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Chavez y familiares de los rehenes.
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Las dirigentes Clara Rojas y Consuelo González
de Perdomo, rehenes de las FARC durante seis años,
fueron liberadas este jueves por esa organización en
la selva colombiana y llevadas a Venezuela, en un cuidado
operativo con el que la guerrilla cumplió su intención
de "desagraviar" al presidente venezolano, Hugo
Chávez.
La liberación fue el resultado de un riguroso operativo
en el que dos helicópteros identificados con las insignias
de la Cruz Roja volaron hasta la selva colombiana en busca
de las dirigentes y las trasladaron luego a Santo Domingo,
en el estado venezolano Táchira, y desde allí
a Caracas, donde se encontraron con sus familiares.
La misión, producto de un acuerdo bilateral, monitoreado
por la Cruz Roja y observado por el embajador cubano en Venezuela,
Germán Sánchez Otero, obligó a Colombia
a suspender maniobras militares en la zona durante casi toda
la jornada.
La primera imagen de Rojas y González de Perdomo libres
las mostró al bajar del helicóptero, poco después
de las 15.10 locales (las 17.40 en la Argentina), camino al
avión en el que fueron llevadas casi de inmediato a
Caracas, para reencontrarse allí con sus familiares.
En el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía,
cercano a Caracas, Rojas y González de Perdomo se reencontraron
con sus familiares, en medio de fuertes escenas de abrazos,
besos, llantos y hasta reclamos de "libertad para todos
ya", que llevaban muchos de los presentes en sus remeras.
La liberación de las dos rehenes constituye una reivindicación
para Chávez, que había quedado golpeado por
el frustrado operativo de fin del año pasado y, más
que nada, por la comprobación de que las FARC le habían
mentido sobre Emmanuel, el hijo de Rojas nacido en cautiverio,
a quien no tenían en su poder.
Chávez podrá exhibir ahora que sus gestiones
dieron el resultado de la liberación de Rojas y González,
y, más aun, que al cabo el descubrimiento de que Emmanuel
estaba en un hogar bogotano también tuvo que ver con
el gesto que la organización guerrillera más
antigua del continente pretendía tener para con él.
El operativo empezó temprano, con la partida de dos
helicópteros venezolanos con insignias de la Cruz Roja
desde territorio venezolano a San José del Guaviare
y desde allí hacia la selva, según las "coordenadas"
que las FARC hicieron llegar este miércoles a Chávez.
En las naves viajaron cuatro delegados de la Cruz Roja; el
ministro del Interior venezolano, Ramón Rodríguez
Chacín; el embajador Sánchez Otero, y la senadora
colombiana Piedad Córdoba, quienes fueron recibidos
en el Guaviare por el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos
Restrepo, e Iván Rojas, hermano de Clara.
Según algunas versiones, el lugar de la liberación
fue cercano al pueblo selvático Tomachipan, sobre el
río Inirida y a unos 100 kilómetros de San José
del Guaviare.
Chávez fue el primero en anunciar, en medio de una
recepción a un ministro de Dominica, que Rojas y González
de Perdomo ya estaban en poder de la Cruz Roja, que había
hablado con "el jefe de la patrulla" de la guerrilla
y con las mismas dirigentes, y que le informaron que el estado
de ambas era "bueno".
Apenas minutos después, el ministro de Defensa colombiano,
Juan Manuel Santos, confirmó en Bogotá la liberación
y aprovechó la oportunidad para asegurar que quedó
claro que "no hacía falta despeje militar",
como exigen las FARC, sino "voluntad" para cumplir
la palabra.
El acuerdo incluía que los helicópteros debían
esperar a lo sumo una hora la llegada del grupo de las FARC
y, ocurrida la entrega, dos horas más antes de despegar,
en espera de que los guerrilleros volvieran a replegarse en
la selva.
Las escenas de la entrega de las dos dirigentes fueron mostradas
casi de inmediato por el canal Telesur, y reproducidas por
infinidad de televisoras de todo el mundo, y se vio entonces
el saludo de Rojas y González de Perdomo a sus secuestradores,
las conversaciones con ellos de Rodríguez Chacín
y la emoción de la senadora Córdoba en el reencuentro.
Rojas y González de Perdomo iban a ser liberadas antes
de fin de año, dentro del llamado Operativo Emmanuel,
que encabezó Chávez y contó con la participación
de un grupo de enviados internacionales, pero ese esquema
finalmente fracasó.
Las FARC denunciaron entonces que no pudieron cumplir la
promesa por las maniobras militares que había en la
región, pero el presidente Alvaro Uribe hizo una sorpresiva
aparición para denunciar que la organización
no tenía consigo al pequeño Emmanuel que, se
confirmó luego, está en una institución
bogotana.
En declaraciones a la prensa, Santos cuestionó a las
FARC que "demoraron más de un mes para cumplir
su palabra, cuando sólo se necesitaba buena voluntad",
y reivindicó la actitud del Ejecutivo que encabeza
Uribe, que "cumplió todos los pedidos, aun cuando
había fuerzas militares a dos kilómetros del
lugar donde se hizo la entrega".
Mientras se desarrollaba cada paso, las FARC hicieron público
un comunicado en el que renovaron su compromiso de buscar
"un acuerdo humanitario" y criticaron la falta de
voluntad del Ejecutivo colombiano, que busca "pretextos
para continuar la guerra".
Chávez, en tanto, habló con la prensa mientras
veía las imágenes de los helicópteros,
ocasión que aprovechó para volver a invitar
a Uribe y al líder de las FARC, Manuel Marulanda Vélez,
a continuar las negociaciones.
"Vamos a continuar con el correo que tenemos con las
FARC y ojalá podamos retomar las conversaciones con
Uribe; él dijo que al único al que atendían
las FARC era a mí, bueno, entonces úseme, presidente",
pidió el mandatario.
Un rato después, Rojas y González de Perdomo
-ya con otras ropas y sonrientes- bajaron en Maiquetía
del avión que las llevó desde Santo Domingo,
y recibieron las flores con las que sus familiares las esperaban.
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