Con mucha demora
por la espera de los diputados afectados por los problemas
de los vuelos, se trató la polémica Ley Antiterrorista
pedida por el GAFI. El apuro en sancionar esta Ley cuestionada
por todas las organizaciones de Derechos Humanos, hizo que
el Congreso sesionara dos semanas seguidas, a pesar del acuerdo
de funcionar cada quince días este año debido
al calendario electoral.
El proyecto ya tenía media sanción
del Senado, votado casi por unanimidad con la sola oposición
del socialista Rubén Giustiniani. La norma incluye
en nuestro Cógido Penal la figura del terrorista, quizás
el tipo penal que más discusiones y rechazo produjo,
ya que podría abarcar a las protestas sociales o políticas
que ocurren en el país. En ese sentido, el texto
del proyecto dice que la "asociación ilícita
terrorista" deberá tener "un plan de acción
para propagar el odio racial, étnico o político",
estar organizada en "redes operativas internacionales",
contar con "armas de guerra, explosivos, agentes químicos
o bacteriológicos" para poner en peligro la vida
de "un número indeterminado de personas".
La diputada oficialista Rosario Romero,
abrió el debate en el recinto explicando el proyecto
y asegurando que esta ley no "vincula estas figuras
(la de terrorista) a la protesta social o política"
ya que se "trata de un tipo penal tan definido que detalla
las acciones que se deben dar". La iniciativa recibió
modificaciones al dictamen del Senado en Comisión,
pero en el recinto el oficialismo no se aceptó mas
retoques a la Ley. Romero justificó el proyecto en
que el país "debe tipificar la figura del terrorismo"
y "debemos tener herramientas jurídicas para responder".
>>> Para el macrismo no es
"pro".
Desde el PRO, la diputada Nora Ginzburg manifestó
la oposición de su bloque ya que para ellos no se
cumple "con las leyes internacionales". Puso
algunos extraños ejemplos como que en la definición
de las armas que menciona la Ley no están incluidas
las "ballestas". Luego, Federico Pinedo fue más
explícito y agregó que "hace falta el tipo
penal" del terrorista, pero fundamentó la negativa
de su bancada en el desacuerdo por la redacción final
del texto. Sorprendió el diputado cuando saludó
la presencia en la Cámara de Patricia Walsh "que
nos honra" y luego coincidió con el diputado de
izquierda, Carlos Tinnirello, en que "no se castiga el
financiamiento ilegal de actos de terrorismo de Estado",
lo cual produjo risas entre varios legisladores.
>>> La UCR apoya.
La UCR apoyó el proyecto. El diputado Beccani dijo
que era "necesario un firme compromiso de Argentina"
en la materia. Y se manifestó "convencido
de que esta Ley no va a reprimir la protesta social",
también llamó a confiar en el Poder Judicial
a la hora de aplicar la norma. Por último, condenó
la "hipocresía" de los países que
posibilitan la financiación del terrorismo mediante
los paraísos fiscales. También apoyó
el proyecto el Justicialismo Nacional, los peronistas no alineados
al oficialismo.
>>> Los que no la votaron.
El ARI, el partido que fuera de Elisa Carrió,
no dio quorum pero ingresó al recinto una vez éste
se logró. Criticaron la Ley ya que dijeron que no
es necesaria ya "cuesta imaginar algún delito
contra el orden público que no esté en el Código
Penal" argentino. Acusaron al proyecto de violar el "artículo
19 de la Constitución Nacional" y por no ser "coherente
con la política de Derechos Humanos del gobierno".
Desde el socialismo reiteraron la postura que tuvieron
en el Senado a través del senador Giustiniani y votaron
en contra. La diputada Laura Sesma recordó su oposición
al terrorismo y a favor de su combate, pero dijo que "creemos
que este proyecto no es una herramienta eficaz para combatir
el terrorismo en el país". Volvió a
repetir los argumentos sobre inconstitucionalidad que esgrimieron
organismos de derechos humanos y advirtió que la
"tipificación (de la figura de terrorista) debe
ser precisa, ya que del proyecto surge que se define de forma
ambigua un delito penal".
Miguel Bonasso, también en contra, rescató
la "buena intención" del gobierno pero se
opuso recordando el informe del CELS (Centro de Estudios
legales y sociales) que habló de "inconsistencia
y ambigüedad" en la redacción del proyecto
y volvió a mencionar que en el país "tenemos
reglas claras en la materia".
La votación fue 102 a 35, la Ley quedó
sancionada. La penas para los que formen organizaciones terroristas
será de reclusión o prisión de cinco
a veinte años, para los organizadores el mínimo
es de diez años y prisión de cinco a quince
años más multas para los que financien.
Y así fue como el país evitó un reto
internacional.
>>> Las opiniones.
Consultado por este medio, el constitucionalista
Daniel Sabsay opinó sobre las circunstancias en
que esta ley se aprueba en nuestro país: "Cuando
se trata de la lucha contra el terrorismo, uno, desde una
óptica democrática, no puede dejar de tomarlo
como algo positivo. Lo que a uno le choca es esta especie
de 'chantaje', de las potencias centrales, a partir del cual
se impone este texto... Eso de alguna manera contradice
lo anterior. Uno tiene como un sentimiento ambiguo. Sabe
que es necesario luchar contra el terrorismo, pero ve que
es una imposición de los más fuertes".
Y agregó que "el terrorismo es una actividad que
se lleva a través de actos muy claros" y "que
son diferentes a los que el Código ya prevé".
Por su parte, el director del CELS
(Centro de Estudios Legales y Sociales), Gastón
Chillier, explicó la postura de ésa entidad:
"El CELS no objeta la creación de una figura
penal para reprimir delitos asociados al terrorismo, pero
considera que la solución propuesta abre la puerta
a la arbitrariedad en su utilización. Con esta ley
podría ser criminalizada la pertenencia a asociaciones
delictivas tales como las redes de trata de personas -cuyas
acciones en nada se asemejan a la comisión de actos
terroristas-, o a una agrupación política
o social que hubiera participado de alguna protesta en el
marco de la cual se cometieran delitos comunes".
Reiterando una de las objeciones que muchas
organizaciones también expresaron, Chillier agregó
que "la ley no sólo resulta incompatible con los
desarrollos del derecho internacional en materia de incriminación
de "actos terroristas", sino que vulnera a su vez,
parámetros constitucionales fundamentales que constituyen
principios esenciales de todo Estado de Derecho" y coincidió
con las protestas de varios diputados opositores que criticaron
la velocidad con que se trató el proyecto, "porque
impidió la posibilidad de profundizar la discusión
de un tema tan complejo como significativo para el futuro".-
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