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El senado sesionó con los
nuevos integrantes.
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Finalmente, y a pesar de los malabares
de los diputados del oficialismo para aprobar la emergencia
económica -sin mucho apego al reglamento- antes de
la asunción de Cristina, los senadores sancionaron
la norma con los legisladores debutantes y sin correr riesgos
en la votación.
Por 48 votos a favor y 20 en contra, el Senado sancionó
la prórroga de la emergencia económica, social
y financiera, que otorga al Poder Ejecutivo facultades como
la renegociación de los contratos con las empresas
privatizadas así como la reestructuracion de servicios
de la deuda, atribuciones que originalmente corresponden al
Congreso por mandato constitucional. La medida tendrá
vigencia hasta el 31 de diciembre de 2008.
>>> Una ley accidentada.
La semana pasada el tratamiento sobre tablas de esta Ley
había fracasado, cuando el oficialismo padeció
la sospechosa ausencia de algunos senadores, que según
trascendidos, estaban molestos por las derrotas que sufrieron
en sus distritos a causa del armado político electoral
de los Kirchner. Eso provocó que se pospusiera el tratamiento
del dictamen girado por Diputados, algo que se esperaba evitar
para que Cristina Fernández no pagara los costos políticos
de promulgar una norma que nunca quiso votar como senadora.
En el debate en la cámara alta, el senador oficialista
y miembro informante, Roberto Urquía, justificó
como ocurre por sexta vez- las razones y necesidades
de contar con esta emergencia. Muy prolijo en su alocución
pidió el voto positivo para brindarle eficiencia
a la gestión presidencial, y prometió
que tendrá carácter transitorio.
No se puede salir de la emergencia de forma violenta,
concluyó.
A su vez, el radical Gerardo Morales atacó la poca
fundamentación de la Ley. Elogió el discurso
presidencial de Cristina Fernández el día de
su asunción pero no dejó de recordar sus dichos
cuando se pronunció en contra de la emergencia, en
la época en que era senadora. Es la primera Ley
del gobierno que llamó a la calidad institucional,
asestó y agregó los excedentes de la recaudación
no justifican la emergencia. Afirmó que estas
leyes representan actos que se deben decidir en el Congreso
y finalizó diciendo que la emergencia es más
deterioro de la calidad institucional.
Casi todas las voces de la oposición aprovecharon
la ocasión para develar las contradicciones entre la
promesa de calidad institucional de Cristina y la votación
de esta Ley. Chiche Duhalde, derrotada por la
actual presidenta en las elecciones legislativas de 2005,
dijo que no se conoce el pensamiento de Cristina como presidenta
acerca de la emergencia, pero que como senadora no estuvo
en el recinto cuando se trató por última vez.
El socialista Rubén Giustiniani también evocó
las atribuciones del Congreso: el debate de los servicios
públicos es del Congreso de la Nación
y finalizó: es negativo por sexta vez prorrogar
la emergencia.
Otro radical, Ernesto Sanz, optó por cuestionar punto
por punto los artículos del texto de la ley y luego
se preguntó ¿para qué sirve esta
Ley y para qué la quiere el Poder Ejecutivo?,
ya que según él algunas funciones ya las desarrolla
el Ejecutivo, sin dar participación al Congreso, como
la renegociación con las empresas de transporte que
encabeza el secretario de Transportes, Ricardo Jaime. Esta
Ley afecta al federalismo, aseguró y dijo que
en 2007 no se usó, no hay un sólo decreto
de emergencia este año, aunque recordó
que en 2005 se usó la ley de emergencia-
para prorrogar las licencias de radio y de TV.
Cerrando el debate, el jefe de la bancada oficialista, Miguel
Pichetto, dijo primero que estamos frente al último
escenario de la emergencia, aunque enseguida perdió
seguridad: esperemos que el año que viene no
tengamos que votar esta emergencia.
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