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10/04/06: SERVICIOS PÚBLICOS III.
“AySA, y un vaso a medio llenar”.
La tardía rescisión del contrato con Suez y las verdaderas razones, la historia de la gestión de Aguas Argentinas y la creación de la polémica AySa S.A. Opinan Héctor Polino, Fernando Chironi, Osvaldo Nemirovcsi, Elisa Carrió y Claudio Lozano.

El año pasado iniciamos en 4 SEMANAS, una serie de informes acerca de los servicios públicos privatizados cuyos contratos el Gobierno del presidente Kirchner estaba renegociando. La idea era instalar la siguiente reflexión dados los resultados de las concesiones en Argentina: era necesario renegociar con las privatizadas o reestatizar esos servicios?.
Como muestra tomamos los servicios más sensibles: ferrocarriles, explotación petrolera, teléfonos y agua (sobre los primeros pueden leerse los informes en nuestra sección "Investigación"). Este último servicio, el de provisión de agua potable y de redes de desagües cloacales, lo dejamos en suspenso hasta el día de hoy dadas las novedades que surgieron, para poder analizar la rescisión del contrato con Aguas Argentinas y la creación de la polémica AySA.

Un poco de memoria.
En el marco de la reforma del Estado, impulsada por el primer gobierno de Carlos Menem cuyo espíritu resumió el ex ministro de obras públicas Roberto Dromi en la infame frase "Nada de lo que deba ser estatal será estatal", Menem decretó la privatización del servicio de agua a fines de 1992. La concesión del mismo, que comprendía también el servicio de agua potable y de redes de desagües cloacales en la Ciudad de Buenos Aires y algunos partidos del conurbano bonaerense que prestaba Obras Sanitarias de la Nación, se haría efectiva al año siguiente.
El decreto de Menem tenía algunas peculiaridades en favor de los concesionarios, por ejemplo: no pagarían canon por los bienes del Estado que iban a usar (algo que en el caso de los ferrocarriles, por ejemplo, sí estaba contemplado). Además el ganador de la licitación sería el que ofreciera el mayor descuento en las tarifas, requisito que podría haber sido en beneficio de los usuarios, pero el Gobierno de entonces resolvió aumentar esas tarifas antes de la entrega de la concesión (algo similar ocurrió en el caso de los Teléfonos, ver el informe en la sección "Nacional"), con lo cual las ofertas no resultarían en una mejora significativa.
El consorcio ganador de la licitación fue Aguas Argentinas S.A., con accionista mayoritario en la empresa Suez Lyonnaise des Eaux Dumez, de capitales franceses. El Grupo Macri estuvo cerca pero no logró superar la oferta de Suez, igualmente conseguiría luego quedarse con Correos.

La Gestión de Aguas Argentinas S.A, "un compromiso permanente con la rentabilidad".
Lo mejor que se puede hacer para conocer la calidad de la gestión de Aguas Argentinas es reseñar algunos datos y hechos ocurridos durante esos años.
Primero se puede apreciar el papel del Estado durante la concesión ya que durante el gobierno menemista y los que lo sucedieron, en mayor o en menor medida, contribuyeron a los incumplimientos contractuales, al mal funcionamiento, al aumento de las tarifas, etc., etc., por omisión o a partir de innumerables renegociaciones por motivo de los incumplimientos de la empresa y las "ventajas" que se le ofrecieron.
Apenas se conoció la noticia de la rescisión del contrato con Aguas, la empresa rechazó las acusaciones del Gobierno sobre su mal desempeño, y afirmó que gracias a su trabajo "se incorporaron dos millones de personas al servicio de agua potable y un millón a los servicios de desagües cloacales", y que "se invirtieron US$ 1700 millones". Además de considerar como "ejemplar" a toda la gestión.
Esto parece estar muy bien, pero cuáles fueron las obligaciones reales que la empresa aceptó tomar con la firma del contrato y que no dice si cumplió o no?

Un ejemplo contundente: ¿Qué preveía la concesión del servicio, acerca de las personas que debían acceder al agua potable?
Que Aguas lograra, en el término de 10 años (de mayo 1993 a 2003) una cobertura del servicio de agua del 85 por ciento (o sea, que llegue al %85 de las personas en su área de control).
Suponiendo que le otorgamos 3 años de ventaja a la empresa ¿Qué logró al día de hoy? El 74 por ciento.
Y cuál era la base de la cual partió cuando le entregó el servicio la vieja e "ineficiente" Obras Sanitarias de la Nación?
El 70 por ciento.

La gestión ejemplar de Aguas Argentinas que mencionan los directivos de Suez consiguió en más de 10 años aumentar en un 4 por ciento la cobertura del servicio de agua.

Veamos otro "logro" de la gestión ejemplar: la extensión del servicio de cloacas. Otra vez nos preguntamos:
¿Qué preveía la concesión del servicio, acerca de las personas que debían acceder al agua potable?
Que Aguas Argentinas lograra, en el término de 10 años una cobertura del servicio de cloacas del 95 por ciento.
¿Qué logró al día de hoy?
El 63 por ciento.
Y cuál era la base de la cual partió cuando le entregó el servicio la vieja e "ineficiente" Obras Sanitarias de la Nación?
El 58 por ciento.

No nos vamos a extender en repasar los casos de agua con altos contenidos de nitrato, ni las obras en Quilmes que produjeron inundaciones por estar mal realizadas y que tuvieron fallo a favor de la comunidad, o en las multas abultadas aplicadas por parte del ente regulador del sector (ETOSS), o las denuncias de diversos organismos y las del Defensor del Pueblo de la Nación, entre otros, que ya fueron largamente tratados por toda la prensa. Un dato irrisorio sobre el ETOSS; así como realizó multas millonarias, no tenía la facultad de modificar las tarifas, además poseía personal que perteneció o luego pertenecería a la privatizada y nunca tuvo mucho afán de controlar a la concesionaria. Este organismo era responsabilidad del Estado.
Para sintetizar y concluir este apartado sobre la gestión, mencionaremos los restantes puntos sobresalientes del desempeño de la empresa que comandaba Suez:

-La inversión realizada fue menor a lo comprometido en el contrato.
-Hubo una inversión menor al %60 de lo estipulado.
-Hubo una rentabilidad que se ubicó entre las mas altas del mundo (14 por ciento de la facturación, y más de 20 por ciento del patrimonio).
-Las obras realizadas (dijimos antes que fueron menos de lo que deberían haber hecho) se hicieron con ingresos de la facturación y con préstamos del exterior.
-Las inversiones que hizo la empresa se limitaron al pago de una garantía de 120 millones en 1993, como parte de la toma de la concesión.
- Pero los préstamos que pidió Suez para las obras se convirtieron en deudas. Aquí vale mencionar que por contrato sólo se permitía un endeudamiento del 0,8 en relación al patrimonio, pero en la realidad llegó casi al 3,5.
-Las tarifas sufrieron aumentos del %88 en servicios residenciales, y se incluyó la indexación de las mismas según la evolución de los precios en los EE.UU. (esto es interesante porque se repite en muchas concesiones y porque violaba abiertamente la Ley de Convertibilidad, obstáculo para todas las privatizadas que quería aumentar las tarifas).

Llegamos a Aysa.
A partir de la devaluación y la pesificación de las tarifas, muchas empresas privatizadas, entre ellas Aguas Argentinas, iniciaron juicios contra el Estado argentino ante el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias de Controversias Relativas a Inversiones). Allí Aguas exige 1.700 millones de dólares, según ellos el dinero invertido.
El caso del CIADI, un tribunal foráneo que se introdujo en los acuerdos de protección de inversiones que el Gobierno de Menem acordó con las empresas para resolver pleitos fuera de los tribunales argentinos, es criticado por su carácter inconstitucional, ya que violaría la soberanía (ver el artículo 75 inciso 24 que especifica que es el Congreso quien debe "aprobar tratados de integración que deleguen competencia y jurisdicción a organizaciones supraestatales") y además depende del Banco Mundial, quien a su vez es el principal acreedor de Aguas Argentinas, a través de la Corporación Financiera Internacional, que a la vez, es accionista de la empresa Aguas Argentina, más específicamente con el %5.
Abreviando; son juez y parte.
Entonces, la decisión del Gobierno de rescindir el contrato con la empresa estaba largamente justificada. El decreto fue apoyado por diversas organizaciones de usuarios y sectores políticos. Pero ¿Fue una decisión a partir de una vocación estatista del Gobierno, de una nueva política de empresas públicas?. Los hechos dicen que no, Suez y Aguas de Barcelona (con mayoría accionaria la primera) querían irse de Argentina, y el gobierno no logró convencer a ningún empresario para que se haga cargo del servicio, lo cual puede leerse en cualquier medio de prensa desde fines del año pasado. Así lo explica Héctor Polino, de la asociación Consumidores Libres: "Al Poder Ejecutivo no lo quedó otra que rescindir el contrato. Y no hay un espíritu 'estatista' en este gobierno toda vez que se renegoció el contrato con Edelap, Edesur, Metro Gas, etc., etc. El PEN adopta un criterio muy pragmático cuando una concesión está agotada, como en Correos y Tren San Martín, resuelve rescindir, pero con soluciones diversas".
Si la rescisión con Aguas fue ampliamente apoyada desde diversos ámbitos, la creación de AySA fue criticada duramente por la mayoría de esos mismos sectores. En Cámara de Diputados, sólo el Frente para la Victoria y los duhaldistas que apoyan al oficialismo votaron la conformación de AySa como una Sociedad Anónima (ver "Opiniones") en vez de una empresa del Estado. Para Polino, "se está perdiendo la oportunidad de discutir un nuevo modelo de gestión y propiedad de los servicios públicos a través de empresas públicas constituidas por representantes del Estado, del sector y usuarios". Esta forma adoptada, con 90 por ciento de participación estatal y manteniendo del 10 para los trabajadores sólo garantiza la no-reprivatización (una concesión del Gobierno a la oposición), pero queda sujeta a la legislación para las sociedades anónimas, por lo que no es estatal, lo cual afectará a sus empleados en caso de despidos o cierre, no da participación a la Provincia de Buenos Aires ni a la Ciudad A. de Buenos Aires (donde se presta el servicio y quienes deben mantenerlo con el cobro del mismo).
El tiempo dirá si la composición de AySA fue la mejor elección.

Opiniones
4 SEMANAS
, consultó a algunos diputados que trataron el decreto de AySa y rescató fragmentos pronunciados en recinto.
Fernando Chironi (Pte. bloque UCR de la Cámara de Diputados): "Nos parece bien en principio la creación de AySA para que el servicio continúe, pero mantenerla en el tiempo es una intromisión en la administración que deberán hacer del servicio la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, que son los sitios donde se presta el servicio porque no tiene sentido que los habitantes del resto del país solventen con los impuestos un servicio que se debe pagar con el pago de la tarifa en el lugar que se presta". "Por eso nosotros proponemos 365 días de transición" para debatir la conformación.

Osvaldo Nemirovsci (Diputado del Frente para la Victoria): "Esta sociedad no se puede privatizar, es una SAPEM (Sociedad Anónima con Participación Mayoritaria Estatal) según la Ley 19.550, artículos 308 al 313". Las ventajas son que "tiene más posibilidades de entrar al mercado de capitales, y mayor dinamismo para hacer negocios". Sobre la posibilidad de que puedan participar cooperativas: "Sería deseable que estén; las provincias, las cooperativas de usuarios de agua y los municipios".

Elisa Carrió, fragmento de discurso (Diputada del ARI): "El gobierno elije una S.A sujeta a la Ley 19.550, según Snopek (Diputado del FV) porque si hay crisis el Estado no debe ser responsable. Si quiebra, va a la quiebra y sus empleados deberán ir a verificar sus créditos en un juicio comercial común. El Estado no será responsable porque no es una empresa del Estado, no importa que tenga mayoría accionaria, porque lo que determina su estatilidad es el régimen jurídico y no su participación en acciones. Va a tener libertad de asociarse a cualquier empresa aún con empresas fantasmas, sin licitación pública.

Claudio Lozano, fragmento de discurso (Diputado Emancipación y Justicia): "No es el sistema adecuado para recuperar lo que se dice querer recuperar". "Es una pena que en el marco de una oportunidad política que yo comparto y existe, para recuperar el papel del Estado en los servicios públicos, no nos hayamos dado mas tiempo para un debate, para discutir el marco regulatorio, el plan de obras y el tipo de sociedad necesario".-

POR: MARTÍN RODRIGUEZ ROCHA Y AUGUSTO CABRAL.

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