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15/01/08 OPINIÓN: POBREZA EN ARGENTINA
El periodismo informa desde la visión tradicional del problema.
Su función debería ser desmitificar los estereotipos sociales que generan los medios acerca de la pobreza y revertir la visión de las políticas sociales como gastos improductivos.
Por: Eugenia Paola Lamontanara

En un escenario económico-político mundial que se jacta al afirmar en su discurso hegemónico, que la globalización permite convivir en una sociedad informatizada donde las distancias se acortan por el uso de las nuevas tecnologías y por la velocidad en que el flujo de capitales recorre el mundo, realizando inversiones en distintas bolsas de valores, los hechos de la realidad social de los países latinoamericanos y específicamente la de Argentina referidos a la lucha por la supervivencia de los sectores de bajos recursos económicos, demuestran lo contrario.

En relación al problema estructural de la pobreza en Argentina, las cifras son contundentes: según los datos oficiales, el primero de los índices fue de 23,4 por ciento en los primeros seis meses de 2007. Al llegar Néstor Kirchner al Gobierno, en 2003, llegaba casi al 50 por ciento. La desocupación toca el 8,5%, según los optimistas cálculos oficiales. Cuatro años atrás era de más de 21%. (Fuente Diario Clarín 30/10/2007) Según el INDEC el 56,4% de los menores de 18 años son pobres (7.730.708) y el 23,6% son indigentes (3.234.835). (Fuente: Indec)

Pero los datos extraoficiales confirman que las personas en situación de pobreza superan los índices expuestos por el gobierno. Según la CTA (Central de Trabajadores Argentina) los argentinos somos 37 millones de habitantes de los cuales 16 millones son pobres. Esto significa que algunos hogares llegan a cubrir la canasta básica de alimentos y otros quedan excluidos (según el Indec, la canasta es de $955). En cambio, según titula Clarín el día jueves 10 de enero de 2008 "Un informe privado afirma que la canasta básica cuesta $ 1.185", y en la Argentina viven personas en condición de pobreza que cubren sus gastos con 3 pesos diarios o menos.


Si bien es cierto, que se visualiza una actual tendencia de los medios masivos a tratar el tema de la pobreza y sus consecuencias sociales, aún queda un largo trayecto por recorrer para que estas problemáticas ocupen un lugar central en las ediciones de los diarios y en las producciones mediáticas, en las cuales aún se prioriza el eje económico-político que rige a las mencionadas empresas. Sin embargo, coexisten todavía ciertas visiones tradicionales del problema que aluden a una opinión generalizada acerca de la pobreza que afirma: "siempre hubo pobres" y que sirven para legitimar la desigualdad económica y social como algo natural de las sociedades capitalistas. Las personas en situación de pobreza son consideradas no como víctimas del sistema de ajuste de políticas neoliberales aplicadas desde la dictadura militar y que se acentuaran durante la década de los noventa, sino como responsables de su situación por no esforzarse en ocupar un lugar mejor en la vida. Es contra estas cosmovisiones sesgadas, y reaccionarias de la realidad que deben luchar los medios y los periodistas para ejercer libremente la obligación de informar a la sociedad en la que viven. Es ardua la tarea que deben enfrentar diariamente, teniendo en cuenta que los medios masivos son empresas dependientes en su mayoría de las pautas publicitarias. Pero es un gran desafío al que debe aspirar todo aquel que se precie de ejercer la ética periodística.

La labor fundamental del periodismo es contribuir a desmitificar los estereotipos sociales que generan los medios acerca de las personas en situación de pobreza, quienes en reiteradas ocasiones son estigmatizadas como delincuentes o personas violentas que obstaculizan el derecho al libre tránsito de los ciudadanos al manifestarse por el reclamo de sus derechos al trabajo y a una vida digna. Cuando, sin embargo, los hechos demuestran que son consecuencia del sistema económico neoliberal globalizado, que afecta en su mayoría a los países latinoamericanos por su dependencia económica del exterior y la continua expropiación de recursos naturales y humanos gestionada por los países del primer mundo.

Del mismo modo, es ineludible que el periodismo contribuya a revertir la visión que existe acerca de las políticas sociales del Estado, dado que es imposible un desarrollo productivo e industrial sostenible en el mediano y largo plazo basándose sólo en el crecimiento económico y la teoría del derrame. Hechos que hoy produjeron beneficios económicos para la sociedad argentina sólo en las clases altas, y acentuaron aún más la brecha quedando excluidos los sectores populares. "En un mundo signado por el cambio tecnológico y donde el conocimiento es la clave del desarrollo, esto determina que si no se modifica esta situación, en la Argentina del futuro, no sólo no habrá derrame alguno en términos de mejora social, sino que nos estamos internando peligrosamente en una verdadera "trampa de la pobreza". Es decir, que como somos pobres hoy, seremos más pobres mañana" (Documento CTA, El hambre es un crimen,2005)

Es necesario, en consecuencia, que el gobierno de la flamante presidenta Cristina Fernández se proponga articular las políticas económicas a las sociales, para que unidas aporten una solución inmediata al problema de la pobreza y el hambre. Ambas políticas son productivas para nuestra sociedad.

En efecto, con la erradicación de la pobreza se resolverían además los problemas colaterales que ésta conlleva: tales como el desempleo, el empleo informal, el déficit de la salud pública, la falta de educación de la infancia y adolescencia obligadas a desertar de la escuela porque deben ganarse el sustento diario, la delincuencia y la violencia que provocan la falta de expectativas de futuro y de oportunidades laborales. Y por otra parte se solucionaría un factor que debería preocupar seriamente a la clase dirigente política argentina: la gobernabilidad y el respeto por la democracia que aún no es participativa. Considerando el propio discurso de la presidenta, entrevistada por el periodista Joaquín Morales Solá en el programa televisivo Desde el Llano, apenas asumió el gobierno: "La prioridad será el combate contra la pobreza y la desocupación porque la Argentina de un 20 por ciento de desocupación es insegura por definición. Debemos hacer un modelo económico de desarrollo social que permita que más gente tenga trabajo. Aquel que no tiene puede evidenciar una tendencia a ingresar al mundo del delito"

En consecuencia, como sociedad democrática aspiramos que no sean sólo promesas electorales y que el desarrollo sostenible con inclusión de todos los sectores sociales de la Argentina no conforme un escenario muy lejano en el tiempo. Es inmoral que aún en el 2007 seamos un país afectado por el flagelo del hambre y la desnutrición infantil, cuando según los datos oficiales se ha generado un superávit en la balanza de pagos y los datos del INDEC señalan que en el tercer trimestre de 2007 la economía argentina creció un 8,7 %, situación que obliga éticamente a nuestros dirigentes a redistribuir la riqueza acumulada por el Estado entre los sectores de menores recursos económicos, porque el hambre no espera ni la muerte por desnutrición tampoco.

FUENTES
www.indec.mecon.gov.ar
www.clarin.com
www.periodismosocial.org
www.cta.org.ar
CTA (Central de trabajadores argentinos) Documento: "El hambre es un crimen
La Infantilización de la Pobreza en la Argentina" (Junio 2005)

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