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01/04/08 CIENCIA
Cómo es la vida entre los residuos electrónicos.
Si la mayoría de la población en estos momentos sabe sobre la contaminación, se la suele relacionar con la medioambiental y, dentro de ella, los afluentes hídricos, en el aire y a cielo abierto. Excelente grado de conocimiento para luego pasar a la consideración de la contaminación localizada en los grandes centros urbanos. Los residuos electrónicos lideran este año el alarmante record de los más contaminantes.
Por: Daiana Magalí Martínez
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La lista es infinita. Los metales pesados, como cadmio, plomo y níquel, además de mercurio y plásticos bromados, que una vez desechados, reaccionan con el agua y la materia orgánica liberando tóxicos al suelo y a las fuentes de agua subterránea, como puntualizó el biólogo Gustavo Protomastro de la consultora e-Scrap. “La basura electrónica nos tapa, y a veces, nos mata”, aseguró el Protomastro, especialista en el tema de manejo de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

Los expertos dan dos soluciones para enfrentar la contaminación que avanza y que ellos mismos la han considerado “un verdadero problema del siglo XXI”. Las primeras palabras que surgen - casi por asociación de palabras debido a la preocupación mundial por el tema contaminación en las últimas décadas - son reciclaje y sustentabilidad. Están íntimamente ligadas. La una procura la otra.

En este tipo de problemas de alto impacto ambiental es necesario además de las políticas de gobierno sobre un tema de actual agenda pública, un gran grado de compromiso social, que sólo se va a lograr cuando además de informar se capacite a la sociedad para reciclar... No sería la primera vez. Pero esta vez, los programas gubernamentales en el tratamiento de la contaminación se deben desarrollar más allá de las iniciativas en Capital Federal. Los demás se proyectan en algunos barrios del conurbano sin la constancia necesaria en el tratamiento de materiales peligrosos.

Sin embargo, el manejo que se realiza de los desechos electrónicos no resulta sustentable ya que muchos de ellos poseen componentes considerados peligrosos, según la ley 24.051 de Residuos Peligrosos. O también debido a su carácter no biodegradable, estos residuos atentan contra el ambiente y la salud de los seres vivos.

Los residuos de aparatos eléctricos y/o electrónicos de los argentinos para este año llegarán a las 80 mil toneladas y se convertirán en los rellenos sanitarios o vertederos a cielo abierto, según reveló la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

Las culpas son compartidas, tanto en sociedad, que posee el conocimiento de los factores que producen contaminación y, sin embargo, mantiene las prácticas contaminantes sin una concientización radical sobre el tema. Y la responsabilidad de los, especialmente, grandes productores. En Argentina el abaratamiento de los costos, la velocidad de recambio tecnológico y el diseño productivo que apunta al recambio de equipos genera un rápido acopio de residuos. Y, en general, el acortamiento de la vida útil de estos productos que incrementa las ventas.


Cuando inventen un celular que recicle...

Expertos en temas de preservación del medioambiente sostienen que “existe una fuerte migración de la TV o los monitores a las pantallas planas de los plasma o LCD, de las videocaseteras al DVD, y de los equipos de audio al MP3”. Los aparatos electrónicos desactualizados o viejos pasan a ser basura descartada muchas veces en depósitos que todo el mundo los cree lejos de las ciudades.

Cada heladera, cada aire acondicionado, cada televisor o computadora que de desecha, conlleva diversas partes por millón de desechos peligrosos, que deben ser gestionados para ser reciclados y usados como insumos de nuevos procesos industriales. Sin olvidar que no sólo generan chatarra electrónica los consumidores, sino también todos los que le proveen electricidad, comunicaciones, datos, servicio técnico y venta.

Los tubos fluorescentes con mercurio, las baterías de celulares con cadmio, las heladeras o acondicionadores de aire con gas CFC, tanto por el gas refrigerante como en el poliuretano, son elementos altamente contaminantes y, de depositarlos a cielo abierto y sin mayor miramiento, serán mortales para la vida humana.

La telefonía celular superó los 32 millones de unidades al año, la venta de heladeras se acerca a las 800.000, la de lavarropas a 900.000 y la de computadoras (PCs, notebooks, PDAs, etc.) superó holgadamente el millón y medio.

A pesar de lo que se pueda “creer” del estilo de vida norteamericano, ellos desechan sólo seis kilos de basura por habitante por año. Mientras tanto en Europa y Japón, sea por normativas específicas o por iniciativa del sector industrial, existe una responsabilidad posconsumo. Así se evita en Europa lo que en Argentina todavía no, los conocidos y vergonzantes “basurales” que no son más que escondidos de las zonas más turísticas de Buenos Aires. Aun se está a tiempo de alejar las cifras siderales de capacidad de creación de basura en el país y mantener las de - más que nada en este momento - producción sustentable.

 

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