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El
viernes 21 de julio los empleados de Mc donald´s hicieron
una marcha por Jorge Hernán Lucracio, un repartidor
del delivery, que murió aplastado por un colectivo
el 9 de julio, producto de las condiciones de trabajo imperantes.
Los motoqueros cobraban un plus en negro de 25 centavos por
cada viaje veloz, mediante la lucha lograron blanquear el
sueldo: en la actualidad, les pagan 3,33 pesos por hora a
los nuevos y 4,56 a los que ya tienen antigüedad, pero
deben hacerlo bajo una condiciones de trabajo verdaderamente
asesinas.
Boletín quincenal Nº45-Por Werner Pertot para
Prensa De Frente.
(Prensa de Frente 31/07/2006) McDonald´s ya tiene su
empleado del mes: Jorge Hernán Lucracio era un repartidor
del delivery, un servicio que Arcos Dorados S.A. terceriza
a través de la empresa CorreoGrupal.com. El domingo
9 de julio a las 15 hs, mientras se apresuraba a entregar
un pedido, un colectivo que pasó en rojo lo atropelló.
Falleció a las pocas horas. Sus compañeros afirman
que su muerte es también producto de las condiciones
de trabajo. El viernes 21 hicieron una marcha y planean otra,
cuya fecha se decidirá en una asamblea. Exigimos
justicia para los familiares de nuestro compañero y
el pase a planta del delivery para terminar con las condiciones
negreras de trabajo y que no haya un muerto más entre
nuestros compañeros, dice un comunicado firmado
por los Trabajadores Unidos de McDonalds.
Nosotros estamos yendo a las marchas principalmente
en apoyo a la familia. El año pasado, cuando tomamos
un McDonalds denunciamos que en cualquier momento iba
a pasar esto, por la forma en que venimos trabajando. Pero
el Ministerio de Trabajo y la empresa hicieron oídos
sordos, explica Marcos. En junio del año pasado,
cansados de los sueldos bajos tapados por la cultura de la
cajita feliz de la cadena de comidas rápidas,
tomaron el local que está frente al Obelisco para reclamar
mejores condiciones laborales. Salís del local,
pusiste un pie afuera y tenés siete minutos para llegar.
Si no, se les vence el producto, porque tiene un tiempo de
vencimiento. Entonces, te exigen que vos te mates para llegar
a una casa. Hay contradicciones: mi contrato dice que tengo
que respetar todas las leyes de tránsito, no tengo
que subir a la vereda ni pasar un semáforo en rojo.
Pero me pedís que esté en siete minutos cuando
tengo que ir a 15 cuadras... ¿cómo hago?,
explicaba en ese momento Gabriel, uno de los llevadores.
Antes de la medida de fuerza, los motoqueros cobraban un plus
en negro de 25 centavos por cada viaje veloz. Luego lograron
blanquear el sueldo: en la actualidad, le pagan 3,33 pesos
por hora a los nuevos y 4,56 a los que ya tienen antigüedad.
Pero la premisa de calidad, servicio y limpieza
es inamovible: aún tienen 20 minutos en total para
ir y volver. Ahora son los gerentes los que cobran 120
pesos por mes por hacer un porcentaje alto de las entregas
a tiempo. Por eso, son ellos los que te apuran continuamente,
explica Marcos, enfundado en su campera negra con un logo
de McEntrega.
La empresa no hizo ninguna medida de duelo. Es más,
a varios nos suspendieron dos días por faltar para
ir al velatorio, contó Marcos. En el comunicado
que difundieron, insisten en que la muerte de Lucracio no
fue una fatalidad: Veníamos reclamando
las mejora en las condiciones laborales y el fin de la tercerización
del servicio de delivery que es la forma a través de
la cual McDonalds y las grandes patronales, con la complicidad
del gobierno nacional, imponen regímenes de explotación
insoportable a la juventud.
Los llevadores consideran que la tercerización no
sólo fue la vía para imponer salarios miserables
sino también para deslindarse de la responsabilidad
que le cabe a McDonalds frente a las condiciones de
inseguridad de los trabajadores.
Señalan que CorreoGrupal.com no entrega ni cascos,
ni ropa de lluvia, ni paga un plus por el mantenimiento de
las motos o bicicletas. Los únicos extra que reciben
siguen la lógica del empleado del mes,
de premios y castigos. Son premios por productividad.
En este caso, la productividad es la velocidad en la entrega
que conduce a la muerte. Sin tomar en cuenta que los salarios
bajos obligan a depender de la propina que aumenta según
la cantidad de entregas, concluyen.
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