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El procurador General de la Nación, Esteban
Righi, instruyó a los fiscales para promover "la
elevación a juicio de todas las causas por graves violaciones
a los derechos humanos cometidas por el terrorismo de Estado"
en las que los procesamientos hubieran quedado firmes, aún
cuando quedaran recursos por resolver en Casación o
la Corte Suprema.
El texto de la Procuración, destinado a impedir la
morosidad, también da prioridad a las causas que concentren
la mayor cantidad de casos conexos e indica que se debe intimar
a los indagados por el mayor número posible de hechos,
entre otras medidas.
Righi ordenó a los fiscales "oponerse a todo
planteo dirigido a impedir la elevación a juicio cuyo
carácter dilatorio surja evidente, propiciando, cuando
así corresponda, su rechazo", según la
resolución a la que tuvo acceso Télam.
Si bien subrayó que "son los jueces los encargados
de la investigación", aun en los "casos en
los que la instrucción se encuentra delegada en el
fiscal", postuló que esa preponderancia "no
debe hacer perder de vista el rol fundamental del Ministerio
Público Fiscal".
El procurador recordó que la Unidad Fiscal de Coordinación
y Seguimiento de las causas por violaciones a los derechos
humanos centró su atención en que las fiscalías
promuevan "la superación de la etapa de instrucción
en la que se encuentran la gran mayoría" de esos
procesos.
La desmedida prolongación de la instrucción
luce "acentuada e injustificada", ya que la complejidad
extrema de los expedientes no alcanza a explicar semejante
lentitud, añadió.
A partir de esa constatación, se recordó a
los fiscales que la
existencia de recursos pendientes en Casación o la
Corte no impide
la elevación a juicio.
Además, se destacó la necesidad de que coordinen
"un control del tiempo que demanda la resolución
de los distintos recursos" e interpongan "los planteos
necesarios para evitar dilaciones".
La Unidad reparó también en "la existencia
de múltiples causas conexas entre sí que tramitan
por separado, o causas comprensivas de hechos histórica
y/o procesalmente relacionados, pero que exhiben una marcada
diferencia en cuanto al grado de avance procesal".
En cuanto a los expedientes en los que se investigan varios
casos similares pero a un ritmo diferente en cada uno de ellos,
la Procuración advirtió a los fiscales sobre
el peligro de llegar a juicio oral por pocos hechos, "circunstancia
que implica un claro dispendio jurisdiccional y de recursos
humanos y materiales".
En consecuencia, "se ha advertido la necesidad imperiosa
de priorizar el impulso de las causas que concentren la mayor
cantidad de casos a fin de lograr rápidamente juicios
significativos, evitando la atomización de los hechos
y las consecuencias negativas que de ella se derivan".
Por último, para no desperdiciar el conocimiento
adquirido sobre las causas por los fiscales que actuaron en
la instrucción, se los autoriza a actuar "en forma
conjunta o alternada con el fiscal que intervenga en la etapa
de juicio".
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