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Fin de la guerra por tarifas: sanción y veto, pero nadie gana

Por 37 votos a favor y 30 en contra, el Senado de la Nación convirtió en ley el proyecto venido de la Cámara de Diputados que retrotrae el valor de las tarifas de los servicios públicos a noviembre de 2017 y ata los incrementos al índice de variación salarial para el caso de los usuarios residenciales. El presidente Mauricio Macri ya tenía redactado el veto a la norma y había decidido firmarlo lo antes posible a pesar de que en la Casa Rosada había opiniones diferentes acerca del momento de anunciar la decisión con la marcha federal llegando este viernes a la Capital.

Es la octava vez que Macri veta una ley desde que asumió su mandato. El caso más resonante había sido el de la ‘ley antidespidos’ impulsada por el Frente Renovador de Sergio Massa. En esta oportunidad, ya sin Massa en el Congreso, Macri vuelve a apuntar al tigrense como el autor intelectual del proyecto contra el aumento de las tarifas, aunque no es el único ideólogo ya que el interbloque Argentina Federal y el sector de Diego Bossio en la Cámara baja, también redactaron la iniciativa a la que se sumó el cristinismo y bloque minoritarios.

Precisamente Macri apeló a la figura de la expresidenta para hacer un último intento de socavar el apoyo de los legisladores peronistas al proyecto opositor. La apelación a no seguir “las locuras de Cristina Kirchner” no tuvo el efecto deseado, cayó muy mal entre los denominados ‘peronistas razonables’ que conduce Miguel Ángel Pichetto y tuvo rédito nulo.

El oficialismo se mueve de maneras extrañas. Mientras Macri intentaba ‘correr’ a los senadores peronistas por el lado cristinista en una estrategia con aroma a duranbarbismo, en el plano político el ministro del Interior Rogelio Frigerio intentaba una negociación de último momento con Pichetto a quien le ofreció la rebaja del IVA y el traspaso de los servicios de luz y agua a Buenos Aires y la Capital Federal, lo que fue considerado insuficiente y tardío por el rionegrino.

De ahí vino el otro enojo de Macri, esta vez con Pichetto, el hombre que le garantizó hasta ahora un derrotero sin sobresaltos en la Cámara alta. Macri lo culpa de no tener voluntad de negociación y de jugarle en contra en función de las apetencias electorales del peronismo.

El oficialismo cree que los peronistas ya están jugando su interna y el posicionamiento electoral 2019 porque el Gobierno está pasando por su peor momento. Es cierto que hay movimientos en ese sentido que se traducen en efectos parlamentarios. Por caso, Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti se opusieron abiertamente al proyecto opositor. Otros se acomodaron a esperar el veto anunciado de Macri con la tranquilidad de no quedar pegados en ordenar votar en contra a sus representantes en el Congreso.

La cronología del debate por las tarifas es incomprensible. En Diputados los peronistas ‘razonables’ y el massismo modificaron el proyecto original que contenía la reducción del IVA para que sea digerible en el Senado y para los gobernadores. Pichetto siguió de cerca esos cambios. Una vez que la iniciativa pasó a la Cámara alta, surgió otra vez la propuesta de bajar el IVA, pero Cambiemos ya hablaba del veto y se negaba de plano a tocar el gravamen. Luego las cosas volvieron a cambiar, y Urtubey acercó la vieja idea de Pichetto sobre el IVA a Macri, y el Gobierno la hizo propia. A eso sumaron el traspaso de Edenor y Edesur a Vidal y Larreta, pero ahora Pichetto se oponía. Tendría sus razones: el Gobierno lo ‘puenteó’ al tomar contacto con los senadores que conduce y Urtubey planteó una alternativa que hizo que su hermano Rodolfo y su primo Dalmacio Mera se despegaran de la disciplina del interbloque. Para completar el panorama, el mandatario salteño se verá con el Presidente este jueves en la cumbre de gobernadores del NOA.

En el medio, el Gobierno empezó a cooptar senadores del bloque de Pichetto. Y a jugar con la posibilidad de una modificación si había aprobación en general. La estrategia era achicar la diferencia de votos y hacer la derrota menos dolorosa.

La interrogante es si el costo de bajarle el tono a la derrota tiene algún beneficio y si es justificable a futuro.

El problema de romper con Pichetto, a quien le ‘caminaron’ el bloque, es que se complica el panorama para futuros acuerdos legislativos, más cuando se viene el debate por el acuerdo con el FMI, el pliego de la nueva procuradora y el Presupuesto 2018 en septiembre, donde Cambiemos quiere discutir el recorte del gasto y el alcance en las provincias, además de incluir presumiblemente lo que reclame el Fondo Monetario Internacional.

Pero el jefe del interbloque Argentina Federal también tiene sus problemas. Pichetto ve que algunos senadores cercanos a él se han cortado solos y socavaron su autoridad. Su decisión de seguir adelante con el proyecto votado por Diputados también tiene consecuencias para él. Luchó en los últimos días por mantener unificada a su bancada. Al igual que el Gobierno, él también deberá hacer un control de daños desde el jueves.

Una senadora de Cambiemos de extracción radical reconoció en off a este medio que cometieron muchos errores en el debate de esta ley y especialmente en el Gobierno. Esos errores no se pueden volver a cometer “por todo lo que se viene en el Congreso, entre otras cosas el Presupuesto”, dijo. También admitió que es grave haber dinamitado los puentes con Pichetto: “Pichetto es un Señor, lo conozco, es un hombre que cree en garantizar la gobernabilidad y que tiene códigos. Lo arrastraron a esto y nosotros también nos equivocamos al negociar con los legisladores de su bloque pasando por encima de él”.

Si Cambiemos y el ‘peronismo dialoguista’ salieron desgastados de la guerra de tarifas, quien salió indemne es Cristina Kirchner y sus legisladores. La senadora guardó silencio durante los debates en comisiones y así frustró la estrategia de polarización de Cambiemos además de evitar dar explicaciones sobre su gestión en materia energética y por el congelamiento de las tarifas. Sin tratarse de un proyecto propio, podrá de todos modos festejar haber sido, en parte, artífice de la derrota parlamentaria del Gobierno.

La guerra por las tarifas terminó. El Gobierno al menos tuvo el consuelo de haber logrado la aprobación de los tres proyectos en los que se desmenuzó el MegaDNU de reforma del Estado de Macri.

Ahora el oficialismo tendrá que recomponer su relación con el peronismo dialoguista. Apuesta a un bálsamo entre el debate por el aborto y el mundial de fútbol.

Por Martín Rodríguez Rocha, periodista acreditado en el Congreso de la Nación

Periodista acreditado en el Congreso de la Nación. Codirector del portal 4SEMANAS. Expresidente de la Asociación de la Prensa Parlamentaria de la Argentina (APPA). Autor del ensayo "Las Asambleas Legislativas y la Lucha por la Representación".

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