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Aníbal Fernández.
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La despenalización del consumo de drogas es importante
para reducir la adicción, mejorar la calidad de vida
de drogadictos y ayuda a combatir el narcotráfico,
aseguraron este lunes el ministro de Justicia, Aníbal
Fernández, y el especialista Nelson Feldman, durante
una conferencia realizada en esa cartera.
Al inicio del encuentro, Feldman expuso sobre el sistema
de atención a los drogadictos -en lo sanitario y en
lo legal- que se aplica en Suiza, país donde reside
desde hace 16 años este médico psiquiatra argentino,
especializado en drogadicción.
El especialista, que se desempeña en el Servicio de
Abuso de Sustancias del Departamento de Psiquiatría
del Hospital Universitario de Ginebra, destacó el criterio
de "descriminalizar" al consumidor, con el que luego
coincidió Fernández, quien sostuvo que se está
trabajando sin plazos con ese objetivo.
Feldman explicó que mediante el "principio de
oportunidad" que rige en Suiza, quien consume drogas
-en forma dependiente o social- no es considerado un criminal,
por lo que no recibe una condena sino un tratamiento.
La despenalización del consumo en ese país,
propuesta por parlamentarios socialistas y verdes, no prosperó,
pero el principio de oportunidad hace que funcione en la práctica,
con lo que los cerca de 300 mil adictos de ese país
no están en prisión.
De esa manera, "el consumo de marihuana, heroína,
cocaína y drogas de síntesis está penado
en Suiza con hasta seis meses de prisión, pero el juez
o la policía puede aplicar sólo una multa y
cerrar el expediente, que es lo que generalmente ocurre",
explicó.
La política helvética sobre drogas y alcoholismo
se apoya en cuatro pilares, que son el tratamiento, la prevención,
la represión del tráfico y la reducción
del daño.
Una de las innovaciones en el tratamiento es el sistema de
sustitución de drogas, que en el caso de los heroinómanos
se basa en dosis de metadona, que es una sustancia menos dañina.
El modelo de "reducción de daño"
contempla que el adicto tenga acceso a prestaciones que eviten
que su situación empeore, como el suministro de material
estéril, que puede comprar por pocos centavos; el cambio
de jeringas sucias por nuevas o la entrega de preservativos,
además de acompañamiento personal.
El consumidor dependiente puede obtener estos implementos
en el Centro de Reducción del Daño, que tiene
sedes fijas y que también funciona en un autobús.
Además existen "salas de consumo,
que son un espacio de acogida y posibilidad de inyección,
donde un enfermero ayuda a drogarse sin riesgos colaterales,
controla que nadie lo haga si está alcoholizado y evita
las sobredosis", explicó.
"En esos lugares -siguió-, cada uno se inyecta
lo que lleva, es decir que no se suministra droga y lo único
que se busca es evitar que la situación física
se deteriore aún más, ya que se sabe que será
imposible evitar que se drogue".
Esos agentes también "van a lugares de consumo
festivo, como las grandes fiestas donde se sabe que habrá
drogas, para controlar los excesos y explicar a los participantes
sobre los riesgos".
Luego aclaró que toda esta política "no
se considera una incitación al consumo, sino el acceso
a menos riesgos de quienes inevitablemente se van a drogar".
Estas medidas lograron bajar el número de adictos
inyectables y también los casos de sobredosis y son
viables mediante un trabajo conjunto de las autoridades, que
involucra a la policía, que no arresta a quienes asisten
a los centros de atención a drogadictos, ya que no
los considera criminales.
El ministro de Justicia -en su breve participación-
dijo que la tarea que realiza esta cartera para cambiar la
situación en Argentina se basa en los mismos cuatro
pilares que la política suiza mencionada por Feldman.
Fernández consideró necesario despenalizar
al consumidor y, en ese sentido, apoyó "la represión
a quienes realmente tenemos que reprimir, pero dejémonos
de perseguir a los perejiles".
Consultado por Télam sobre la oposición anunciada
de sectores eclesiásticos, dijo que, como católico,
sabe que "no hay nada en la doctrina social de la iglesia
que diga que no se le puede tender la mano a un feligrés
que consume y es un adicto".
Tras señalar que para el cambio de legislación
que se busca "no hay plazos", expresó que
"es un cambio de paradigma que estamos dispuestos a llevar
a cabo", y reafirmó su lucha contra el narcotráfico,
al destacar que él encabezó el procedimiento
más importante de represión a esa actividad
en el país.
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