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La
denuncia tiene origen en la disolución de la fallida
LAFSA, cuando sus ex-empleados recibieron la protección
del Estado Nacional mediante un acuerdo y luego fueron absorbidos
por LAN Airlines, cuando ingresó a la Argentina.
Distinto destino corrieron las tripulantes de SW, quienes
quedaron desamparadas sin cobrar el sueldo. Las que lograron
ser tomadas por la empresa Safe Flight, -una empresa aérea
sin aviones- debieron considerarse despedidas de SW, perdiendo
antigüedad, sueldos adeudados, y resignando la libertad
sindical, ya que debieron desafiliarse de Aeronavegantes
y afiliarse a un sindicato de conveniencia sin personería
gremial (ATCPEA) que funciona en el sindicato APTA que comanda
Ricardo Cirielli, a la vez Subsecretario de Transporte Aerocomercial,
juez y parte en la cuestión. Así ocurrió
por ejemplo en Córdoba, donde SW tenía base:
quienes ingresaron a Safe Flight con la intermediación
del Ejecutivo, cobran un sueldo en la sede de APTA (que representa
a los mecánicos de mantenimiento) pese a que pertenecen
a otra categoría profesional (tripulantes de cabina).
En tanto, a otras tripulantes que no aceptaron renunciar
a sus derechos, y luego de ocho meses sin percibir sus salarios,
les ofertaron trabajar para Trenes de Buenos Aires (TBA),
perdiendo su categoría profesional y el encuadramiento
sindical, ofrecimiento que algunas aceptaron debido al
ahogo económico que sufrían.
El texto presentado por el titular de Aeronavegantes, Ricardo
Frecia a María José Libertino, titular del INADI,
enuncia que se advierte una actitud que busca eludir
las responsabilidades asumidas con las tripulantes que permanecieron
en SW, acaso porque permanecieron afiliadas a una asociación
sindical que mantiene una pública oposición
con el Subsecretario de Transporte Aerocomercial, resultando
esto un trato arbitrario, y como tal, discriminatorio.
Aeronavegantes, ya presentó un amparo en la Justicia
en agosto pasado para proteger a las ex tripulantes de SW
que aún no tuvo resolución. Por esta razón
se dio intervención al INADI, para encontrar una solución
a las trabajadoras que no se resignaron a perder su condición
de tripulantes de SW, antigüedad y afiliación
sindical y que continúan a la espera que desde la Subsecretaría
de Transporte Aerocomercial, cumplan con la promesa de encontrar
un comprador para SW, según se hiciera público
meses atrás.
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