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Ante la renuncia de Fidel Castro a la presidencia
de Cuba, publicamos la carta escrita por el ex mandatario
cubano y las expresiones de los referentes de la izquierda
argentina acerca de la nueva etapa que podría abrirse
en la isla.
Néstor Pitrola, del Partido Obrero, consideró
que los voceros del imperialismo celebran la declinación
física de Fidel como el seguro anticipo de la desintegración
de Cuba y de su revolución. Pero no ven, ni quieren
ver, qué en Cuba está en marcha un importante
proceso popular, con voceros visibles en la juventud, que
es la extensión de la insurgencia popular en toda América
Latina. Ellos han unido los reclamos de carácter democrático
a una crítica demoledora de la diferenciación
social que trae, implacable, la penetración del capital,
de la mano de la burocracia gobernante. El retiro de Fidel
colocará al rojo vivo la disyuntiva histórica
de Cuba: o la restauración definitiva del capitalismo,
que retornará a Cuba a la condición de una semicolonia,
o la reasunción de la revolución por parte de
las masas mediante un programa: control obrero, revocabilidad
de los funcionarios, igualación salarial con la burocracia
gobernante, apertura de los libros de las empresas privadas.
Por este camino Cuba volverá al centro del escenario
de la revolución latinoamericana.
Por su parte, en declaraciones a Diariosic.com, Vilma Ripoll,
ex candidata presidencial por el MST-Nueva Izquierda, señaló
que es un golpe para el pueblo cubano que reconoce en
Fidel el símbolo de las conquistas en educación,
salud, etc., en cuanto a la relación con los
Estados Unidos y el futuro de la isla afirmó que el
desafió es mantener las conquistas, por eso hay que
frenar la entrada de las empresas norteamericanas que vienen
a quedarse con todo, aunque ya han empezado, harán
un intento mayor a partir del debilitamiento que significa
la ausencia de Fidel. Junto con frenar la entrada de las empresas
capitalistas, es necesaria una profunda reforma política,
democrática, que le permita al pueblo trabajador participar
de verdad. La solidez que necesita el pueblo cubano, para
mantener las conquistas no tiene que ver con el partido único
ni con el régimen político del cual nosotros
éramos críticos hasta ahora, que en cierto sentido
representaba Fidel Castro, sino que el problema fundamental
es dar espacios de participación y de decisión
transparente para que la resistencia al ataque que va a plantear
Estados Unidos, sea sólida.
>>> La carta de renuncia de Fidel Castro
La habana, 20 de febrero de 2008
Carta del ex presidente de la República de Cuba, Fidel
Castro
Queridos compatriotas:
Les prometí el pasado viernes 15 de febrero que en
la próxima reflexión abordaría un tema
de interés para muchos compatriotas. La misma adquiere
esta vez forma de mensaje.
Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado,
su Presidente, Vicepresidentes y Secretario.
Desempeñé el honroso cargo de Presidente a
lo largo de muchos años. El 15 de febrero de 1976 se
aprobó la Constitución Socialista por voto libre,
directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos
con derecho a votar. La primera Asamblea Nacional se constituyó
el 2 de diciembre de ese año y eligió el Consejo
de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el
cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre
dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante
la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría
del pueblo.
Conociendo mi estado crítico de salud, muchos en el
exterior pensaban que la renuncia provisional al cargo de
Presidente del Consejo de Estado el 31 de julio de 2006, que
dejé en manos del Primer Vicepresidente, Raúl
Castro Ruz, era definitiva. El propio Raúl, quien adicionalmente
ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. por méritos
personales, y los demás compañeros de la dirección
del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado
de mis cargos a pesar de mi estado precario de salud.
Era incómoda mi posición frente a un adversario
que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y
en nada me agradaba complacerlo.
Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total
de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado
por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas
suficientes para escribir largas horas, las que compartía
con la rehabilitación y los programas pertinentes de
recuperación. Un elemental sentido común me
indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado
me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar
ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían
noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la
batalla. Prepararlo para mi ausencia, sicológica y
políticamente, era mi primera obligación después
de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar
que se trataba de una recuperación "no exenta
de riesgos".
Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último
aliento. Es lo que puedo ofrecer.
A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el
inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro
del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes
para el destino de nuestra Revolución, les comunico
que no aspiraré ni aceptaré- repito- no aspiraré
ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de
Estado y Comandante en Jefe.
En breves cartas dirigidas a Randy Alonso, Director del programa
Mesa Redonda de la Televisión Nacional, que a solicitud
mía fueron divulgadas, se incluían discretamente
elementos de este mensaje que hoy escribo, y ni siquiera el
destinatario de las misivas conocía mi propósito.
Tenía confianza en Randy porque lo conocí bien
cuando era estudiante universitario de Periodismo, y me reunía
casi todas las semanas con los representantes principales
de los estudiantes universitarios, de lo que ya era conocido
como el interior del país, en la biblioteca de la amplia
casa de Kohly, donde se albergaban. Hoy todo el país
es una inmensa Universidad.
Párrafos seleccionados de la carta enviada a Randy
el 17 de diciembre de 2007:
"Mi más profunda convicción es que las
respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana,
que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi
un millón de graduados universitarios y la posibilidad
real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación
alguna, requieren más variantes de respuesta para cada
problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez.
Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino
fácil, si es que la inteligencia del ser humano en
una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos.
"Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho
menos obstruir el paso a personas más jóvenes,
sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene
de la época excepcional que me tocó vivir.
"Pienso como Niemeyer que hay que ser consecuente hasta
el final."
Carta del 8 de enero de 2008:
"...Soy decidido partidario del voto unido (un principio
que preserva el mérito ignorado). Fue lo que nos permitió
evitar las tendencias a copiar lo que venía de los
países del antiguo campo socialista, entre ellas el
retrato de un candidato único, tan solitario como a
la vez tan solidario con Cuba. Respeto mucho aquel primer
intento de construir el socialismo, gracias al cual pudimos
continuar el camino escogido."
"Tenía muy presente que toda la gloria del mundo
cabe en un grano de maíz", reiteraba en aquella
carta.
Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad
que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones
físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo.
Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con
cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes
cuando se inició la primera etapa de la Revolución.
Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes
de las montañas y después, con su heroísmo
y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país.
Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar
el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación
intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos
del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir
una revolución.
El camino siempre será difícil y requerirá
el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las
sendas aparentemente fáciles de la apologética,
o la autoflagelación como antítesis. Prepararse
siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en
el éxito como firmes en la adversidad es un principio
que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente
fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo.
No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado
de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título
"Reflexiones del compañero Fidel" . Será
un arma más del arsenal con la cual se podrá
contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.
Gracias
Fidel Castro Ruz
18 de febrero de 2008
5 y 30 p.m.
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