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25/09/06: POLÍTICA.
La relación del peronismo y el socialismo con la clase trabajadora.

“...Las muchedumbres agraviaron el buen gusto y la estética de la ciudad, afeada por su presencia en nuestras calles. El pueblo las observaba pasar, un poco sorprendido al principio, pero luego con glacial indiferencia”. (Diario Crítica, 18/10/45).

Por: Dan Gitlin y Leonardo Pistonesi. / Publicado en www.zoopolitico.com.ar

A lo largo de los últimos sesenta años ha habido un actor fundamental en el escenario político argentino, el partido peronista, sin duda ha sido factor de división y controversia hacia dentro de la Argentina, como ninguna otra fuerza lo había logrado antes. Durante el periodo 1946-1955 se establecieron en la Argentina reformas sociales que fueron fuente de una gran división hacia dentro de la sociedad.

Las visiones antagónicas al peronismo se dieron desde los múltiples sectores que se vieron afectados negativamente por su accionar. La critica que nosotros vamos a tomar mas específicamente en su análisis es la formulada por la izquierda argentina, ya que los intereses de este sector estaban en franca competencia con el peronismo por el liderazgo de los sectores obreros. Esta crítica a su vez será comparada con la teoría de Ernesto Laclau sobre el populismo y su racionalidad, que indica una posición nueva sobre el papel del populismo en las luchas sociales en Latino América. Nuestra idea es revalorizar la noción de populismo a través de la articulación del pensamiento de Ernesto Laclau. Viendo el populismo como una forma de encadenar muchas demandas sociales a través de un significante vacío que las une y que logra eficientemente satisfacer esas demandas, a diferencia de la visión tradicional del marxismo determinista que la vio como una barrera en el camino que esta destinado a recorrer la clase obrera como sujeto histórico hacia la revolución socialista. Queda en evidencia la puja de dos fuerzas políticas por la conducción de una misma clase, y como una fuerza se impuso a la otra.

Antes de entrar definitivamente en el pensamiento de Laclau y su articulación del análisis al movimiento peronista explicaremos la visión que la izquierda tradicionalmente ha tenido sobre el peronismo del periodo 1946-1955.

>>> El peronismo visto desde la izquierda (1946-1955).

La construcción teórica alrededor del problema del peronismo para los teóricos de izquierda se centro en su coqueteo con el nacionalismo, y su relación con el fascismo.

Al respecto el diario socialista La Vanguardia criticaba duramente a “La parte del pueblo que vive su resentimiento, y acaso para su resentimiento se desborda en las calles, amenaza, atropella, asalta diarios, persigue en su furia demoníaca a los propios adalides permanentes y responsables de su elevación y dignificacion” (1). Esto se explica por el sentido que la izquierda le da al nacionalismo, que lo ve como una barrera que obnubila a la clase obrera y la desvía de sus verdaderos intereses en pos de objetivos de clase que no son los suyos. (2) En esta visión Perón es un caudillo militar que tiene la intención de implementar reformas sociales cuyo interés de esas reformas no es el interés de la clase obrera, sino el apaciguamiento social ante la posibilidad de una revolución. También en esta visión se critica la actitud de la clase obrera y sobre todo de la cúpula sindical que tomaron para si la causa peronista, a cambio de poder. Y de la clase obrera quien se conformo con las reformas sociales renunciando a su puesto de vanguardia en la historia. Conforma entonces, para la izquierda, el movimiento peronista una nueva mutación del ideal conservador de mantener la estructura social del capitalismo, de ahí proviene la idea, de algún modo forzada, de asociación con el fascismo de este movimiento. Por sus características corporativistas y la idea de control social y propagandísticas del régimen sumado al culto a la personalidad del líder.

No podemos dejar de mencionar que el manejo de la masa obrera para los propósitos del régimen peronista es visto desde la izquierda primero como un fracaso propio, pero además no hay como contrapartida una virtud ajena, sino que el movimiento peronista exploto la falta de preparación intelectual y de organizaciones propiamente obreras para apropiarse de el movimiento. Al respecto Germani explica la adhesión popular al peronismo en términos obreros migrantes sin experiencia, que, incapaces de afirmar en su nuevo ámbito urbano una propia identidad social y política, e insensibles a las instituciones y la ideología de la clase trabajadora tradicional, se encontraron “disponibles” para ser utilizados por sectores disidentes de la elite. Esos proletarios inmaduros fueron quienes, según esa explicación se congregaron bajo la bandera peronista en el periodo 1943-46. (3)

Por ultimo debemos hacer mención a la idea que tenia cierta izquierda tradicional sobre el obrero modelo, una noción de tipo ideal weberiano de trabajador, que es el reflejo del obrero ingles en un capitalismo como el ingles, que es desarrollado, eso en oposición al capitalismo latinoamericano, en el cual las relaciones de producción se encuentran en un estado mucho mas impuro y mezclado con relaciones de producción precapitalistas. Al respecto se puede señalar a Gino Germani y su teoría sobre la migración interna en relación a la base del voto peronista.


>>> Laclau, el peronismo y la clase obrera.

Para explicar el movimiento peronista, y su particular relación con la clase obrera nos serviremos de la teoría de Laclau. Hemos visto brevemente como la izquierda, que se asume como verdadera representante de los intereses del proletariado urbano ha denostado fuertemente al peronismo, acusándolo de fascista, y populista, en tanto vago e indeterminado tanto en el publico al que se dirige, y en su discurso, como en sus postulados políticos el populismo es pura retórica. (4) Por otra parte, la acusación de fascista que ha recibido el líder y su partido, siempre han estado muy ligadas al momento histórico particular de su surgimiento y apogeo, y al hecho de ser el líder, miembro de un gobierno militar anterior, el cuál tuvo claras intenciones fascistas. En este sentido se puede contextualizar las acusaciones y las actitudes de Perón y sus seguidores en el fin de la segunda guerra mundial, y el inicio de la guerra fría.

En primer lugar no se puede considerar al peronismo como fascismo en la medida de que definamos al fascismo como un régimen que busca homogeneizar y corporativizar a la sociedad, en pos de un interés nacional, exaltándolo y convirtiéndolo en una consigna que unifica a la sociedad, totalizándola. Nosotros entendemos que el peronismo mas allá de corporativizar en el plano económico la sociedad, busco redefinir la concepción del ideal obrero, no como la lucha de clases revolucionaria sino como el del mejoramiento de las condiciones laborares existentes, lo cual lo alejaba de una visión de izquierda; pero tampoco buscó totalizar y homogeneizar la sociedad, a diferencia también de regimenes fascistas, el peronismo se definió a partir de la negación de particularidades hacia adentro de la sociedad argentina, englobados bajo el nombre de oligarquía -la cual incluía la burguesía agraria tradicional, ciertos sectores de la burguesía, y parte de la clase media- y englobando una cadena equivalencial que respondía a un significante vacío que contenía una parte nacionalista pero principalmente una parte obrera.

Retomando nuevamente la critica de ciertos sectores de izquierda, acerca del carácter demagógico del peronismo y su sistema de dadivas, que seria la concepción negativa del populismo visto desde la óptica de Laclau, debemos explicar que tal actitud no es tan simple, ni lineal, el peronismo no vino a “apropiarse” de una sector de la sociedad ni robárselo a sus dirigentes naturales. Estamos en desacuerdo, primeramente, en términos filosóficos con la visión teleologica de la historia del socialismo tradicional, justificándola bajo la bandera de interés de clase de los trabajadores, y en una visión a futuro, pero que de algún modo se terminaba alineando con los sectores mas conservadores, que solucionaban las demandas de otras clases sociales, al respecto se puede citar palabras de Juan B. Justo.

Retomando el movimiento peronista de 1945, donde se juega mas fuertemente la diferencia entre las dos ideas de populismo es en el origen de las demandas. (5) Mientras que el socialismo necesita de un libro y una vanguardia para formar las demandas a futuro de la clase trabajadora, el peronismo no formo nada, no moldeo la cadena de demandas particulares, sino que esta se ve aglutinada en la figura de Perón. Este encuentro entre el líder que aglutina las demandas y la cadena equivalencial de significantes vacíos por llenar, da como resultado la contingencia de lo político.

Laclau entiende a esta contingencia de lo político como la razón populista. Por ultimo diremos que al considerar lo político como contingente pensamos que no estamos de acuerdo con la visión finalista de la historia del marxismo tradicional, mas la visión de la clase trabajadora como sujeto trascendental de la historia.

Tampoco estamos de acuerdo con la visión de la política como epifenómeno del mundo socioeconómico, lo cual se relaciona íntimamente con la visión teleologica del fin de la historia, ya que si se resuelve las contradicciones hacia dentro de la estructura socioeconómica se llegaría a un fin de la historia, y eso en términos lógicos seria falsear el argumento por medio de la afirmación del consecuente.


>>> El peronismo y sus demandas

Empezamos ahora la una búsqueda de conceptualización del populismo y del peronismo en particular que se diferencie de las del marxismo mas determinista y del socialismo argentino, para ello hemos utilizado la definición de lo político y de populismo en particular de Ernesto Laclau. Para darle sustento a nuestra afirmación buscaremos profundizar en el contexto histórico del peronismo para justificar la idea movimiento como ejemplo empírico adecuado para el concepto de populismo esbozado por Laclau.

A principios de la década de 1930 se da en la Argentina un proceso de complejización y crecimiento económico empujado por el proceso de sustitución de importaciones que se dio en el país tras el colapso económico de del 1929 en las economías industriales, este crecimiento en lo económico y complejización del entramado social no se vio reflejado en términos de expansión de intereses en el marco de lo político. Esta situación denominada “década infame”, en la cual los sectores de la oligarquía nacional se mantenían en el poder mediante el fraude electoral, manteniendo a los sectores subalternos de la población (sectores mayoritarios) sin voz propia para articular sus demandas en el ámbito de lo político del país (6), se vio finalizada en 1942 cuando un golpe de estado con intenciones nacionalistas/fascistas (inspiradas sobre todo en las experiencias de franco y mussolini) fue llevado a cabo por el una cúpula de oficiales del ejercito, liderada por el general Farrell. Esta experiencia nacionalista con intenciones fascistas buscaba un cambio el marco económico del país, el cual en la década anterior se había puesto en condiciones que se interpretaban desde la cúpula militar como antipatrióticas y que ponían en peligro la soberanía del país, esté intento buscaba el apoyo popular agrupando la idea de pueblo unificado bajo el significante nacional que intentaba subsumir toda demanda social de cualquier sector particular al interés mayor Nacional. En este contexto las críticas del socialismo tradicional, a la cuales ya hemos hecho referencia en párrafos anteriores, cobran sentido, si el socialismo ve en Farrell a un nuevo Mussolini, hay una justificación a la critica que afirma que los intereses de la clase trabajadora son ocultados bajo aquellos que son de los sectores dominantes . Pero volviendo a la situación del gobierno militar y su intención totalizadora de la sociedad argentina vemos que este fracaso no se dio por el repentino despertar a conciencia de los trabajadores argentinos a su destino manifiestos como clase trascendental de la historia, sino más bien que fracasó porque las demandas de ciertas particularidades fueron aglutinadas desde el sector del gobierno en el se encontraba el general Perón. La relación entre el sector de los trabajadores y Perón no puede ser reducida a una relación instrumental del líder para con la masa sino más bien que fue el sector particular de los trabajadores vio en el líder alguien capaz de llevar a cabo sus demandas y recíprocamente Perón vio que mediante la aglutinación de el sector de los trabajadores industriales y otras grupos tales como sectores de la burguesía industrial, y posteriormente aquellos grupos que buscaban reivindicaciones nacionales, de derechos de las mujeres, y de reivindicaciones étnicas, en una cadena equivalencial de demandas podría establecer una hegemonía política con el como líder. (7)

La visión del socialismo tradicional argentino se nutrió de autores como Gino Germani quien veía la relación entre Perón y la clase obrera como una simple relación instrumental en la cuál el líder se aprovechaba de una masa impreparada políticamente por ser, entre otras causas, una clase trabajadora nacida o forjada durante la década infame sin voz ni voto y desacostumbrada a la participación política, este trabajador esta representado en la caracterización que Germani hace del migrante interno, en contraste con los viejos luchadores sociales anteriores a la década infame con una cultura política traída desde la militancia socialista y anarquista en Europa.

A modo de conclusión de nuestro trabajo y para dar respuesta a la pregunta que subyace a nuestro breve articulo que es ¿Por qué la clase obrera argentina se identifico con el peronismo y no tomo para si las banderas del socialismo?

Anteriormente hemos visto la postura que tiene, y ha tenido el socialismo con respecto al fenómeno del peronismo, identificándolo con un régimen seudo fascista o en el mejor de los casos “populista”, en su visión indeterminada y meramente retórica de este tipo de organización política.

La idea expresada en nuestro texto sobre el carácter profundamente político del gobierno populista, esta tomada del análisis de Ernesto Laclau, con ella explicamos el fenómeno del peronismo, tomamos la relación de las cadenas equivalenciales de particularidades bajo el significante vacío del peronismo, y que a su vez se identifico en relación a la negación de lo externo, encarnado en los intereses foráneos dentro de las clases oligárquicas. Ahora explicaremos brevemente, utilizando la idea de Ranciere sobre la emergencia política de las masas, el fenómeno histórico del peronismo.

Consideramos que el error mas grave que ha cometido el marxismo determinista al querer explicar la relación líder-masas esta en haber puesto todo el peso de la explicaciones términos economicisistas, y por lo tanto asumir que existe una direccionalidad histórica que apunta hacia el colapso de la sociedad capitalista.

Por el contrario, nosotros consideramos que el factor determinante de la identificación de los trabajadores argentinos con el movimiento peronista se explica por la particularidad de que este ha dado sentido a la cadena de demandas descripta por Laclau, dando voz, en forma de participación política a los sectores subalternos que estaban fuera del ámbito de lo político. Un sujeto político no es un grupo que “toma conciencia” de si mismo, se da una voz, impone su peso en la sociedad. (8) El gran acierto del movimiento peronista hay que buscarlo en su acción en pos de de darle un sentido y una participación a los sectores trabajadores. (9)

Por ultimo, esta actitud explica, también, las características particulares del peronismo, que desde afuera puede ser descrito como fascista (como ya hemos visto), pero que desde la óptica de Ranciere es profundamente político, pues pone en un pie de igualdad a la sociedad con sectores antes invisibles, obligando a tener que mezclarse en un ámbito donde deben resolverse las contradicciones generadas.

Notas de pie:

1 Angel Perelman: Como hicimos el 17 de octubre, Buenos Aires 1961, Pag 78

2 La retórica peronista […]incluía un reconocimiento tácito de la inmutabilidad de la desigualdad social, una resignada aceptación […]de la realidad de las desigualdades sociales y económicas.[…] Este realismo suponía una visión política limitada, pero no descartaba resonancias utópicas; simplemente lograba que esas resonancias-un anhelo de de igualdad social, de que se pusiera fin a la explotación- resultaran mas creíbles para una clase trabajadora imbuida, por su experiencia de la década infame, de cierto cinismo frente a las promesas políticas y las consignas abstractas.

James Daniel, “El peronismo y la clase trabajadora. 1943-55”

3 James Daniel, “El peronismo y la clase trabajadora. 1943-55”

4 Laclau Ernesto “La razón Populista” Fondo de Cultura Económica Bs As, Argentina

5 (En) las condiciones de emergencia de una identidad popular […] hallamos la presencia de un significante vacío que expresa y constituye una cadena equivalencias. En segundo lugar, el momento equivalencias se autonomías de sus lazos integradores, pues, si bien hay equivalencia tan solo porque existe una pluralidad de demandas, el momento equivalencial no esta meramente subordinadas a ella, sino que juega un rol crucial en hacer posible esa pluralidad.

Laclau Ernesto “La razón Populista” Fondo de Cultura Económica Bs As, Argentina

6. En la crisis del orden tradicional inaugurada por el golpe de 1943 fue puesto en cuestión mucho mas que la autoridad política e institucional de la elite conservadora.

Hacia 1945 la crisis política había provocado, y además contenía en su propio seno, un cuestionamiento de todo un conjunto de supuestos concernientes a las relaciones sociales, las formas de deferencia y los acuerdo, en gran medida tácitos, acerca de cual era “el orden natural de las cosas” y el “sentido de los limites” acerca de lo que se podía, o no se podía discutir y expresar legítimamente.

James Daniel, “El peronismo y la clase trabajadora. 1943-55”

7 “Hay política porque quienes no tienen derecho a ser contados como seres parlantes se hacen contar entre estos e instituyen una comunidad por el hecho de poner en comun la distorsión, que no es otra cosa que el enfrentamiento mismo.

Jaques Ranciere. “El desacuerdo. Política y filosofía” Ediciones Nueva Visión, Bs As

8 Jaques Ranciere. “El desacuerdo. Política y filosofía” Ediciones Nueva Visión, Bs As

9 James Daniel, “El peronismo y la clase trabajadora. 1943-55”.

 

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