes que en algunos
casos, poco tienen que ver con la realidad de su condición.
Expuestas ambas posturas, es el momento de
buscar superar en pos de un entendimiento acabado del conflicto,
no como una mera reacción de un grupo barbárico
o reacción ideológica de un grupo en búsqueda
de la realización de su destino de terminar con un
sistema que los explota.
>>> Alain Touraine y la doble
discriminación
Expuestas las visiones contrarias de la izquierda
y la derecha, ahora retomando la teoría de la doble
discriminación trataremos de superar estas contradicción,
aplicando al caso de los conflictos de octubre de 2005 en
Francia que enfrentaron a inmigrantes, y sobretodo a hijos
de inmigrantes con los valores de la sociedad, y que resultaron
en una violencia entendida como absolutamente irracional y
por fuera de todo orden jerárquico, y el caso de los
piqueteros en Argentina.
Retomando nuestra línea de pensamiento
consideramos que las visiones de derecha e izquierda son sesgadas.
Según los planteamientos de Alain Touraine en su análisis
de la sociedad francesa contemporánea el principal
problema que hay que menciona es el de la doble exclusión
a la que se ve sometida la juventud árabe que habita
los suburbios de las grandes urbes francesas. Se ve en un
principio el tema de la exclusión económica,
donde parte de la sociedad francesa queda al margen del mercado
de consumo, y esta marginalidad deja afuera de toda posibilidad
de consumo a este grupo excluido.
Según la teoría de Rosanvallon
esta situación de exclusión no tiene solución
en el marco de la solidaridad clásica, que es lo que
se da en el marco del estado de bienestar. Puesto a modo de
ejemplo, se puede decir que la situación del proletariado
de los barrios periféricos de las grandes ciudades
de Francia y de Argentina no cambiara por acción de
medidas sociales que tome el Estado. Las desigualdades en
el plano económico que se dan en la Francia y en la
Argentina actuales no pueden ser paliadas con medidas sociales
clásicas, como seria por ejemplo el seguro de desempleo
o los planes trabajar, porque estas medidas se
ven desbordadas por una realidad que las excede, esto se explica
porque las medidas clásicas sobre seguridad social
han sido ideadas y puestas en practica en marcos históricos
diferente al actual. Porque en el contexto de los treinta
(años) gloriosos el sistema de bienestar era
un paliativo a una situación de complemento, en cambio
hoy seria un paliativo a una situación que no es pasajera,
y no tiene solución. Volviendo a Touraine, el explica
que este cambio de marco histórico esta dado por el
neoconservadurismo, y la vuelta al mercado(4) En este contexto,
las relaciones sociales se vuelven mas complejas, y empiezan
a cobrar valor aquellos sectores que antes estaban integrados
al sistema productivo y ahora están excluidos, estos
nuevos excluidos representan una nueva camada de hombres por
fuera del paraguas del trabajo institucionalizado. Esto trae
para Rosanvallon nuevas desigualdades que desembocan en nuevos
conflictividades. Todo esto redunda en una situación
dramática para sectores que están por fuera
de la sociedad de consumo, y no pueden asegurarse el sustento.
Se da además, la marginalización y la caracterización
desde el estado hacia la periferia social.
En este juego de caracterización entra
un segundo componente que si bien sigue teniendo características
económicas, profundiza una nueva diferenciación
que es menos económica, pero que tiene una relación
de mutua influencia con la primera desigualdad y es la desigualdad
racial y cultural. Completamos con esto, y ahora lo desarrollaremos
la idea de doble exclusión que presenta Touraine.
>>> Desigualdad racial y cultural.
Se da en el caso de Francia, como país
que tuvo colonias una situación que se puede ver en
otros países europeos, y que es particular. Ciudadanos
de las antiguas colonias se van a vivir a la metrópoli,
en lo que puede ser visto desde ciertos sectores conservadores
como una especie de invasión a la metrópoli,
y que Samuel P. Huntington describe como una envidia a la
prosperidad económica, el refinamiento tecnológico,
y la cohesión política de occidente, que busca
el éxito de los valores institucionales de las sociedades
occidentales(5)
En el caso de Argentina la exacerbación
del racismo que se manifiesta en Francia no exista, porque
a diferencia del país europeo Argentina está
desprovista de un pasado colonialista. Este pasado colonialista
que tiene Francia está, obligadamente fundado, por
un racismo intrínseco que hace al colonialismo. Francia
en tanto nación europea tiene a diferencia de Argentina,
en tanto nación sudamericana, posee en su población
media la noción eurocentrista. En este país,
la visión eurocentrista que conlleva al racismo cultural
está reemplazado por una dicotomía la zona urbanizada
y semi industrializada de mayoría étnica que
desciende de inmigrantes europeos, y el resto del país
de carácter más atrasado, con cierta mayoría
de habitantes con ancestros ligados a los nativos americanos.
Volviendo al caso de la inmigración
africana en Francia, cabe aclarar una diferencia de estatus,
y de situación de la migración directa, de aquellos
que son una segunda o tercera generación de la migración.
En el caso de los primeros se da la situación
descripta por Huntington, en la que los inmigrantes abandonan
ciertos valores de su pasado para abrazar nuevos valores,
relacionados a la cultura de la metrópoli, esta situación,
que en un principio puede sonar antipática para un
observador neutral y puede ser criticada, en realidad es un
proceso lógico de toda inmigración, en la cual
para facilitar el proceso de desarraigo y nuevo arraigo es
necesario.
Es la situación lógica de todo
aquel que se va de un país y debe crearse una vida
nueva en otro. Esto nos trae a la segunda categoría
que señalábamos anteriormente, que es la de
una segunda o tercera generación de inmigrante. Se
da una situación particularmente compleja en los hijos
de esos inmigrantes, quienes tienen la ciudadanía del
a país anfitrión y son educandos en su sistema
educativo publico, pero que ante la marginación y ciertos
niveles de pobreza optan por revalorizar sus herencias culturales
de sus ancestros, buscado inclusión en algún
grupo. Volviendo al caso francés, y dándole
nombre propio a todo el razonamiento decimos que los inmigrantes
del norte de África, cuyos países fueron en
el siglo pasado colonia de Francia emigraron hacia la metrópoli
buscando escapar de condiciones económicas y sociales
de pobreza absoluta y lograron adaptarse en parte a su nueva
situación, pero jamás lograron escapar totalmente
a la doble exclusión a la que se ven sometidos. La
razón por la cual los actores fundamentales de los
estallidos y las protestas que sacudieron los suburbios de
las ciudades francesas fueron, si hacemos un clivaje generacional,
las segundas o terceras generaciones de inmigrantes porque
ellos, como la consecuencia no deseada de una sociedad que
demandaba trabajadores en una época, y que ahora con
la nueva realidad socioeconómica se ver por fuera de
ese mundo laboral. El mundo y sus características de
demanda laboral son otras, y todo el peso del cambio ha caído
sobre las nuevas generaciones de familias inmigrantes, el
capitalismo que los atrajo hasta la metrópoli era demandante
de trabajo, mientras que hoy, los hijos de esos inmigrantes,
en tanto ciudadanos franceses son una contradicción
para el nuevo orden económico, y no le sirven al sistema
productivo pues los costos son altos. Eso los deja a merced
de la exclusión, y los estigmatiza. Estas variantes
que estigmatizan en el mercado, generan una reacción
en el marco de lo cultural, estas generaciones reaccionan
desde lo cultural. Se radicaliza su postura cultural con respecto
a su origen. La razón principal para esto es doble,
creemos nosotros, es una protesta no solo hacia la sociedad
que los rechaza y los señala como inmigrantes y como
caídos de la sociedad de mercado, pero además
es una forma de protesta hacia el interior de la comunidad
que integran, quemar autos y tirar piedras no es una protesta
contra el capitalismo, y tampoco lo es solamente contra la
sociedad francesa que los rechaza, sino que es una actitud
hostil frente a sus padres y abuelos que abandonaran sus valores
tradicionales, para integrarse a una nueva comunidad que los
acepto pero bajo condiciones de explotación, y hoy
rechaza al producto de esa migración.-
Notas de pie:
1_ [
] Lo importante aquí no es subrayar
que la integración de todos supone a la vez que (los
actores) tengan trabajo, es decir una actividad social organizada,
y que se vean reconocidos en sus derechos subjetivos, la afirmación
de su identidad cultural y social, sino insistir en la necesaria
afirmación del sujeto por si mismo. Cuando los jóvenes
desocupados de los suburbios dicen que quieren ser escuchados
y entendidos, es decir, que quieren participar de las decisiones
políticas y en particular en las que los afectan más
particularmente, expresan una idea tan importante como lo
fue en el pasado la reivindicación por parte de los
trabajadores de sus derechos sociales o, antes, la afirmación
de la igualdad ante la ley y la soberanía popular.
¿Podremos vivir juntos? (2000). Alain Touraine. Fondo
de Cultura Económica, Buenos Aires, Argentina
2_ [
] (los piqueteros) No están
abajo, están fuera. Por eso hay un componente populista
y de movimientos de base. Si el sistema progresa, su capacidad
de reincorporación, de cooptación va aumentando;
si no lo hace, se puede transformar en un tipo de antidemocracia.
De todas formas, la recuperación argentina es más
rápida de lo que se esperaba Página 12,
Sociedad del Domingo/26-Feb-2006
3_ Ernesto Laclau y Chantal Mouffe Hegemonía
y estrategia socialista, hacia una radicalización en
la democracia, Siglo veintiuno de España Editores,
sa
4_ Pierre Rosanvallon y Jean Fitoussi, La
Nueva Era de las Desigualdades, Manantial, 1997.
5_ [
] En estos momentos (los países
de oriente), además, se mostraron desdeñosos
respecto de la inferioridad cultural, el atraso institucional,
la corrupción y la decadencia de Occidente. A medida
que el éxito de Occidente se desvanece relativamente,
tales
actitudes reaparecen. Un mayor poder trae
consio una mayor confianza cultural.
Samuel P. Huntington, El choque de civilizaciones
y la reconfiguracion del orden mundial, Paidos, Buenos
Aires, 2001.-
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