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El senado trata el presupuesto 2008.
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En un debate casi calcado al del año
pasado, el Senado de la Nación sancionó la denominada
"ley de leyes", el Presupuesto 2008. Las quejas
de la oposición y las justificaciones del oficialismo
se repitieron como en años anteriores y se centraron
en las pautas de crecimiento subvaluadas (la Ley estima que
el país crecerá el 4 por ciento, muy por debajo
de las estimaciones que incluso tiene el gobierno), los millonarios
subsidios a las empresas privatizadas, las retenciones al
agro y al sector petrolero y las facultades especiales al
Jefe de Gabinete para reasignar partidas a su criterio, sin
la intervención del Congreso.
La aprobación se logró con el voto positivo
de 37 senadores contra 13. No se admitieron modificaciones
al texto original que, entre otras cosas, prevé un
total de ingresos de 169.462 millones de pesos y gastos por
161.486,5 millones. Además estima contar con un superávit
fiscal superior a los 27 mil millones de pesos y de unos 10
mil millones de dólares en el balance comercial, gracias
a un nuevo récord de exportaciones que alcanzaría
los 66 mil millones de dólares.
Los gastos totales superarían los 177 mil millones
de pesos y tendrán prioridad los sectores de seguridad
social, educación y ciencia y tecnología.
>>> La misma Ley, el mismo debate.
Con poca discusión, tratándose de una
Ley tan importante como lo es el Presupuesto, se repitieron
los mismos argumentos que en años anteriores.
El senador jujeño por la UCR, Gerardo Morales, resaltó
cuestiones como la crisis en el Indec (el Instituto de Estadísticas
y Censos), el aumento del 13 por ciento en las partidas para
el Ministerio de Infraestructura que maneja Julio De Vido,
se preguntó "cómo se incentiva la inversión"
y aseguró que la política de control de precios
no resuelve la inflación. Además criticó
la venta de un 25 por ciento de YPF a los "amigos del
gobierno" y concluyó diciendo que este presupuesto
muestra un "deterioro en la relación Nación-Provincia".
El puntano Adolfo Rodríguez Saá aprovechó
la ocasión para denunciar que su provincia es "discriminada"
por el Gobierno "a la hora de distribuir obras"
y atribuyó dicha actitud al hecho de que la gobernación
que lleva adelante su hermano en San Luis, no es "sumisa"
al poder central. Puso como ejemplo que para la construcción
de la autopista de "3 de febrero" se le han girado
fondos que sólo alcanzan para hacer unos "50 metros".
A su turno, el socialista santafesino, Rubén Giustiniani,
cuestionó la subestimación de la pauta de crecimiento
y los superpoderes que tendrá el Jefe de Gabinete para
"aplicar los excedentes", al destino que deseé.
A su vez afirmó que los sectores populares siguen siendo
los que más aportan de acuerdo al esquema tributario
actual y que "no se plantea la necesidad de otorgarle
la movilidad a los jubilados", agregó y concluyó:
"seguimos con los números de la crisis".
Sobre el cierre del debate, otro radical, Ernesto Sanz, reconoció
que el modelo económico del actual gobierno ha tenido
éxitos en "lo macro" y también "en
lo político", a juzgar por los resultados electorales
que consagraron a Cristina Fernández, pero criticó
que en el Presupuesto no haya "herramientas para sostener
el desarrollo con inclusión social" y reclamó
una reforma tributaria y universalizar las políticas
sociales.
Al oficialista Miguel Picheto le tocó defender la
iniciativa oficialista. Comenzó justificando las retenciones
aplicadas al agro y al sector petrolero, los subsidios para
"mantener" las tarifas bajas y hasta se dio el lujo
de elogiar el accionar del polémico Secretario de Precios,
Guillermo Moreno. Hizo "bien su tarea, con su estilo",
aseguró Pichetto que añadió que el funcionario,
debió enfrentar los "intereses inescrupulosos
de los empresarios", que hubieran disparado la inflación.
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