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Estamos en una época de grandes
corrientes novedosas, provocadas por los actos recientes de
los hombres o como resultados de prácticas seculares
con serias incidencias en campos como el de la geología.
Las estamos viviendo ahora: son tendencias sociales, económicas
y tecnológicas que se manifestaron con fuerza en los
meses recién transcurridos.
El diccionario de la Real Academia nos dice que la primera
de las acepciones de ´tendencia´ es la propensión
o inclinación en los hombres y las cosas hacia determinados
fines. Estas inclinaciones que estamos viendo y viviendo son
de distinta naturaleza, pero señalan un cambio importante
en el presente y modelan el futuro. Son de diversa naturaleza,
pero incidirán en todas las actividades, entre ellas,
por supuesto, las energéticas y petroleras.
¿O acaso la intensa crisis financiera de los subprimes
hipotecarios no tendrá efectos importantes en la organización
del modelo petrolero mundial? ¿O la suba persistente
de los precios del oro, de los productos agrícolas
y de los hidrocarburos no provocará efectos trascendentes
en los modelos energéticos de las naciones y continentes?
¿O los compromisos de creación e intensificación
de la integración de nuestra región, como el
último ejemplo que nos acaba de dar Centroamérica,
no debilitarán las clásicas relaciones de dependencia
de nuestros países? ¿El camino hacia el precipicio
del agotamiento geológico de los hidrocarburos, cada
vez más reconocido en muchas partes del mundo, no tendrá
acaso consecuencias difíciles de imaginar en países
como Estados Unidos, que durante cien años se autoabasteció
de petróleo y abasteció de combustibles a muchos
otros países? ¿Será acaso posible qué
las matrices energéticas tradicionales de muchos países
fuertemente dependientes de los hidrocarburos se puedan mantener
por mucho más tiempo? Los nuevos descubrimientos de
gas y petróleo crudo en Brasil, Bolivia, Perú
y otros países, ¿no tendrán importantes
efectos en nuestra región?
En nuestros países, no podemos darnos el lujo de ignorar
todas esas tendencias, de no analizar sus efectos, no saber
si son tendencias estructurales o meramente de modas.
Veamos algunos casos: la crisis financiera de Estados Unidos,
con la caída de su moneda, la suba del petróleo,
del oro y de los productos agrícolas pone en riesgo
el poder económico de Estados Unidos. Poder económico,
político y militar que fue indiscutido desde fines
de la primera posguerra mundial (cuando el petróleo
reemplazó al carbón, y Estados Unidos a Gran
Bretaña como potencia mundial) hasta el inicio de este
siglo XXI.
Quienes recuerdan el poder omnímodo de "las siete
hermanas" verán que ese poder ha entrado al crepúsculo
en el ´up-stream´ (aunque no ha desaparecido)
y no se puede comparar con el que vienen construyendo en el
mundo las empresas de petróleo estatales. Hoy las 7
hermanas se han reducido a cinco [las estadounidenses ExxonMobil,
y ChevronTexaco, la anglo estadounidense BP (British Petroleum/Amoco),
la británica Shell y la franco belga Total (Total/Fina/ELF)].
Por otra parte, la concentración financiera de la
banca estadounidense y europea, con grandes bancos estrellas
en peligro de supervivencia, ya mira con envidia la acumulación
de capital de los grandes ´Fondos Soberanos de Riqueza´
(o ´de Inversión´) nacidos a partir de
la recuperación nacional de la renta petrolera. También
se puede ver en el "cuadro 1" cómo sus bancos
son parcialmente adquiridos por los países con reservas
hidrocarburíferas administradas por las empresas petroleras
estatales.
Ahora mismo se están registrando adquisiciones de
acciones de los bancos estadounidenses y europeos(1) por los
fondos soberanos de dichos países (o de algunos que,
incluso, son importadores de crudo, como China). Con la compra
de una pequeña participación accionaria en bolsa,
algunas petroleras estatales pueden mostrar que tienen un
valor de mercado superior a las clásicas compañías
petroleras. Por ejemplo, el valor accionario de PetroChina
superó ampliamente al de ExxonMobil, situación
que nadie podría haberse imaginado hace diez años(2).
Cuadro 1. Caída financiera del Imperio: transferencias
de propiedad accionaria de bancos estadounidenses a fondos
asiáticos y árabes
Transferencias a................................................
Millones de dólares
Citigroup
Noviembre 07 Autoridad de Inversiones del Emirato Abu Dhabi
7.500
Diciembre 07 Corporación de Inversiones de Gobierno
GIC (fondo soberano de Singapur) 2.000
Enero 08* Banco de Desarrollo de China (estatal)
Enero 08 Fondo de Inversión de Singapur (estatal) y
príncipe saudí Alwaleed bin Talain 6.880
Merryl Lynch
Diciembre 07 Temasek Holding (fondo soberano de Singapur)
4.400
Enero 08 Mizuho (Bco. japonés) /Fondo de Inversión
de Corea del Sur (estatal) /Fondo Soberano de Kuwait 6.600
Marzo 08** Temasek Holding 600
* Venta no confirmada. **Venta acordada para marzo 2008.
Pero junto a estas tendencias cabalgan otras que el tiempo
nos dirá si se extienden al territorio de numerosos
países o continentes, y si son duraderas en el tiempo.
Son las tendencias cuya evolución debe ser observada
minuciosamente: la integración energética de
América Latina y Sudamérica, el intento de modificar
las actuales matrices energéticas para salir de la
vulnerabilidad que presentan, como ahora manifiesta desear
Perú; los nuevos descubrimientos como Tupí en
Brasil y en otros países sudamericanos; son todos elementos
que señalan una mayor inversión en exploración
en nuestra región, con una decisión más
permanente de la que existió hasta ahora en el sector
de los hidrocarburos.
Las matrices fuertemente dependientes del crudo y del gas
natural tienen una vulnerabilidad futura muy grande, dado
el agotamiento del petróleo y los efectos ocasionados
por su encarecimiento a los países que no lo tienen
o necesitan importar. El "Cuadro 2" muestra la gran
dependencia de México y Argentina, y como la mayoría
de los países latinoamericanos están en una
situación más pronunciada que el promedio mundial.
Son, en general, los países más desarrollados
del mundo los que tienen menor dependencia hidrocarburífera,
y siguen intentando disminuirla aún más.
Cuadro 2. América Latina. Dependencia hidrocarburífera
en la matriz energética primaria. 2007
| Países |
Hidrocarburos
|
Otras energías
|
| |
Consumo millones TEP
|
Participación (%)
|
Consumo millones TEP
|
Participación (%)
|
| Brasil |
111,1 |
53,8 |
95,4 |
46,2 |
| Colombia |
16,9 |
58.5 |
12,0 |
41,5 |
| Mundo |
6.464,7 |
59,4 |
4.413,8 |
40,6 |
| Perú |
9,1 |
64,5 |
5,0 |
35,5 |
| Chile |
18,2 |
65,2 |
9,7 |
34,8 |
| Venezuela |
51,9 |
73,7 |
18,5 |
26,3 |
| Ecuador |
8,3 |
80,6 |
2,0 |
19,4 |
| Argentina |
58,7 |
82,7 |
12,3 |
17,3 |
| México |
135,6 |
87,9 |
18,6 |
12,1 |
Nota: TEP = Toneladas Equivalentes de Petróleo.
La matriz primaria está referida al total de todas
las energías sin transformación.
Fuente: BP, Statiscal Review of World Energy 2007, Londres,
julio de 2007.
El país que no conozca ni analice continuamente las
tendencias actuales no tendrá futuro, como no lo tendrán
los países que no cuenten con reservas hidrocarburíferas,
si no establecen una política de integración
con los países que sí las tienen. Las nuevas
tendencias (la financiera y la petrolera) están fuertemente
vinculadas a las otras que mencionamos. No se puede hacer
un análisis correcto si no se consideran integralmente
las tendencias que influyen en la conformación de nuevas
relaciones internacionales, el alcance de las integraciones
entre las naciones, y los niveles de independencia y desarrollo
de las economías nacionales.
(1) En el último trimestre de 2007 se han visto
resultados que, si no fuera por el apoyo de la reserva monetaria
de Estados Unidos (y de los fondos de inversión chinos
y árabes), este país estaría llegando
a un colapso financiero. El Citigroup tuvo una pérdida
neta de 9.830 millones de dólares en ese trimestre,
y Merryl Lynch, para no ser menos, reportó una pérdida
de 9.800 millones de dólares, y ambos han sufrido depreciaciones
de activos cercanas al 50% durante el año 2007.
(2) PetroChina ocupa el primer lugar del mundo en capitalización
de mercado, con 880.000 millones de dólares, la norteamericana
ExxonMobil pasó al segundo con 511.000 millones y la
rusa Gazprom alcanzó el tercer lugar con 345.000 millones
de dólares (en "Red Cat Journal", 11 de noviembre
de 2007; véase Alfredo Jalife Rhame, "Extinción
de las transnacionales petroleras en 10 años",
La Jornada, México, 16 de enero de 2008).
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