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Ambos tenistas marcaron un hito en la historia del
deporte nacional. Por primera vez en la historia rica del
deporte argentino, dos argentinos habían desembarcado
en la final de un torneo de Grand Slam. Ellos eran Guillermo
Coria y Gastón Gaudio. Coria venía de un 2003
arrasador, en el que se alzó con el número tres
del mundo; puesto que ocupo en 1989 Gabriela Sabatini y posteriormente,
David Nalbandian en marzo de 2006.
Gaudio, a las ordenes de Franco Davin, venía de ser
castigado por una derrota inesperada en las semifinales de
la Copa Davis 2003 (en esa oportunidad se enfrentaron Argentina
y España). En ese encuentro Gaudio desechó tres
oportunidades de partido para desembarcar en la final, que
decretó la derrota del conjunto argentino. Por esa
derrota las críticas arreciaron de todo el sector periodístico
decretando el temprano adiós al "Gato". Son
historias paralelas: pareciera que la sombra de aquella final
se apoderara de dos talentos que hoy por hoy fueron promesas
frustradas.
El jugador de Temperley parece condenado por su situación
anímica y a la reciente renuncia de Franco Davin, que
complicaría más sus planes de seguir en el circuito
profesional.
Más allá de este triste panorama que preocupa
y entristece al tenis nacional, la pérdida de estos
dos exponentes de esta gran camada denominada "La Legión
Argentina"; cuesta creer que el vacío que dejaran
en el deporte que hace más de treinta años hizo
popular Guillermo Vilas.
Es impensado que en la primera jornada en Chile en la que
ambos desembarcaron con las esperanzas de regresar a los primeros
planos del circuito mundial, volvieran a toparse con ese enemigo
tan temido llamado "Derrota".
El querido, amado, odiado y a la vez golpeado Gastón
Gaudio, con esta última derrota parece echado a su
suerte de su retiro de la actividad pronunciando de manera
monotemática "me quiero retirar". También
causan lástima sus frases dentro de una cancha a modo
de show mediático como "que día de m...
que tengo", "me quiero ir a mi casa" o "dale
b... ponete las pilas".
Estas frases son el puro reflejo de su desconfianza y los
fantasmas de ser uno de los jugadores más talentosos
de la historia del tenis; que sin confiar en su propio ego
tocó el cielo con las manos en esos años 2004
y 2005 que lo coronaran con todos los laureles.
Coria desde su lejana ciudad de Venado Tuerto, provincia
de Santa Fe, integra esta camada de tenistas que también
padece a modo maldición los avatares de estar en los
top-ten.
No obstante, Willy Coria pese a su derrota en tres sets,
mostró algunos vestigios de querer retomar la senda
del tenis que supo conseguir a principios de esta década.
Gaudio y Coria o Willy y El Gato son los hijos del destino,
ambos padecen el mal tenístico y anímico, ellos
son como dos fantasmas que se alzaron con la corona de laureles
y hoy están condenados a colocarse la corona de espinas.
Porque son Sombras Nada Más...
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