Francia multó a Google con 150 millones de euros por reglas “discriminatorias” y opacas

El gobierno de Francia penalizó este viernes a Google con una multa de 150 millones de euros por considerar que las reglas que impone a los anunciantes de su motor de búsqueda son opacas y «discriminatorias», y la empresa adelantó que apelará la decisión.

La Autoridad de Competencia del país europeo consideró en su fallo que «la opacidad y la ausencia de objetividad de esas reglas hacen difícil su aplicación por los anunciantes, mientras Google puede modificarlas de forma difícilmente previsible y decidir en consecuencia si las respetan o no».

Esta política, según el organismo, perjudica a los clientes anunciantes del motor de búsqueda, pero también a los usuarios.

La Autoridad de Competencia intervino tras recibir una denuncia de la empresa Gibmedia, cuya publicidad fue suspendida por el motor de búsqueda sin aviso previo y, según sus alegaciones, sin motivos objetivos y transparentes, informó la agencia de noticias EFE.

El gigante de Internet adelantó que apelará la sanción, en un comunicado enviado a Télam.

«Gibmedia estuvo publicando anuncios de sitios web que engañaban a las personas para que pagaran por determinados servicios aplicando términos de facturación poco claros para los usuarios», aseguró Google en la nota.

«En Google no queremos este tipo de anuncios en nuestras plataformas y por eso no solo hemos suspendido a Gibmedia sino que también renunciamos a los ingresos por publicidad que se generaron a partir de este proceso con el fin de proteger a los consumidores de cualquier daño», subrayó.

Además de la multa, la Autoridad le obligó a la empresa estadounidense a publicar la sentencia en el buscador durante una semana.

Se trata de la tercera mayor multa impuesta por este organismo regulatorio y la primera contra Google, que ya había sido sancionada en Francia por la Comisión Nacional de Informática y Libertades y por los tribunales por cláusulas abusivas.

El fallo dado a conocer hoy hace referencia a las páginas patrocinadas que Google muestra cuando un usuario efectúa una búsqueda, y que el gigante de Internet vende a través de subastas entre anunciantes.

Google «está obligado a definir reglas de funcionamiento de su plataforma de anunciantes de manera objetiva, transparente y no discriminatoria», destacó el fallo.

Sin embargo, en la actualidad «no se basan en ninguna definición precisa y estable, lo que deja libertad a Google para interpretarlas según las situaciones», agregó.

El gigante de Internet -que representa el 90 % de las búsquedas en Francia y que detenta más del 80 % del mercado publicitario asociado-, además «ha modificado su interpretación de las reglas» lo que genera «inseguridad jurídica y económica» a los anunciantes, que han comprobado que, incluso en el seno de Google, no todos los equipos tienen la misma visión.

Esas modificaciones normativas no son comunicadas a los clientes anunciantes, y Google las ha aplicado de forma discriminatoria al suspender los anuncios de unas empresas y permitir algunas similares procedentes de otras, sostuvo el organismo regulatorio.

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