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Nalbandian recibe el trofeo en el
Master de Paris.
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El título
parece ilustrar la entereza de David Nalbandian, que merece
un comentario o análisis exhaustivo de un logro de
esta naturaleza. De este texto, podrían surgir a borbotones
la cantidad de adjetivos y sinónimos para coronar,
con corona de laureles, al unquillense en su vuelta al más
alto nivel.
Sin dudas, que en estos dos últimos
Master Series de Madrid y París, el cordobés
logró destronar a las figuras de mayor preponderancia
en los top-ten. Por supuesto que esta consagración
merece dar a conocer detalles de esta resurrección
de las ruinas de su imperio llamado David Tenis.
Es evidente que muchas cosas se dijeron del
paupérrimo desempeñó de David a comienzos
de este 2007, que lo llevó a colocarse dentro de los
veinte primeros lugares. No se toleró así mismo
tener el flojo desempeño antes mencionado en las canchas
y por ese motivo recurrió a Martín Jaite para
su salvación.
Jaite supo modelar en su esencia al unquillense
mejorando de manera notoria su revés a dos manos. También
vale la pena resaltar, que adquirió mucha más
velocidad en sus piernas y es dueño de un servicio
difícil de contener de sus rivales.
Recurriendo al archivo, Nalbandian era una
de las figuras más prometedoras de esta camada tenística
en el año 2002 cuando desembarcó en la final
de Wimbledon. Siendo el primer argentino que llegó
a la final del abierto inglés (en referencia a la categoría
de singles; sin dejar de mencionar el logro de Enrique Morea,
en la década del 50 en dobles caballeros y mixto).
Es necesario señalar que la figura del Rey David
se hizo más fuerte alcanzando las semifinales de los
cuatro grand slam.
El momento cumbre en su carrera llegó
cuando se alzó con el título Master de Shanghai
en 2005. El cordobés superó en esa ocasión
al suizo número uno del mundo Roger Federer en un maratónico
partido que duró cinco horas.
Tampoco se debe dejar de señalar su
llegada al número tres del mundo en Marzo de 2006 (puesto
que ocuparon Gabriela Sabatini en 1989 - 1990 y Guillermo
Coria en 2003). Naturalmente, que en este mismo año
no pudo seguir sosteniendo su puesto, disputando partidos
sin entrenar que, según las malas lenguas, llevarían
al epílogo de su carrera.
De la mano de Martín Jaite, el cordobés
se propuso a él mismo, quiero ser el número
1 y de manera aguerrida derribó a los mejores
del planeta: las dos veces a Federer, a Rafael Nadal, al serbio
Novak Djokovic (en Madrid), a Tommy Robredo (en París)
y al francés Richard Gasquet.
Con estos nuevos títulos es inevitable
que el mundo tenístico se encuentre expectante a que
David Nalbandian dé el salto que necesita para ser
el mejor argentino de la historia. Ya no es el mismo, es otro
David, porque El Rey recuperó su corona.
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