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El juez federal Kenneth Karas impuso
a la velocista norteamericana la máxima pena después
que fue declarada culpable de dos acusaciones en octubre de
2007. La primera de las acusaciones fue por mentir a los investigadores
a cerca de su dopaje, la segunda acusación se le realizó
por perjurio en un caso criminal por fraude y lavado de dinero
en el que estuvo vinculado su ex-compañero Tim Montgomery,
también atleta (Montgomery es poseedor en su momento
del récord mundial de 100 metros planos con 9,78 segundos)
Por otra parte, Karas aplicó a Jones una pena de 400
horas de servicios a la sociedad, que deberá brindar
"educando a jóvenes atletas".
La estadounidense antes de entrar en llanto e implorar al
juez que no la separe de sus dos hijos declaró que
"sí, cometí errores mintiendo a los investigadores".
Sin embargo, el juez ratificó que atletas del nivel
de Jones "tienen un status particular ya que son considerados
como modelos" por la sociedad. Finalmente, Karas sentenció
que "Nadie está por encima de la obligación
legal de decir la verdad".
Luego de declararse culpable la velocista anunció
su retiro de las pistas y tuvo que devolver las cinco medallas
(tres de ellas de oro) obtenidas en Sydney 2000.
Jones había confesado que en octubre de 2007 mintió
ante las autoridades estadounidenses que en noviembre de 2003
negó haber usado sustancias para mejorar su rendimiento.
También reconoció haber utilizado esteroides
"en varias ocasiones antes de las olimpiadas de Sydney
y después".
La ya ex-atleta añadió haber usado el esteroide
"la clara" del laboratorio BALCO entre septiembre
de 2000 y julio de 2001.
Montgomery, quien también estuvo vinculado con el
uso de esteroides, fue encontrado culpable de ese fraude.
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