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06/11/06: ANÁLISIS.
Los movimientos sociales y la exclusión.
Para este ensayo tomaremos los sucesos ocurridos en París en el año 2005, y analizaremos la situación de la inmigración árabe en Francia, a la vez que haremos una comparación con el mivimiento piquetero en Argentina.

Por: Leonardo Pistonesi y Dan Gitlin. / Publicado en www.zoopolitico.com.ar

"Pedí a los prefectos que los deporten sin demora de nuestro territorio nacional, incluyendo a los que tengan una visa de residencia". (Nicolas Sarkosy 10 de noviembre de 2005)

En el presente trabajo analizaremos el fenómeno de la exclusión social tomando para ello dos ejemplos que son a un tiempo similares, pero con características que los separa y los diferencia. Tomaremos el caso de Los sucesos de Octubre del 2005 en Francia, mas exactamente en Paris y sus suburbios, como el ejemplo de la exclusión en sociedades capitalistas desarrolladas y en los que la expulsión de parte de la sociedad esta acompañado además por un racismo velado, que empuja a los marginados a una reacción de características seudo nacionalistas que pretende devolverles una cultura y una identidad que la ciudadanía que los alberga les niega. Veremos como en este caso, a diferencia del otro ejemplo que tomaremos, que son los piqueteros en la Argentina esta reacción no es estructurada en su movimiento, y es carente de ideología, o contenido político. Por caso, y como contrapartida, el fenómeno piquetero, carece de la violencia y la espontaneidad de la reacción de contradicciones que generan las posturas principales sobre el tema a tratar.

Se puede articular estas tres posturas desde la teoría de Tourane y su idea de la doble discriminación. Al respecto Se puede hacer notar que tanto la izquierda como la derecha toman un aspecto de esta doble discriminación y la desarrollan, en coincidencia con su visión del mundo. La derecha toma la idea de la discriminación cultural para explicar como debe adaptarse la inmigración a la sociedad cosmopolita y democrática, en su versión ideal, que manejan los sectores mas conservadores de la sociedad burguesa, buscando poner una distancia entre lo culturalmente propio de lo que es ajeno a ella misma.

En esta postura todas las diferencias de la sociedad se resuelven en las instituciones liberales de la sociedad que son entre otras, la educación, las confirmación de las posturas plantean al inmigrante como un bárbaro, en la acepción de la Grecia clásica, en el sentido de ser ajeno a la nacionalidad y la cultura propia. Además esta gente debe ser o expulsada u homogeneizada. Son vistos, a pesar de ser ciudadanos francés, como extranjeros, porque el ciudadano medio francés tiene inculcado entre sus valores la idea del republicanismo, que todos son iguales ante la ley. Esta postura puede ser corroborada por las editoriales de los principales diarios conservadores de Francia, y las palabras del ministro del interior Nicolás Sarkoszy y su estigmatizacion del inmigrante. Esta idea puede ser asociada claramente con el pensamiento mas conservador de Hungtinton y su libro “Choque de civilizaciones”. En su visión, el otro, en términos culturales, se reduce a una situación dicotómica donde el conflicto de civilizaciones, planteado hacia fuera entre dos estados, o hacia dentro de un estado se reduce a absorber o ser absorbido en el plano cultural. La única relación que se maneja en esta teoría es la idea de confrontación donde la envidia y la necesidad que son lo que prima, no pudiendo existir cooperación, ni convivencia, en oposición a lo que dice Touraine, que tiene la postura contraria y lo deja claro en su libro “¿podremos vivir juntos?”, el cual nosotros tomamos para nuestro análisis en este ensayo. Por ultimo diremos que esta postura de incorporación del inmigrante a la sociedad, exige de parte del sujeto a integrarse el dejar de lado los valores que trae consigo, y adoptar in toto la cultura a la que se esta integrando. En palabras de Touraine el error proviene de la discriminación positiva que da el republicanismo, y que abre las puertas para una discriminación negativa. El sociólogo francés señala como un error la escuela republicana francesa.(1)

Existe además una postura contraria desde la izquierda, para explicar el fenómeno que estamos analizando, donde los conflictos del 2005 se interpretan, por el contrario de la derecha, por la discriminación económica, de modo tal que se les da un carácter ideológico a la acción realizada por los manifestantes. En esta visión el conflicto social estallaría por razones de la llegada del punto de inflexión en las relaciones de las fuerzas productivas en el sistema. El entendimiento de este conflicto como un reflejo del conflicto que el marxismo determinista entiende como lucha de clases lo aleja completamente de cualquier solución posible que no sea la destrucción del modo de producción capitalista. Lo que para la visión conservadora de derecha es, a pesar de ser nacido en Francia, un extranjero que no pudo o no quiso ser correctamente socializado y absorbido por la cultura fracesa, alguien que no se integra a la sociedad en la que vive y no adopta sus valores, para la izquierda es un proletario que ante las condiciones sociales adversas que llegan a un punto de inflexión para el reacciona de modo tal que busca subvertir el sistema que lo oprime. En esta visión también se enrola la izquierda argentina al observar y definir el fenómeno piquetero.

La perspectiva de la izquierda argentina sobre los piqueteros es la de aquella fuerza que representa en la actualidad los intereses de los sectores obreros, reivindicando la lucha contra los sectores burgueses. Esto choca con la perspectiva que el mismo Touraine tiene del fenómeno de los piqueteros, quien los sumerge en la visión de aquellos que no están por debajo, pero dentro del sistema, sino están directamente por fuera del sistema.(2)

Tanto el sociólogo francés, como Rosanvallon plantean que este conflicto no es entre los que están arriba o abajo del sistema, sino que es de aquellos que pretenden ingresar al sistema. Trae esta nueva conflictividad de sectores no proletarios una contradicción difícil de superar para el marxismo clásico, porque los sectores marginales de las sociedades posmodernas, que nosotros ejemplificamos en la sociedad francesa, al estar fuera del sistema productivo pierden su potencialidad y por ende su posibilidad revolucionaria, porque el sistema productivo pasa por otros canales que no son el proletariado, que queda ocioso, por ende, el potencial revolucionario de aquellos que son teóricamente pilar del capitalismo queda mutilado. Ahora, esto no significa que estos sectores no sean conflictivos ni lleven a cabo una lucha, pero la diferencia es que se lucha, no por la destrucción o la subversión del sistema, sino que se hace la lucha en pos de la inclusión al sistema productivo.

Analizando desde el punto de vista de Ernesto Laclau se puede llevar el conflicto a un sector más particular que el que se emplea en el análisis marxista tradicional, señalando que las particularidades de los grupos asociados a este conflicto se aglutinan bajo un significante vacío, este significante vacío es la nacionalidad árabe, en el caso francés(3) y opera en reacción a la construcción del otro que construye el estado francés y el imaginario del pueblo francés. Ahora, en el caso argentino, a diferencia de Francia estas masas excluidas del sistema tienen un grado de organización alto y muy verticalizado y con la particularidad además, de estar cooptados por sectores radicalizados de izquierda, quienes los nutren de significantes ideológicos. En este caso, la violencia que puedan desarrollar se ve acotada al plano organizativo. El significante vacío que aglutina a los piqueteros no incluye reivindicaciones raciales, o étnicas, sino que lo que une al movimiento, al menos a grandes rasgos es la exclusión absoluta del sistema. Entonces, si bien nosotros no descartamos la idea de que todo el movimiento social caótico que se ha dado en los suburbios franceses pueda ser explicado y tomado por la idea de la lucha del proletariado preferimos tomar el análisis desde la perspectiva en la cual la juventud de los suburbios parisinos no actúa de modo ideológico determinado por su condición socioeconómico en pos de la superación del modo de producción capitalista, sino que efectivamente actúa condicionada por su estatus socioeconómico pero buscando, justamente, ser incluida en el modo de producción capitalista. En el caso argentino se da la particularidad de que, como en el caso francés el grueso de los que participan del movimiento son aquellos que están totalmente fuera del sistema, pero al estar cooptados por los sectores radicalizados se les atribuye un número de significantes que en algunos casos, poco tienen que ver con la realidad de su condición.

Expuestas ambas posturas, es el momento de buscar superar en pos de un entendimiento acabado del conflicto, no como una mera reacción de un grupo barbárico o reacción ideológica de un grupo en búsqueda de la realización de su destino de terminar con un sistema que los explota.

>>> Alain Touraine y la doble discriminación

Expuestas las visiones contrarias de la izquierda y la derecha, ahora retomando la teoría de la doble discriminación trataremos de superar estas contradicción, aplicando al caso de los conflictos de octubre de 2005 en Francia que enfrentaron a inmigrantes, y sobretodo a hijos de inmigrantes con los valores de la sociedad, y que resultaron en una violencia entendida como absolutamente irracional y por fuera de todo orden jerárquico, y el caso de los piqueteros en Argentina.

Retomando nuestra línea de pensamiento consideramos que las visiones de derecha e izquierda son sesgadas. Según los planteamientos de Alain Touraine en su análisis de la sociedad francesa contemporánea el principal problema que hay que menciona es el de la doble exclusión a la que se ve sometida la juventud árabe que habita los suburbios de las grandes urbes francesas. Se ve en un principio el tema de la exclusión económica, donde parte de la sociedad francesa queda al margen del mercado de consumo, y esta marginalidad deja afuera de toda posibilidad de consumo a este grupo excluido.

Según la teoría de Rosanvallon esta situación de exclusión no tiene solución en el marco de la solidaridad clásica, que es lo que se da en el marco del estado de bienestar. Puesto a modo de ejemplo, se puede decir que la situación del proletariado de los barrios periféricos de las grandes ciudades de Francia y de Argentina no cambiara por acción de medidas sociales que tome el Estado. Las desigualdades en el plano económico que se dan en la Francia y en la Argentina actuales no pueden ser paliadas con medidas sociales clásicas, como seria por ejemplo el seguro de desempleo o los planes “trabajar”, porque estas medidas se ven desbordadas por una realidad que las excede, esto se explica porque las medidas clásicas sobre seguridad social han sido ideadas y puestas en practica en marcos históricos diferente al actual. Porque en el contexto de los “treinta (años) gloriosos” el sistema de bienestar era un paliativo a una situación de complemento, en cambio hoy seria un paliativo a una situación que no es pasajera, y no tiene solución. Volviendo a Touraine, el explica que este cambio de marco histórico esta dado por el neoconservadurismo, y la vuelta al mercado(4) En este contexto, las relaciones sociales se vuelven mas complejas, y empiezan a cobrar valor aquellos sectores que antes estaban integrados al sistema productivo y ahora están excluidos, estos nuevos excluidos representan una nueva camada de hombres por fuera del paraguas del trabajo institucionalizado. Esto trae para Rosanvallon nuevas desigualdades que desembocan en nuevos conflictividades. Todo esto redunda en una situación dramática para sectores que están por fuera de la sociedad de consumo, y no pueden asegurarse el sustento. Se da además, la marginalización y la caracterización desde el estado hacia la periferia social.

En este juego de caracterización entra un segundo componente que si bien sigue teniendo características económicas, profundiza una nueva diferenciación que es menos económica, pero que tiene una relación de mutua influencia con la primera desigualdad y es la desigualdad racial y cultural. Completamos con esto, y ahora lo desarrollaremos la idea de doble exclusión que presenta Touraine.

>>> Desigualdad racial y cultural.

Se da en el caso de Francia, como país que tuvo colonias una situación que se puede ver en otros países europeos, y que es particular. Ciudadanos de las antiguas colonias se van a vivir a la metrópoli, en lo que puede ser visto desde ciertos sectores conservadores como una especie de invasión a la metrópoli, y que Samuel P. Huntington describe como una envidia a la prosperidad económica, el refinamiento tecnológico, y la cohesión política de occidente, que busca el éxito de los valores institucionales de las sociedades occidentales(5)

En el caso de Argentina la exacerbación del racismo que se manifiesta en Francia no exista, porque a diferencia del país europeo Argentina está desprovista de un pasado colonialista. Este pasado colonialista que tiene Francia está, obligadamente fundado, por un racismo intrínseco que hace al colonialismo. Francia en tanto nación europea tiene a diferencia de Argentina, en tanto nación sudamericana, posee en su población media la noción eurocentrista. En este país, la visión eurocentrista que conlleva al racismo cultural está reemplazado por una dicotomía la zona urbanizada y semi industrializada de mayoría étnica que desciende de inmigrantes europeos, y el resto del país de carácter más atrasado, con cierta mayoría de habitantes con ancestros ligados a los nativos americanos.

Volviendo al caso de la inmigración africana en Francia, cabe aclarar una diferencia de estatus, y de situación de la migración directa, de aquellos que son una segunda o tercera generación de la migración.

En el caso de los primeros se da la situación descripta por Huntington, en la que los inmigrantes abandonan ciertos valores de su pasado para abrazar nuevos valores, relacionados a la cultura de la metrópoli, esta situación, que en un principio puede sonar antipática para un observador neutral y puede ser criticada, en realidad es un proceso lógico de toda inmigración, en la cual para facilitar el proceso de desarraigo y nuevo arraigo es necesario.

Es la situación lógica de todo aquel que se va de un país y debe crearse una vida nueva en otro. Esto nos trae a la segunda categoría que señalábamos anteriormente, que es la de una segunda o tercera generación de inmigrante. Se da una situación particularmente compleja en los hijos de esos inmigrantes, quienes tienen la ciudadanía del a país anfitrión y son educandos en su sistema educativo publico, pero que ante la marginación y ciertos niveles de pobreza optan por revalorizar sus herencias culturales de sus ancestros, buscado inclusión en algún grupo. Volviendo al caso francés, y dándole nombre propio a todo el razonamiento decimos que los inmigrantes del norte de África, cuyos países fueron en el siglo pasado colonia de Francia emigraron hacia la metrópoli buscando escapar de condiciones económicas y sociales de pobreza absoluta y lograron adaptarse en parte a su nueva situación, pero jamás lograron escapar totalmente a la doble exclusión a la que se ven sometidos. La razón por la cual los actores fundamentales de los estallidos y las protestas que sacudieron los suburbios de las ciudades francesas fueron, si hacemos un clivaje generacional, las segundas o terceras generaciones de inmigrantes porque ellos, como la consecuencia no deseada de una sociedad que demandaba trabajadores en una época, y que ahora con la nueva realidad socioeconómica se ver por fuera de ese mundo laboral. El mundo y sus características de demanda laboral son otras, y todo el peso del cambio ha caído sobre las nuevas generaciones de familias inmigrantes, el capitalismo que los atrajo hasta la metrópoli era demandante de trabajo, mientras que hoy, los hijos de esos inmigrantes, en tanto ciudadanos franceses son una contradicción para el nuevo orden económico, y no le sirven al sistema productivo pues los costos son altos. Eso los deja a merced de la exclusión, y los estigmatiza. Estas variantes que estigmatizan en el mercado, generan una reacción en el marco de lo cultural, estas generaciones reaccionan desde lo cultural. Se radicaliza su postura cultural con respecto a su origen. La razón principal para esto es doble, creemos nosotros, es una protesta no solo hacia la sociedad que los rechaza y los señala como inmigrantes y como caídos de la sociedad de mercado, pero además es una forma de protesta hacia el interior de la comunidad que integran, quemar autos y tirar piedras no es una protesta contra el capitalismo, y tampoco lo es solamente contra la sociedad francesa que los rechaza, sino que es una actitud hostil frente a sus padres y abuelos que abandonaran sus valores tradicionales, para integrarse a una nueva comunidad que los acepto pero bajo condiciones de explotación, y hoy rechaza al producto de esa migración.-

Notas de pie:


1_ “[…] Lo importante aquí no es subrayar que la integración de todos supone a la vez que (los actores) tengan trabajo, es decir una actividad social organizada, y que se vean reconocidos en sus derechos subjetivos, la afirmación de su identidad cultural y social, sino insistir en la necesaria afirmación del sujeto por si mismo. Cuando los jóvenes desocupados de los suburbios dicen que quieren ser escuchados y entendidos, es decir, que quieren participar de las decisiones políticas y en particular en las que los afectan más particularmente, expresan una idea tan importante como lo fue en el pasado la reivindicación por parte de los trabajadores de sus derechos sociales o, antes, la afirmación de la igualdad ante la ley y la soberanía popular.” ¿Podremos vivir juntos? (2000). Alain Touraine. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, Argentina

2_ “[…] (los piqueteros) No están abajo, están fuera. Por eso hay un componente populista y de movimientos de base. Si el sistema progresa, su capacidad de reincorporación, de cooptación va aumentando; si no lo hace, se puede transformar en un tipo de antidemocracia. De todas formas, la recuperación argentina es más rápida de lo que se esperaba” Página 12, Sociedad del Domingo/26-Feb-2006

3_ Ernesto Laclau y Chantal Mouffe “Hegemonía y estrategia socialista, hacia una radicalización en la democracia”, Siglo veintiuno de España Editores, sa

4_ Pierre Rosanvallon y Jean Fitoussi, “La Nueva Era de las Desigualdades”, Manantial, 1997.

5_ “[…] En estos momentos (los países de oriente), además, se mostraron desdeñosos respecto de la inferioridad cultural, el atraso institucional, la corrupción y la decadencia de Occidente. A medida que el éxito de Occidente se desvanece relativamente, tales

actitudes reaparecen. Un mayor poder trae consio una mayor confianza cultural.

Samuel P. Huntington, “El choque de civilizaciones y la reconfiguracion del orden mundial”, Paidos, Buenos Aires, 2001.-

 

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