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A
lo largo de los últimos sesenta años ha habido
un actor fundamental en el escenario político argentino,
el partido peronista, sin duda ha sido factor de división
y controversia hacia dentro de la Argentina, como ninguna
otra fuerza lo había logrado antes. Durante el periodo
1946-1955 se establecieron en la Argentina reformas sociales
que fueron fuente de una gran división hacia dentro
de la sociedad.
Las
visiones antagónicas al peronismo se dieron desde los
múltiples sectores que se vieron afectados negativamente
por su accionar. La critica que nosotros vamos a tomar mas
específicamente en su análisis es la formulada
por la izquierda argentina, ya que los intereses de este sector
estaban en franca competencia con el peronismo por el liderazgo
de los sectores obreros. Esta crítica a su vez será
comparada con la teoría de Ernesto Laclau sobre el
populismo y su racionalidad, que indica una posición
nueva sobre el papel del populismo en las luchas sociales
en Latino América. Nuestra idea es revalorizar la noción
de populismo a través de la articulación del
pensamiento de Ernesto Laclau. Viendo el populismo como una
forma de encadenar muchas demandas sociales a través
de un significante vacío que las une y que logra eficientemente
satisfacer esas demandas, a diferencia de la visión
tradicional del marxismo determinista que la vio como una
barrera en el camino que esta destinado a recorrer la clase
obrera como sujeto histórico hacia la revolución
socialista. Queda en evidencia la puja de dos fuerzas políticas
por la conducción de una misma clase, y como una fuerza
se impuso a la otra.
Antes
de entrar definitivamente en el pensamiento de Laclau y su
articulación del análisis al movimiento peronista
explicaremos la visión que la izquierda tradicionalmente
ha tenido sobre el peronismo del periodo 1946-1955.
>>>
El peronismo visto desde la izquierda (1946-1955).
La
construcción teórica alrededor del problema
del peronismo para los teóricos de izquierda se centro
en su coqueteo con el nacionalismo, y su relación con
el fascismo.
Al
respecto el diario socialista La Vanguardia criticaba duramente
a La parte del pueblo que vive su resentimiento, y acaso
para su resentimiento se desborda en las calles, amenaza,
atropella, asalta diarios, persigue en su furia demoníaca
a los propios adalides permanentes y responsables de su elevación
y dignificacion (1). Esto se explica por el sentido
que la izquierda le da al nacionalismo, que lo ve como una
barrera que obnubila a la clase obrera y la desvía
de sus verdaderos intereses en pos de objetivos de clase que
no son los suyos. (2) En esta visión Perón es
un caudillo militar que tiene la intención de implementar
reformas sociales cuyo interés de esas reformas no
es el interés de la clase obrera, sino el apaciguamiento
social ante la posibilidad de una revolución. También
en esta visión se critica la actitud de la clase obrera
y sobre todo de la cúpula sindical que tomaron para
si la causa peronista, a cambio de poder. Y de la clase obrera
quien se conformo con las reformas sociales renunciando a
su puesto de vanguardia en la historia. Conforma entonces,
para la izquierda, el movimiento peronista una nueva mutación
del ideal conservador de mantener la estructura social del
capitalismo, de ahí proviene la idea, de algún
modo forzada, de asociación con el fascismo de este
movimiento. Por sus características corporativistas
y la idea de control social y propagandísticas del
régimen sumado al culto a la personalidad del líder.
No
podemos dejar de mencionar que el manejo de la masa obrera
para los propósitos del régimen peronista es
visto desde la izquierda primero como un fracaso propio, pero
además no hay como contrapartida una virtud ajena,
sino que el movimiento peronista exploto la falta de preparación
intelectual y de organizaciones propiamente obreras para apropiarse
de el movimiento. Al respecto Germani explica la adhesión
popular al peronismo en términos obreros migrantes
sin experiencia, que, incapaces de afirmar en su nuevo ámbito
urbano una propia identidad social y política, e insensibles
a las instituciones y la ideología de la clase trabajadora
tradicional, se encontraron disponibles para ser
utilizados por sectores disidentes de la elite. Esos proletarios
inmaduros fueron quienes, según esa explicación
se congregaron bajo la bandera peronista en el periodo 1943-46.
(3)
Por
ultimo debemos hacer mención a la idea que tenia cierta
izquierda tradicional sobre el obrero modelo, una noción
de tipo ideal weberiano de trabajador, que es el reflejo del
obrero ingles en un capitalismo como el ingles, que es desarrollado,
eso en oposición al capitalismo latinoamericano, en
el cual las relaciones de producción se encuentran
en un estado mucho mas impuro y mezclado con relaciones de
producción precapitalistas. Al respecto se puede señalar
a Gino Germani y su teoría sobre la migración
interna en relación a la base del voto peronista.
>>> Laclau, el peronismo y la clase obrera.
Para
explicar el movimiento peronista, y su particular relación
con la clase obrera nos serviremos de la teoría de
Laclau. Hemos visto brevemente como la izquierda, que se asume
como verdadera representante de los intereses del proletariado
urbano ha denostado fuertemente al peronismo, acusándolo
de fascista, y populista, en tanto vago e indeterminado tanto
en el publico al que se dirige, y en su discurso, como en
sus postulados políticos el populismo es pura retórica.
(4) Por otra parte, la acusación de fascista que ha
recibido el líder y su partido, siempre han estado
muy ligadas al momento histórico particular de su surgimiento
y apogeo, y al hecho de ser el líder, miembro de un
gobierno militar anterior, el cuál tuvo claras intenciones
fascistas. En este sentido se puede contextualizar las acusaciones
y las actitudes de Perón y sus seguidores en el fin
de la segunda guerra mundial, y el inicio de la guerra fría.
En
primer lugar no se puede considerar al peronismo como fascismo
en la medida de que definamos al fascismo como un régimen
que busca homogeneizar y corporativizar a la sociedad, en
pos de un interés nacional, exaltándolo y convirtiéndolo
en una consigna que unifica a la sociedad, totalizándola.
Nosotros entendemos que el peronismo mas allá de corporativizar
en el plano económico la sociedad, busco redefinir
la concepción del ideal obrero, no como la lucha de
clases revolucionaria sino como el del mejoramiento de las
condiciones laborares existentes, lo cual lo alejaba de una
visión de izquierda; pero tampoco buscó totalizar
y homogeneizar la sociedad, a diferencia también de
regimenes fascistas, el peronismo se definió a partir
de la negación de particularidades hacia adentro de
la sociedad argentina, englobados bajo el nombre de oligarquía
-la cual incluía la burguesía agraria tradicional,
ciertos sectores de la burguesía, y parte de la clase
media- y englobando una cadena equivalencial que respondía
a un significante vacío que contenía una parte
nacionalista pero principalmente una parte obrera.
Retomando
nuevamente la critica de ciertos sectores de izquierda, acerca
del carácter demagógico del peronismo y su sistema
de dadivas, que seria la concepción negativa del populismo
visto desde la óptica de Laclau, debemos explicar que
tal actitud no es tan simple, ni lineal, el peronismo no vino
a apropiarse de una sector de la sociedad ni robárselo
a sus dirigentes naturales. Estamos en desacuerdo, primeramente,
en términos filosóficos con la visión
teleologica de la historia del socialismo tradicional, justificándola
bajo la bandera de interés de clase de los trabajadores,
y en una visión a futuro, pero que de algún
modo se terminaba alineando con los sectores mas conservadores,
que solucionaban las demandas de otras clases sociales, al
respecto se puede citar palabras de Juan B. Justo.
Retomando
el movimiento peronista de 1945, donde se juega mas fuertemente
la diferencia entre las dos ideas de populismo es en el origen
de las demandas. (5) Mientras que el socialismo necesita de
un libro y una vanguardia para formar las demandas a futuro
de la clase trabajadora, el peronismo no formo nada, no moldeo
la cadena de demandas particulares, sino que esta se ve aglutinada
en la figura de Perón. Este encuentro entre el líder
que aglutina las demandas y la cadena equivalencial de significantes
vacíos por llenar, da como resultado la contingencia
de lo político.
Laclau
entiende a esta contingencia de lo político como la
razón populista. Por ultimo diremos que al considerar
lo político como contingente pensamos que no estamos
de acuerdo con la visión finalista de la historia del
marxismo tradicional, mas la visión de la clase trabajadora
como sujeto trascendental de la historia.
Tampoco
estamos de acuerdo con la visión de la política
como epifenómeno del mundo socioeconómico, lo
cual se relaciona íntimamente con la visión
teleologica del fin de la historia, ya que si se resuelve
las contradicciones hacia dentro de la estructura socioeconómica
se llegaría a un fin de la historia, y eso en términos
lógicos seria falsear el argumento por medio de la
afirmación del consecuente.
>>> El peronismo y sus demandas
Empezamos
ahora la una búsqueda de conceptualización del
populismo y del peronismo en particular que se diferencie
de las del marxismo mas determinista y del socialismo argentino,
para ello hemos utilizado la definición de lo político
y de populismo en particular de Ernesto Laclau. Para darle
sustento a nuestra afirmación buscaremos profundizar
en el contexto histórico del peronismo para justificar
la idea movimiento como ejemplo empírico adecuado para
el concepto de populismo esbozado por Laclau.
A
principios de la década de 1930 se da en la Argentina
un proceso de complejización y crecimiento económico
empujado por el proceso de sustitución de importaciones
que se dio en el país tras el colapso económico
de del 1929 en las economías industriales, este crecimiento
en lo económico y complejización del entramado
social no se vio reflejado en términos de expansión
de intereses en el marco de lo político. Esta situación
denominada década infame, en la cual los
sectores de la oligarquía nacional se mantenían
en el poder mediante el fraude electoral, manteniendo a los
sectores subalternos de la población (sectores mayoritarios)
sin voz propia para articular sus demandas en el ámbito
de lo político del país (6), se vio finalizada
en 1942 cuando un golpe de estado con intenciones nacionalistas/fascistas
(inspiradas sobre todo en las experiencias de franco y mussolini)
fue llevado a cabo por el una cúpula de oficiales del
ejercito, liderada por el general Farrell. Esta experiencia
nacionalista con intenciones fascistas buscaba un cambio el
marco económico del país, el cual en la década
anterior se había puesto en condiciones que se interpretaban
desde la cúpula militar como antipatrióticas
y que ponían en peligro la soberanía del país,
esté intento buscaba el apoyo popular agrupando la
idea de pueblo unificado bajo el significante nacional que
intentaba subsumir toda demanda social de cualquier sector
particular al interés mayor Nacional. En este contexto
las críticas del socialismo tradicional, a la cuales
ya hemos hecho referencia en párrafos anteriores, cobran
sentido, si el socialismo ve en Farrell a un nuevo Mussolini,
hay una justificación a la critica que afirma que los
intereses de la clase trabajadora son ocultados bajo aquellos
que son de los sectores dominantes . Pero volviendo a la situación
del gobierno militar y su intención totalizadora de
la sociedad argentina vemos que este fracaso no se dio por
el repentino despertar a conciencia de los trabajadores argentinos
a su destino manifiestos como clase trascendental de la historia,
sino más bien que fracasó porque las demandas
de ciertas particularidades fueron aglutinadas desde el sector
del gobierno en el se encontraba el general Perón.
La relación entre el sector de los trabajadores y Perón
no puede ser reducida a una relación instrumental del
líder para con la masa sino más bien que fue
el sector particular de los trabajadores vio en el líder
alguien capaz de llevar a cabo sus demandas y recíprocamente
Perón vio que mediante la aglutinación de el
sector de los trabajadores industriales y otras grupos tales
como sectores de la burguesía industrial, y posteriormente
aquellos grupos que buscaban reivindicaciones nacionales,
de derechos de las mujeres, y de reivindicaciones étnicas,
en una cadena equivalencial de demandas podría establecer
una hegemonía política con el como líder.
(7)
La
visión del socialismo tradicional argentino se nutrió
de autores como Gino Germani quien veía la relación
entre Perón y la clase obrera como una simple relación
instrumental en la cuál el líder se aprovechaba
de una masa impreparada políticamente por ser, entre
otras causas, una clase trabajadora nacida o forjada durante
la década infame sin voz ni voto y desacostumbrada
a la participación política, este trabajador
esta representado en la caracterización que Germani
hace del migrante interno, en contraste con los viejos luchadores
sociales anteriores a la década infame con una cultura
política traída desde la militancia socialista
y anarquista en Europa.
A
modo de conclusión de nuestro trabajo y para dar respuesta
a la pregunta que subyace a nuestro breve articulo que es
¿Por qué la clase obrera argentina se identifico
con el peronismo y no tomo para si las banderas del socialismo?
Anteriormente
hemos visto la postura que tiene, y ha tenido el socialismo
con respecto al fenómeno del peronismo, identificándolo
con un régimen seudo fascista o en el mejor de los
casos populista, en su visión indeterminada
y meramente retórica de este tipo de organización
política.
La
idea expresada en nuestro texto sobre el carácter profundamente
político del gobierno populista, esta tomada del análisis
de Ernesto Laclau, con ella explicamos el fenómeno
del peronismo, tomamos la relación de las cadenas equivalenciales
de particularidades bajo el significante vacío del
peronismo, y que a su vez se identifico en relación
a la negación de lo externo, encarnado en los intereses
foráneos dentro de las clases oligárquicas.
Ahora explicaremos brevemente, utilizando la idea de Ranciere
sobre la emergencia política de las masas, el fenómeno
histórico del peronismo.
Consideramos
que el error mas grave que ha cometido el marxismo determinista
al querer explicar la relación líder-masas esta
en haber puesto todo el peso de la explicaciones términos
economicisistas, y por lo tanto asumir que existe una direccionalidad
histórica que apunta hacia el colapso de la sociedad
capitalista.
Por
el contrario, nosotros consideramos que el factor determinante
de la identificación de los trabajadores argentinos
con el movimiento peronista se explica por la particularidad
de que este ha dado sentido a la cadena de demandas descripta
por Laclau, dando voz, en forma de participación política
a los sectores subalternos que estaban fuera del ámbito
de lo político. Un sujeto político no es un
grupo que toma conciencia de si mismo, se da una
voz, impone su peso en la sociedad. (8) El gran acierto del
movimiento peronista hay que buscarlo en su acción
en pos de de darle un sentido y una participación a
los sectores trabajadores. (9)
Por
ultimo, esta actitud explica, también, las características
particulares del peronismo, que desde afuera puede ser descrito
como fascista (como ya hemos visto), pero que desde la óptica
de Ranciere es profundamente político, pues pone en
un pie de igualdad a la sociedad con sectores antes invisibles,
obligando a tener que mezclarse en un ámbito donde
deben resolverse las contradicciones generadas.
Notas
de pie:
1
Angel Perelman: Como hicimos el 17 de octubre, Buenos Aires
1961, Pag 78
2
La retórica peronista [
]incluía un reconocimiento
tácito de la inmutabilidad de la desigualdad social,
una resignada aceptación [
]de la realidad de
las desigualdades sociales y económicas.[
] Este
realismo suponía una visión política
limitada, pero no descartaba resonancias utópicas;
simplemente lograba que esas resonancias-un anhelo de de igualdad
social, de que se pusiera fin a la explotación- resultaran
mas creíbles para una clase trabajadora imbuida, por
su experiencia de la década infame, de cierto cinismo
frente a las promesas políticas y las consignas abstractas.
James
Daniel, El peronismo y la clase trabajadora. 1943-55
3
James Daniel, El peronismo y la clase trabajadora. 1943-55
4
Laclau Ernesto La razón Populista Fondo
de Cultura Económica Bs As, Argentina
5
(En) las condiciones de emergencia de una identidad popular
[
] hallamos la presencia de un significante vacío
que expresa y constituye una cadena equivalencias. En segundo
lugar, el momento equivalencias se autonomías de sus
lazos integradores, pues, si bien hay equivalencia tan solo
porque existe una pluralidad de demandas, el momento equivalencial
no esta meramente subordinadas a ella, sino que juega un rol
crucial en hacer posible esa pluralidad.
Laclau Ernesto La razón Populista Fondo
de Cultura Económica Bs As, Argentina
6.
En la crisis del orden tradicional inaugurada por el golpe
de 1943 fue puesto en cuestión mucho mas que la autoridad
política e institucional de la elite conservadora.
Hacia
1945 la crisis política había provocado, y además
contenía en su propio seno, un cuestionamiento de todo
un conjunto de supuestos concernientes a las relaciones sociales,
las formas de deferencia y los acuerdo, en gran medida tácitos,
acerca de cual era el orden natural de las cosas
y el sentido de los limites acerca de lo que se
podía, o no se podía discutir y expresar legítimamente.
James Daniel, El peronismo y la clase trabajadora. 1943-55
7
Hay política porque quienes no tienen derecho
a ser contados como seres parlantes se hacen contar entre
estos e instituyen una comunidad por el hecho de poner en
comun la distorsión, que no es otra cosa que el enfrentamiento
mismo.
Jaques
Ranciere. El desacuerdo. Política y filosofía
Ediciones Nueva Visión, Bs As
8
Jaques Ranciere. El desacuerdo. Política y filosofía
Ediciones Nueva Visión, Bs As
9
James Daniel, El peronismo y la clase trabajadora. 1943-55.
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