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El
año pasado iniciamos en 4 SEMANAS, una serie
de informes acerca de los servicios públicos privatizados
cuyos contratos el Gobierno del presidente Kirchner estaba
renegociando. La idea era instalar la siguiente reflexión
dados los resultados de las concesiones en Argentina: era
necesario renegociar con las privatizadas o reestatizar esos
servicios?.
Como muestra tomamos los servicios más sensibles: ferrocarriles,
explotación petrolera, teléfonos y agua (sobre
los primeros pueden leerse los informes en nuestra sección
"Investigación"). Este último servicio,
el de provisión de agua potable y de redes de desagües
cloacales, lo dejamos en suspenso hasta el día de hoy
dadas las novedades que surgieron, para poder analizar la
rescisión del contrato con Aguas Argentinas y la creación
de la polémica AySA.
Un
poco de memoria.
En el marco de la reforma del Estado, impulsada por el
primer gobierno de Carlos Menem cuyo espíritu resumió
el ex ministro de obras públicas Roberto Dromi en la
infame frase "Nada de lo que deba ser estatal será
estatal", Menem decretó la privatización
del servicio de agua a fines de 1992. La concesión
del mismo, que comprendía también el servicio
de agua potable y de redes de desagües cloacales en la
Ciudad de Buenos Aires y algunos partidos del conurbano bonaerense
que prestaba Obras Sanitarias de la Nación, se haría
efectiva al año siguiente.
El decreto de Menem tenía algunas peculiaridades
en favor de los concesionarios, por ejemplo: no pagarían
canon por los bienes del Estado que iban a usar (algo
que en el caso de los ferrocarriles, por ejemplo, sí
estaba contemplado). Además el ganador de la licitación
sería el que ofreciera el mayor descuento en las tarifas,
requisito que podría haber sido en beneficio de los
usuarios, pero el Gobierno de entonces resolvió aumentar
esas tarifas antes de la entrega de la concesión (algo
similar ocurrió en el caso de los Teléfonos,
ver el informe en la sección "Nacional"),
con lo cual las ofertas no resultarían en una mejora
significativa.
El consorcio ganador de la licitación fue Aguas Argentinas
S.A., con accionista mayoritario en la empresa Suez Lyonnaise
des Eaux Dumez, de capitales franceses. El Grupo Macri estuvo
cerca pero no logró superar la oferta de Suez, igualmente
conseguiría luego quedarse con Correos.
La
Gestión de Aguas Argentinas S.A, "un compromiso
permanente con la rentabilidad".
Lo mejor que se puede hacer para conocer la calidad de
la gestión de Aguas Argentinas es reseñar algunos
datos y hechos ocurridos durante esos años.
Primero se puede apreciar el papel del Estado durante la concesión
ya que durante el gobierno menemista y los que lo sucedieron,
en mayor o en menor medida, contribuyeron a los incumplimientos
contractuales, al mal funcionamiento, al aumento de las
tarifas, etc., etc., por omisión o a partir de innumerables
renegociaciones por motivo de los incumplimientos de la
empresa y las "ventajas" que se le ofrecieron.
Apenas se conoció la noticia de la rescisión
del contrato con Aguas, la empresa rechazó las acusaciones
del Gobierno sobre su mal desempeño, y afirmó
que gracias a su trabajo "se incorporaron dos millones
de personas al servicio de agua potable y un millón
a los servicios de desagües cloacales", y que "se
invirtieron US$ 1700 millones". Además de considerar
como "ejemplar" a toda la gestión.
Esto parece estar muy bien, pero cuáles fueron las
obligaciones reales que la empresa aceptó tomar con
la firma del contrato y que no dice si cumplió o no?
Un
ejemplo contundente: ¿Qué preveía la
concesión del servicio, acerca de las personas que
debían acceder al agua potable?
Que Aguas lograra, en el término de 10 años
(de mayo 1993 a 2003) una cobertura del servicio de agua del
85 por ciento (o sea, que llegue al %85 de las personas en
su área de control).
Suponiendo que le otorgamos 3 años de ventaja a la
empresa ¿Qué logró al día de hoy?
El 74 por ciento.
Y cuál era la base de la cual partió cuando
le entregó el servicio la vieja e "ineficiente"
Obras Sanitarias de la Nación?
El 70 por ciento.
La gestión
ejemplar de Aguas Argentinas que mencionan los directivos
de Suez consiguió en más de 10 años aumentar
en un 4 por ciento la cobertura del servicio de agua.
Veamos
otro "logro" de la gestión ejemplar: la extensión
del servicio de cloacas. Otra vez nos preguntamos:
¿Qué preveía la concesión del
servicio, acerca de las personas que debían acceder
al agua potable?
Que Aguas Argentinas lograra, en el término de 10 años
una cobertura del servicio de cloacas del 95 por ciento.
¿Qué logró al día de hoy?
El 63 por ciento.
Y cuál era la base de la cual partió cuando
le entregó el servicio la vieja e "ineficiente"
Obras Sanitarias de la Nación?
El 58 por ciento.
No nos
vamos a extender en repasar los casos de agua con altos contenidos
de nitrato, ni las obras en Quilmes que produjeron inundaciones
por estar mal realizadas y que tuvieron fallo a favor de la
comunidad, o en las multas abultadas aplicadas por parte del
ente regulador del sector (ETOSS), o las denuncias de diversos
organismos y las del Defensor del Pueblo de la Nación,
entre otros, que ya fueron largamente tratados por toda la
prensa. Un dato irrisorio sobre el ETOSS; así
como realizó multas millonarias, no tenía
la facultad de modificar las tarifas, además poseía
personal que perteneció o luego pertenecería
a la privatizada y nunca tuvo mucho afán de controlar
a la concesionaria. Este organismo era responsabilidad del
Estado.
Para sintetizar y concluir este apartado sobre la gestión,
mencionaremos los restantes puntos sobresalientes del desempeño
de la empresa que comandaba Suez:
-La
inversión realizada fue menor a lo comprometido en
el contrato.
-Hubo una inversión menor al %60 de lo estipulado.
-Hubo una rentabilidad que se ubicó entre las mas altas
del mundo (14 por ciento de la facturación, y más
de 20 por ciento del patrimonio).
-Las obras realizadas (dijimos antes que fueron menos de lo
que deberían haber hecho) se hicieron con ingresos
de la facturación y con préstamos del exterior.
-Las inversiones que hizo la empresa se limitaron al pago
de una garantía de 120 millones en 1993, como parte
de la toma de la concesión.
- Pero los préstamos que pidió Suez para las
obras se convirtieron en deudas. Aquí vale mencionar
que por contrato sólo se permitía un endeudamiento
del 0,8 en relación al patrimonio, pero en la realidad
llegó casi al 3,5.
-Las tarifas sufrieron aumentos del %88 en servicios residenciales,
y se incluyó la indexación de las mismas según
la evolución de los precios en los EE.UU. (esto es
interesante porque se repite en muchas concesiones y porque
violaba abiertamente la Ley de Convertibilidad, obstáculo
para todas las privatizadas que quería aumentar las
tarifas).
Llegamos
a Aysa.
A partir de la devaluación y la pesificación
de las tarifas, muchas empresas privatizadas, entre ellas
Aguas Argentinas, iniciaron juicios contra el Estado argentino
ante el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias
de Controversias Relativas a Inversiones). Allí Aguas
exige 1.700 millones de dólares, según ellos
el dinero invertido.
El caso del CIADI, un tribunal foráneo que se introdujo
en los acuerdos de protección de inversiones que el
Gobierno de Menem acordó con las empresas para resolver
pleitos fuera de los tribunales argentinos, es criticado por
su carácter inconstitucional, ya que violaría
la soberanía (ver el artículo 75 inciso 24 que
especifica que es el Congreso quien debe "aprobar tratados
de integración que deleguen competencia y jurisdicción
a organizaciones supraestatales") y además depende
del Banco Mundial, quien a su vez es el principal acreedor
de Aguas Argentinas, a través de la Corporación
Financiera Internacional, que a la vez, es accionista de la
empresa Aguas Argentina, más específicamente
con el %5.
Abreviando; son juez y parte.
Entonces, la decisión del Gobierno de rescindir el
contrato con la empresa estaba largamente justificada. El
decreto fue apoyado por diversas organizaciones de usuarios
y sectores políticos. Pero ¿Fue una decisión
a partir de una vocación estatista del Gobierno, de
una nueva política de empresas públicas?. Los
hechos dicen que no, Suez y Aguas de Barcelona (con mayoría
accionaria la primera) querían irse de Argentina, y
el gobierno no logró convencer a ningún empresario
para que se haga cargo del servicio, lo cual puede leerse
en cualquier medio de prensa desde fines del año pasado.
Así lo explica Héctor Polino, de la asociación
Consumidores Libres: "Al Poder Ejecutivo no lo quedó
otra que rescindir el contrato. Y no hay un espíritu
'estatista' en este gobierno toda vez que se renegoció
el contrato con Edelap, Edesur, Metro Gas, etc., etc. El
PEN adopta un criterio muy pragmático cuando una concesión
está agotada, como en Correos y Tren San Martín,
resuelve rescindir, pero con soluciones diversas".
Si la rescisión con Aguas fue ampliamente apoyada desde
diversos ámbitos, la creación de AySA fue criticada
duramente por la mayoría de esos mismos sectores. En
Cámara de Diputados, sólo el Frente para la
Victoria y los duhaldistas que apoyan al oficialismo votaron
la conformación de AySa como una Sociedad Anónima
(ver "Opiniones") en vez de una empresa del Estado.
Para Polino, "se está perdiendo la oportunidad
de discutir un nuevo modelo de gestión y propiedad
de los servicios públicos a través de empresas
públicas constituidas por representantes del Estado,
del sector y usuarios". Esta forma adoptada, con 90
por ciento de participación estatal y manteniendo del
10 para los trabajadores sólo garantiza la no-reprivatización
(una concesión del Gobierno a la oposición),
pero queda sujeta a la legislación para las sociedades
anónimas, por lo que no es estatal, lo cual
afectará a sus empleados en caso de despidos o cierre,
no da participación a la Provincia de Buenos Aires
ni a la Ciudad A. de Buenos Aires (donde se presta el servicio
y quienes deben mantenerlo con el cobro del mismo).
El tiempo dirá si la composición de AySA fue
la mejor elección.
Opiniones
4 SEMANAS, consultó a algunos diputados que trataron
el decreto de AySa y rescató fragmentos pronunciados
en recinto.
Fernando
Chironi (Pte. bloque UCR de la Cámara de Diputados):
"Nos parece bien en principio la creación de
AySA para que el servicio continúe, pero mantenerla
en el tiempo es una intromisión en la administración
que deberán hacer del servicio la Provincia de Buenos
Aires y la Ciudad de Buenos Aires, que son los sitios
donde se presta el servicio porque no tiene sentido que los
habitantes del resto del país solventen con los impuestos
un servicio que se debe pagar con el pago de la tarifa en
el lugar que se presta". "Por eso nosotros proponemos
365 días de transición" para debatir la
conformación.
Osvaldo
Nemirovsci (Diputado del Frente para la Victoria): "Esta
sociedad no se puede privatizar, es una SAPEM (Sociedad
Anónima con Participación Mayoritaria Estatal)
según la Ley 19.550, artículos 308 al 313".
Las ventajas son que "tiene más posibilidades
de entrar al mercado de capitales, y mayor dinamismo para
hacer negocios". Sobre la posibilidad de que puedan
participar cooperativas: "Sería deseable que estén;
las provincias, las cooperativas de usuarios de agua y los
municipios".
Elisa
Carrió, fragmento de discurso (Diputada del ARI):
"El gobierno elije una S.A sujeta a la Ley 19.550,
según Snopek (Diputado del FV) porque si hay crisis
el Estado no debe ser responsable. Si quiebra, va a la quiebra
y sus empleados deberán ir a verificar sus créditos
en un juicio comercial común. El Estado no será
responsable porque no es una empresa del Estado, no
importa que tenga mayoría accionaria, porque lo que
determina su estatilidad es el régimen jurídico
y no su participación en acciones. Va a tener libertad
de asociarse a cualquier empresa aún con empresas fantasmas,
sin licitación pública.
Claudio
Lozano, fragmento de discurso (Diputado Emancipación
y Justicia): "No es el sistema adecuado para recuperar
lo que se dice querer recuperar". "Es una
pena que en el marco de una oportunidad política
que yo comparto y existe, para recuperar el papel del Estado
en los servicios públicos, no nos hayamos dado mas
tiempo para un debate, para discutir el marco regulatorio,
el plan de obras y el tipo de sociedad necesario".-
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