|
Ecologistas en Acción recordó que "detrás
de la aparente función de entretenimiento o información,
se encuentra su objetivo más importante: incitar al
consumo masivo de los productos y servicios que venden las
compañías que se anuncian o son directamente
sus propietarias".
En un momento de crisis causada por la superación
de los límites físicos del planeta en cuanto
a la extracción de materiales y generación de
residuos, "la televisión obvia la necesaria reducción
de la presión humana sobre los recursos naturales y
se hace punta de lanza de la falacia imposible de continuar
creciendo, aunque sea a costa de la miseria de muchas personas
en el presente y de las posibilidades de supervivencia en
el futuro", agregaron los ecologistas.
"Aprovechándose de la dificultad que tiene el
cerebro para distinguir entre la realidad y las imágenes
virtuales, la televisión reduce y degrada las interacciones
de las personas entre sí y con el territorio, y las
sustituye por la contemplación de un espacio virtual
seleccionado intencionalmente para servir a la comercialización
a gran escala", continuó el informe de Ecologistas
en Acción.
"La TV dificulta el uso del pensamiento complejo (abstracción,
imaginación, reflexión) y por lo tanto disminuye
la posibilidad de entender críticamente muchas de sus
propuestas, en especial las de naturaleza comercial",
añadió.
Esta escapada virtual, es decir, la sustitución de
la mirada a la realidad por la mirada a las pantallas, "está
haciendo que muchas personas se desentiendan de la destrucción
que sufren los territorios y los sistemas vivos. Las personas
se encierran en sus casas y pasan muchas horas delante de
la televisión, en detrimento de la relación
con las personas reales más próximas como vecinos,
compañeros o familiares", enfatizaron los ecologistas.
Según su pensamiento, "las personas reales se
sustituyen por personajes virtuales (ésta puede ser
una de las razones del auge de las teleseries y de los personajes
de la prensa rosa) dificultándose con ello la articulación
de relaciones sociales imprescindibles para la supervivencia
y el cuidado del territorio".
Ecologistas en Acción recordó que como tecnología
de implantación de imágenes en el cerebro, la
TV permite "hablar" directamente al interior de
la mente de millones de personas y depositar en ella imágenes
capaces de lograr que la gente haga lo que de otra manera
nunca hubiera pensado hacer.
"Se publicita en buena medida todo lo que no se necesita",
aseguró.
"La televisión muestra y hace apetecible e inofensivo
un modo de producción y consumo obsceno que deteriora
irreversiblemente el planeta del que dependemos. Destruye
la enorme diversidad de producciones locales (que carecen
de poder para influir en la televisión), en general
menos agresivas para el medio ambiente, y las sustituye por
una producción masiva y homogénea controlada
por un número muy reducido de grandes compañías",
subrayó el colectivo.
"La televisión al aislar a las personas, que
dejan de hablarse entre sí, y desconectarlas del territorio
se convierte con frecuencia en un referente superior a la
realidad misma. Lo que no sale en la televisión no
existe", abundó.
Para los ecologistas, "es necesario denunciar el papel
que la TV cumple en la degradación de las relaciones
humanas y de la naturaleza. La mejor manera de minimizar sus
efectos es reducir significativamente el tiempo que pasamos
ante ella y, a ser posible, alejándola de los espacios
de socialización más propios de la convivencia
cotidiana".
|