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30/08/07: ESPECIALES: ANALISIS.
Sálvese quien pueda.
Cuando el miedo acecha y la muerte es el común denominador el hombre se conecta con las peores miserias humanas. La naturaleza tiembla y hace temblar a quienes sufren a causa de ella.
Por: Andrea Constanza Ferrari.

Últimamente Buenos Aires se esta despertando con una inmensa niebla que nada lo deja ver. Paraliza todas las redes de comunicación: los aviones no pueden despegar ni aterrizar, los vehículos deben bajar sus velocidades, los barcos quedan imposibilitados de zarpar. La bruma atemoriza porque no deja ver que hay más allá.

Muchas ciudades del sur de Lima amanecen con una bruma similar, pero de polvo. Un terremoto arrasó con viviendas, hospitales, iglesias, comercios, y por sobre todo, con vidas. Chicos, medianos, ancianos. La tierra en este caso no discriminó. Todo quedó en estado de caos. Se respira la muerte en todos los rincones y queda solamente la necesidad de ayuda.

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Cuando el hambre abunda, la sed ahoga y la desesperación no cesa, es en ese mismo momento, cuando las costumbres y los buenos modales parecen reírse en la cara de los que sufren. El presidente de Perú Alan García ha dicho: "El país está pidiendo orden y orden tendrá, y para lograrlo, hemos redoblado la seguridad y han llegado más efectivos policiales". Estas palabras carecen de sentido entre la gente que habita los lugares desvastados, porque el orden no existe, y no hay ni instituciones militares, ni policías que puedan restablecerlo. Ya no existen las reglas que digan cómo se debe vivir. Sería demasiado optimista, y hasta ingenuo, pensar que de esta manera podría solucionarse algo. El lenguaje es uno solo y se debate entre lo más básico: la vida y la muerte. ¿Cómo se vive después de haber visto el horror? La imaginación no es suficiente para explicarle a las conciencias las imágenes de una crujiente ciudad que en algún momento ha sido el hogar para muchos y ahora es su tumba. Putrefacción y oscuridad. No hay luz, no hay comunicaciones, no hay comida ni bebidas. Lo que quedan son ausencias y búsquedas entre escombros que no dicen nada más que su silencio ¿De qué orden se puede hablar?

La niebla de Perú no es la misma que la de acá. No deja ver más allá, pero porque solo importa el día a día. El futuro se torna burlesco. Son estos acontecimientos los que invitan a reflexionar acerca de lo que ocurre cuando todo lo que adorna la vida cotidiana se derrumba y pierde valor. Para ello se necesita salir del letargo y permitirse ver más allá de lo que se ve y que la bruma solo enceguezca a quienes no quieren ver.-

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