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La cuestión parece chocante. Por lo menos,
estremecerá a los que esperan con alientó el
evento. Los chinos tienen una celebración ampliamente
merecida después de tres décadas de esfuerzo
y sacrificio. Desde 2001, los Juegos Olímpicos dominan
el calendario económica chino. Ya las ultimas obras
están por acabarse. Pocos imaginan lo impensable. Pero
la anulación de los juegos no es nada nuevo. Ocurrió
antes, por razones de guerra en 1916, 1940 y 1944, boicoteado
por cincuenta naciones en 1980. Los eventos deportivos suelen
ser afectados por los acontecimientos internacionales como
lo demuestra el reciente aplazamiento de la carrera París
Dakar.
Hoy día, la situación internacional ¿sería
tan tensa que podría frustrar China de los juegos ?
Si la situación en Corea se suavizó, a la periferia
de China, el Medio Oriente es explosivo como nunca. Guerras
en Afganistán e Irak, inestabilidad creciente en Pakistán
y Líbano, empeoramiento en Palestina, etc. Esta presentación
no es nueva pero nunca los frágiles equilibrios parecen
tan suspendidos a una tragedia. ¿Si a caso ocurre un
ataque norteamericano en Irán, cuáles serán
las consecuencias? ¿O un disturbio amplio en Pakistan?
Los riesgos son numerosos. Sin embargo, la diplomacia china
es poco voluntaria en la zona, más dedicada a la promoción
de negocios que a fuerza de paz. Si Beijing privilegia las
negociaciones con Teherán, no parece realmente involucrada
en el porvenir de la región, como si el asunto no la
tocara directamente. Pero, aun en su propio territorio, la
ola de inestabilidad la puede afectar. Al extremo este de
China, los uigures, minoría musulmana, inclinan a levantarse.
Otro elemento radica en el creciente malestar en Estados
Unidos. "La cuestión China" esta en la mente
de todos los consumidores, de los candidatos presidenciales.
China posee 1500 mil millones de dólares de activos
en los Estados Unidos, monopoliza varios sectores del mercado
con sus productos. Heridos en su orgullo, algunos teorizan
una confrontación directa. Si la situación económica
sigue deteriorándose en Estados Unidos, vibraciones
populistas podrían fortalecer unos activistas, los
cuales suenan en dar una lección a los chinos. ¿Cuál
mejor opportunidad que los juegos ?
Último punto, la estructura geológica China
se caracteriza por una alta volatilidad. Combinado a la placa
Eurasiática, la placa del Yangsté altera la
región de Beijing. Los terremotos de gran magnitud
ocurren regularmente. El de 1976 en Tangshan dejó un
saldo de 250.000 muertos. Adicionalmente, la excesiva explotación
de tierras aumenta la fragilidad de los suelos. Densamente
poblada, el noroeste de China no está preparado para
un desastre natural. Si sucede, ¿podrían cumplirse
las condiciones de seguridad necesarias para celebrar el evento?
Nadie puede predicar el futuro, pero unos índices
legitiman la reflexión, al menos, unas puertas de salida.
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