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La ley Justina aumentó de 52 a 76 donaciones promedio en 3 meses

A un año de la muerte de Justina Lo Cane por la demora del transplante que necesitaba, la nueva ley que impulsó el senador Juan Carlos Marino tras el fallecimiento de la niña ya arrojó estadísticas positivas en cuanto a donación de órganos. La ley fue aprobada en agosto y desde entonces en tres meses aumentó de 52 donaciones promedio a 76, visto que en mayo, junio y julio hubo 60, 46 y 51 donaciones respectivamente, y en agosto, septiembre y octubre, 88, 67 y 75 por mes.

La Ley cambió el nivel de oportunidades que tienen los pacientes que esperan un órgano, ya que ahora todas las personas son donantes salvo que manifiesten explícitamente su negativa. «De esta manera, se liberó a la familia de tener que tomar la decisión en un momento tan complejo y duro como es la pérdida de un ser querido», dijo Marino, y agregó: «las cifras de los últimos meses demuestran que los pacientes han tenido mayor oportunidad de recibir el transplante que necesitaban gracias a esta ley que fue sancionada con el gran apoyo de los padres de Justina».

El senador Marino destacó también que «el año pasado la negativa a donar órganos era del 40 por ciento y este año, en solo tres meses bajó al 16 por ciento, lo que es muy alentador para todos, pero principalmente para los 8 mil pacientes que están en lista de espera en el Incucai y los más de 35 mil que realizan diálisis en este momento».

«La normativa tomó el modelo español, principalmente, que es el que mayor cantidad de donantes por millón tiene en el mundo. El promedio es de 35 PMH (por millón de habitantes), mientras que argentina tenía menos de 13 PMH. Estamos seguros que esta norma no solo va a aumentar las cifras sino que ésto se va a traducir en oportunidades de vida”.

Las últimas estadísticas, que pueden visualizarse en la página del Incucai, muestran también que los últimos cuatro meses el promedio era de menos de 400 transplantes y ahora está por arriba de los 500.

Otro tema muy importante de la ley que no se divulgó tanto es que aquellos que manifiesten su negativa a ser donantes después de su muerte igual podrán recibir órganos. En este sentido, Marino comentó que «este es un acto solidario que quisimos incluir en la ley, porque a diferencia de Uruguay que tiene esta cláusula, nosotros consideramos que al fin y al cabo se trata de salvar vidas».

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