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Los referentes del campo.
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Mucho se remarco en los diarios esta mañana
la actitud de Néstor Kirchner que se llamó a
silencio y cedió todo el protagonismo a su esposa,
la Presidenta de la Nación. Los matutinos explican
esta situación basando la decisión del ex presidente
en dos razones de peso para ello.
No ha habido analista político, ni periodista medianamente
informado que no presentara la movida de Néstor Kirchner
como un intento por darle fuerza a Cristina, mostrando frente
al público presente, y a todos aquellos que siguieran
el acto político por los diversos medios de comunicación
que ella es quien realmente manda en el gobierno, y que el
llamado doble comando no es tal.
De este modo se le aseguraría a la Presidenta una
legitimidad y un caudal de fuerza en el imaginario de la ciudadanía
que en los últimos tiempos ha venido perdiendo al desdibujarse
su imagen frente al fortalecimiento de otros miembros del
gabinete que responden directamente al ex presidente y esposo
de Cristina.
El ejemplo más claro de esto es el rol desteñido
del ex ministro de economía Martín Lousteau
quien luego de haber presentado la polémica medida
de las retenciones móviles quedó al margen de
todas las negociaciones con el campo. Del mismo modo, Cristina
Kirchner se mantuvo prácticamente al margen del conflicto
agrario y fue el Jefe de Gabinete quien fue la cara visible
del gobierno frente a los representantes de las cuatro entidades
del campo.
>>> No enojar al campo.
La segunda razón que esgrimen los analistas para explicar
el silencio de Néstor en lo que estaba destinado a
ser su propio show es que por primera vez desde que los Kirchner
llegaron al gobierno el ex mandatario se contuvo para no irritar
al enemigo político de turno.
Esta teoría mostraría indirectamente que el
campo, designado así de modo general, es la frontera
donde termina el estilo confrontativo del gobierno. Estilo
que le dio grandes reditos al matrimonio presidencial y que
ayudó a fortalecer el poder en el primer mandato, pero
que ahora comienza a irritar incluso a quienes no tienen intereses
en la disputa que se lleva a cabo entre el gobierno y el campo.
De este modo Néstor Kirchner reconociendo silenciosamente
un barrera la que no puede franquear con violencia prefiere
retroceder, devolver el protagonismo a sus adversarios y ponerse
en situación de espera. Visto de este modo se puede
presentar la acción de Kirchner como una maniobra inteligente
y bien pensada que obliga al campo a mostrarse permeable al
dialogo a riesgo de quedar como intransigente y caprichoso,
o como un signo de debilidad que reconoce que la estrella
del kirchnerismo comienza a opacarse frente a un factor de
poder que le ha encontrado el punto débil al gobierno.
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