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18/01/08 POLÍTICA
Suerte que no vinieron los gordos, sino no entramos.
Cristina Fernández recibió a la CGT, encabezada por Hugo Moyano. Todos salieron conformes de la reunión. No se habló del porcentaje de aumento que buscan los sindicatos pero los gremios plantearon sus pretensiones en cuanto a los salarios mínimos sin dejar de apoyar la gestión de la Presidenta.
Por: Martín Rodríguez Rocha

Cristina y los sindicalistas durante la reunión.

Y al fin llegó el día tan esperado. El líder de la CGT (Confederación General del Trabajo) Hugo Moyano, se reunió con la Presidenta Cristina Fernández, de cara a las próximas renegociaciones salarias donde los gremios pedirán aumentos en los salarios mínimos y los haberes jubilatorios.

No se habló de números, es decir, de cuánto aumento pedirán los sindicatos para este año. Más bien pareció una reunión formal con gran contenido político del cual Cristina y Moyano pudieran conseguir réditos. El camionero debe enfrentar la interna con gremios opositores y Cristina afrontar las negociaciones salariales y restablecer el vínculo con el líder cegetista.

La reunión se había anunciado la semana pasada y es resultado de otra que mantuvieron en privado Cristina y Hugo, el domingo. Antes hubo que recomponer las relaciones entre ambos. Todo empezó cuando Moyano dijo en un acto que estaría "en la vereda de enfrente" si el gobierno no acompañaba los reclamos de los trabajadores. Pero antes Cristina, en su discurso ante la Asamblea Legislativa -el día de su asunción-, había dicho que: "No vine a convertirme en Presidenta para resguardar la rentabilidad de los empresarios, tampoco para meterme en una interna sindical".

Todo empezó a encarrilarse recién cuando Néstor Kirchner apareció en escena y se mostró públicamente con Moyano, en señal de apoyo. El camionero entonces amainó, y la presidenta no volvió a hacer menciones acerca de las internas en la CGT.

>>> Mucho documento pero pocos números.
Si bien en la CGT planteó sus pretensiones para las futuras renegociaciones salarias y de haberes jubilatorios, no se habló de porcentajes y hubo una insistencia continua en mantener la "mesura", con respecto a los reclamos.

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La central obrera entregó a Cristina un documento en el que apoya claramente "la política de concertación iniciada por la Presidenta", como la "herramienta fundamental para entendernos en este país que ansiamos la gran mayoría del pueblo argentino y por eso apoyamos su gestión con toda nuestra fuerza".

Al mismo tiempo, los sindicalistas exhortaron a "garantizar la evolución de la inversión productiva y un firme y sostenido crecimiento en la participación del trabajador en el PBI constituyen los grandes desafíos".

Por si no quedaba claro antes, la CGT remarcó su apoyo a la gestión gubernamental: "Nos comprometemos a acompañar todas aquellas acciones de gobierno tendientes a lograr los objetivos planteados en la campaña y en el discurso de asunción referidos a afianzar la justicia social, a través del trabajo, la educación, la salud, la vivienda y un reparto equitativo de la riqueza".

Tampoco perdieron oportunidad de elogiar a la ex primera dama: "Sabemos del conocimiento profundo de la Compañera Presidenta sobre los problemas aún sin resolver y también conocemos del accionar de quiénes han sido y son los responsables o cómplices del saqueo sufrido por nuestra patria, por eso decimos que éstos no mezquinan esfuerzos por entorpecer el camino que lleve a nuestra plena realización como Nación".

También la organización consideró que se debe "profundizar y consolidar el afianzamiento del modelo productivo basado en un desarrollo prioritario del mercado interno y en el aprovechamiento de las condiciones del mercado internacional", y agregaron que "ahora estamos convencidos de que se debe profundizar la responsabilidad social empresaria, de modo que los que más han ganado garanticen más claramente los medios para las políticas de educación, salud, e inclusión social",

En otro de los puntos del documento se habla de "la libre discusión de las convenciones colectivas de trabajo" y la "convocatoria permanente por parte del gobierno nacional al Consejo del Empleo, la Productividad y el salario mínimo, vital y móvil".

>>> Los invitados.
De la reunión tomaron parte el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el Jefe de gabinete, Alberto Fernández, por el lado del Gobierno.

Como se sabía, la delegación cegetista no contó con los denominados "gordos" -titulares de los gremios más grandes-, enfrentados con Moyano, ni con Luis Barrionuevo (Gastronómicos). Sí fueron gremialistas cercanos al camionero y algunos de los denominados "independientes", como Gerardo Martínez y Antonio Caló ligados al gobierno y que alguna vez pensaron en reemplazar al líder de la CGT.

Dieron el presente entre los gremialistas Jorge Viviani (taxistas); Julio Piumato (judiciales); Gerardo Martínez (construcción); Amadeo Genta (municipales porteños); Gerónimo Venegas (trabajadores rurales); Noe Ruiz (modelos); y Abel Frutos (panaderos). Y otros como Lobais; Luis Pérez; Antonio Caló; Omar Suárez; José Rodríguez; Omar Maturano; Patricia Martiré; Juan Carlos Schmid; y Ramón Baldassini.

>>> Satisfechos.
A la salida de la reunión, Moyano declaró que: "nos dejó satisfechos a todos los que participamos de la reunión con ella". Y reveló algunas consideraciones de la Presidenta: "durante el encuentro nos dijo que ella nos veía a los trabajadores no como un sector que debe apoyar desde afuera este proyecto económico y social sino como parte esencial del modelo".

"La Presidenta nos dejó con la seguridad de que profundizará el modelo económico actual, que tiene como ejes fundamentales el ensanchamiento del mercado interno y el aumento del empleo", afirmó el líder cegetista a la agencia Télam.

Tampoco escatimó en ponderaciones: "El modelo económico va permitiendo progresivamente tener más trabajo e ir recuperando el salario de la inmensa mayoría de los trabajadores".

"Cristina nos dio tranquilidad también cuando dijo que la economía argentina seguirá creciendo en los años que vienen y que al mismo tiempo seguirá la preocupación por una distribución cada vez más equitativa de la riqueza", sostuvo.

Otros líderes sindicales que fueron parte de encuentro también consideraron "muy positiva" la reunión. Julio Piumato (Judiciales), dijo que "no vinimos con un decálogo sino a plantear cosas, una de ellas, que se profundice este modelo", y aseguró que "no va a haber tope ni plazo" en relación con las negociaciones en paritarias.

Por su parte, el taxista Viviani también coincidió en cuanto a la falta de discusión sobre los números. "No se habló de porcentaje para topes salariales", y explicó que la discusión salarial se dará "con cada sector empresario" y descartó que los aumentos salariales traigan un desborde inflacionario.

José Luis Lingeri, en conferencia de prensa, se dirigió a los empresarios: "le decimos a los sectores empresariales que sinceren sus ganancias y las vuelquen a los trabajadores, también nosotros tenemos que tener la mesura para acompañar el esfuerzo de todos los argentinos".

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