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Frente a la decisión
del Poder Ejecutivo de remitir al Congreso de la Nación
el tratamiento de las retenciones móviles, Movimiento
Proyecto Sur expresa su posición ante la cuestión
agraria, considerando que no estamos frente a una problemática
sectorial sino nacional, puesto que se compromete el interés
de todos los argentinos, en especial el de los sectores de
más bajos recursos.
A 100 días de conflicto, no podemos
dejar de señalar la responsabilidad de las partes:
el gobierno, con una medida correcta pero mal aplicada, permitió
que entidades gremiales agrarias que representan diversos
intereses se abroquelaran y pusieran en práctica medidas
de fuerza inaceptables que produjeron graves perjuicios y
desabastecimiento. No es lo mismo la Sociedad Rural asociada
a todas las dictadura y el saqueo de la nación, que
quienes nacieron del Grito de Alcorta. A nuestro
juicio, una cosa es actuar en defensa del legítimo
reclamo de los pequeños productores y otra muy distinta
que, apoyados en él, se termine siendo funcional al
privilegio de las grandes multinacionales del cereal, los
agroexportadores, la oligarquía y los terratenientes
nacionales y extranjeros.
También marcamos el lamentable papel
que ha jugado parte del sistema de medios masivos de comunicación,
asociados en los hechos con el sector más rentable
de la actividad agraria. Reafirmamos que Proyecto Sur no participa
ni participará de ninguna maniobra que pretenda utilizar
la situación con el fin de menoscabar o debilitar al
gobierno democráticamente elegido, al tiempo que deplora
la utilización de la idea de golpe para
cerrar filas e impedir el debate que nos debemos.
Asimismo, hacemos constar que si bien nos
manifestamos en todo momento a favor de un régimen
de retenciones móviles y muy gradualmente escalonadas,
por entender que es justo gravar más al que obtiene
los máximos beneficios y mayor rentabilidad, denunciamos
al mismo tiempo el doble discurso del gobierno de los Kirchner,
en tanto no aplica el mismo criterio para la gran minería.
El oro, el cobre y decenas de metales aumentaron un 300% su
precio en los últimos años, pero no pagan retenciones
y goza de exenciones impositivas y subsidios. Estos beneficios
también alcanzan a la actividad ictícola y a
las corporaciones petroleras, no obstante que el crudo duplicó
su valor en los últimos siete meses.
Si algún beneficio ha arrojado este
costoso conflicto, fue el amplio debate que por primera vez
se desarrolla y pone en evidencia que la cuestión agraria
es algo más que la soja y la pampa húmeda. Allí
están: las multinacionales del cereal Cargill,
Dreyfus, AGD, Nidera y Bunge, entre otras-, que continúan
siendo un sector intocable y se queda con casi un tercio de
la renta agraria; los pools de siembra y arrendatarios; y
los grandes terratenientes nativos o extranjeros. En el otro
extremo del abanico, el campo son también los pequeños
y medianos productores, campesinos y pueblos originarios.
Hay que destacar que sobre más de 300 mil productores,
200 mil están ausentes del conflicto, ya que tienen
menos de 10 has. cada uno. En contraposición, 6.900
familias-empresas poseen 49.7 % de la tierra y continúan
extendiendo la frontera sojera, produciendo innumerables desalojos
de poblaciones. A esto se suma la irresponsable extranjerización
y concentración de la tierra, las condiciones de injusticia
que soportan los trabajadores rurales -800.000 de ellos trabajan
en negro-, las miles de hectáreas de bosque nativo
destruido, el envenenamiento de las aguas por uso de agrotóxicos
como el glifosato; todo lo cual ha sido permitido desde 2003
por el gobierno kirchnerista.
Proyecto Sur entiende que es hora de avanzar
en otra dirección. El conjunto del campo argentino,
exige atender el reclamo de las dos terceras partes de los
productores del país que están fuera del conflicto
actual. Es hora de asumir el reclamo de miles de campesinos,
pobladores originarios y sus organizaciones (Mocafor, Mocase,
Frente Nacional Campesino, entre otros). No hay mayor urgencia
que propiciar una justa distribución de la riqueza,
terminar con el trabajo en negro, la desnutrición y
la pobreza. ¿Cómo puede justificarse que produciendo
134 millones de toneladas de alimentos y habiendo en el Banco
Central 50.000 millones de dólares de reservas, existan
regiones como el norte jujeño, Salta, Formosa y Chaco,
con 50% de desnutrición, y que en el país haya
más de 5 millones argentinos en estado de indigencia
y 13 millones en la pobreza?
Por estas razones, Movimiento Proyecto Sur
propicia:
Retenciones móviles y escalonadas como
instrumento legítimo. La producción agropecuaria
para exportación fue eje de la recuperación
nacional tras la crisis de 2001, situación que resultó
posible porque todos los argentinos soportamos una devaluación
de 200% y su consecuente inflación. Por ello, conceptualmente,
entendemos que las retenciones son correctas, pero nunca como
un fin en sí mismo, sino como instrumento de redistribución
de la riqueza.
Por lo expresado, Proyecto Sur propone la
aplicación de retenciones móviles y muy escalonadamente
segmentadas en el marco de un Plan Estratégico de Desarrollo
Agropecuario que impulse una profunda evolución del
agro protagonizada por políticas activas del Estado
en aras de lograr un modelo productivo independiente, de alta
calidad y adecuada variedad (en contraposición al monocultivo
sojero), todo ello garantizado únicamente por el repoblamiento
del territorio argentino.
Este plan debería contemplar: una seria
modificación del régimen impositivo vigente
desde el menemismo, que es netamente regresivo y propicia
que fondos financieros como Cresud/Irsa (de Soros, con 600.000
hectáreas) estén exentos del impuesto a la ganancia;
el establecimiento del monopolio estatal del comercio exterior
de granos y juntas nacionales de granos y de carnes, con mesas
de concertación por producto; una equitativa
coparticipación federal; revisión y limitación
a la gran propiedad y extranjerización de la tierra
y titularización de las tenencias irregulares; reconstrucción
del Tren Para Todos, como un servicio justo para los productores
regionales; sistema de créditos y subsidios con el
propósito de repoblar el campo y diversificar la producción;
bancos de semillas para recuperar y multiplicar la biodiversidad
agrícola; poner fin a la depredación de bosques
nativos e impulsar un gran plan forestal; promoción
de la empresa cooperativa como herramienta organizativa solidaria;
profunda readecuación e impulso del INTA; propiciar
e incentivar la participación de las Universidades
Nacionales en la cuestión agraria; desarrollo
de semillas, tipos y especies nacionales, con entregas gratuitas
a los productores más pequeños; impulso a la
educación rural y cuidado integral de la salud; prohibición
del uso de agroquímicos contaminantes; registro de
productores y de trabajadores rurales; investigación
y sanción penal para las multinacionales exportadoras,
si se comprueba que han estafado al fisco.
Frente a la etapa legislativa, Proyecto Sur
considera que la iniciativa enviada al Congreso debe contemplar
las modificaciones necesarias según los criterios expuestos.
Debiendo aclarar el gobierno nacional, previo a todo otro
debate, lo que ocurre hoy en materia de retenciones, porque
de acuerdo con datos disponibles, después de la resolución
125, las multinacionales han exportado soja con retenciones
sustancialmente menores que las anunciadas (22% al 27%), mientras
que los productores pagan un porcentaje muy superior; por
lo cual se estima que la norma regimentada por el gobierno
en marzo no sólo no se cumple, sino que está
posibilitando ganancias extraordinarias al sector más
concentrado.
Se puede. Sólo hace falta la decisión
política de llevar adelante un Gran Proyecto Nacional,
estratégico y sustentable, que priorice la defensa
de la vida y del ecosistema por sobre el concepto de rentabilidad
neoliberal. El objetivo debe ser el desarrollo de las capacidades,
la alimentación y el bienestar de los argentinos. Para
ello resulta indispensable una Argentina política y
económicamente soberana e integrada a la región
latinoamericana.
Desde sus inicios Movimiento Proyecto Sur
expresó que nada de esto puede lograrse si no se nacionalizan
los recursos naturales, el petróleo y el gas. Hoy volvemos
a reiterarlo.
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