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El Incansable Vitillo

Vitillo Abalos festejo sus 96 años estrenando la película, “Abalos, una historia de cinco hermanos”, que ganó el 27 Festival Internacional  de Punta del Este. Fue un proyecto  de ocho años de trabajo, que impulsaron sus sobrinos nietos Juan Gigena Abalos (guitarrista en Ciro y los Persas) y la realizadora Josefina Zabalía Abalos. Relata la vida de Vitillo un hombre común con las costumbres de un vecino de Congreso, que hace sus compras, recorta sus cabellos, siendo una leyenda del folclore argentino.

Junto con sus cuatro hermanos, Machaco, Adolfo, Roberto y Machingo, dedicaron su vida a difundir la música nativa, a través de la danza y repertorio de gatos, chacareras, zambas, escondidos, y de discos. En las grabaciones Machingo indicaba con su voz, las vueltas, y formas  de nuestras danzas, así los bailarines podían aprenderlas y aplicarlas. Desde 1937 a 1997 influyeron en la música popular con esa formación  de piano, bombo, guitarra y zapateo que dieron un  sonido distinto.

Por aquellas épocas Los Ábalos organizaron sus giras por carta. Hay cartas de ellos con Atahualpa organizaron la gira por Japón.

Recuerda Vitillo al haber cantado para dos papas, participar en un  videoclip con Roger Waters, asimismo de un programa junto a los Beatles  y Arthur Rubinstein. Cuenta la anécdota en la cual estando en un café en Manhattan, Machaco se puso a tocar en un piano y él lo acompañó con su bombito. De pronto de una mesa cercana donde había tres muchachos de raza negra, uno de ellos saca una trompeta y se pone a tocar con ellos. Era Louis Armstrong.

El documental tiene a Vitillo como protagonista, dirigido por Josefina Ábalos, nieta de Roberto, rescata la historia del conjunto. El nieto de Machingo, junto con su tio abuelo Vitillo vuelven a grabar esos ritmos y danzas del folclore argentino, donde  participaron Raly Barrionuevo, Jimmy Rip, Liliana Herrero, Jaime Torres, Juanjo Domínguez, entre otros.

La intención es llamar la atención  al público que no es folclórico. Vitillo dice, “No se ama lo que no se conoce”. Su sobrino nieto Juan Gigena Ábalos lo reconoce como el puente de la vieja escuela de los Hermanos Ábalos y la escena actual. A los 96 años, Vitillo, toca su bombo, baila y tras la muerte de sus hermanos guarda  como un tesoro la tradición musical que parece haber vencido al tiempo.

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