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Macri en el Congreso: la continuación de la grieta por otros medios

En lo estrictamente parlamentario, Mauricio Macri propuso a los diputados y senadores de la Nación una agenda legislativa que no lo llevará a enfrentamientos con la oposición, como los que se vivieron en diciembre de 2017, cuando se trató la reforma previsional. Ni tampoco tendrá que enredarse en fatigosas y costosas negociaciones con los gobernadores, tal como también le pasó con la reforma tributaria, tanto como con la previsional, entre otras.

De los proyectos que el Presidente anunció que se enviarán al Congreso, no figuró el reclamo por la reforma laboral, tal y como se la concibió el año pasado y que dio inicio al conflicto con el sindicalismo.

Esto se debe a que en la Casa Rosada consideran que ya lograron las leyes que necesitaban por parte del Congreso -excepto por las laborales- y que este año de Mundial de Fútbol la agenda del Parlamento será terminar de sancionar las leyes truncas e impulsar otras de tinte más “progresista”.

Pero otras cuestiones se juegan detrás de la agenda parlamentaria que presenta Macri. La primera mitad de este año -hasta el Mundial, que arranca en junio, donde Argentina se paralizará- no será la mejor para el Gobierno, que otra vez apuesta por el segundo semestre pero no puede volver a repetir la promesa que se convirtió en leyenda en 2016.

De alguna manera, lo reconoció esta semana el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, cuando dijo que recién a fin de año cedería la inflación, cuando terminen los aumentos, además de otras bondades económicas que deberían esperar.

En el primer semestre, se concentraron los aumentos de combustibles, servicios públicos, prepagas. Paralelamente, la imagen de Macri cayó desde diciembre pasado al menos unos diez puntos, tras la reforma previsional.

A todo eso, se sumaron los escándalos de los familiares de Jorge Triaca en el Estado, las cuentas offshore de Luis Caputo y más recientemente las de Díaz Gilligan.

Por último, el enfrentamiento con Hugo Moyano por el avance de sus causas judiciales y las denuncias de legisladoras de Cambiemos. El camionero hizo una marcha y juntó a muchos sindicatos y a casi toda la oposición, lo que encendió alarmas en el Gobierno.

Tal unión opositora había ocurrido por última vez en el Congreso, cuando se impidió el primer tratamiento de la reforma jubilatoria en Diputados, en medio de graves incidentes en los alrededores del palacio legislativo. Y hubo un amague semanas atrás ante el mega decreto de Macri que reformula al Estado.

El Gobierno entendió que hizo mucho para unir a la oposición y poner en riesgo uno de sus activos más preciados: la división opositora.

Además, estaba claro que no estaba manejando la agenda política. Hasta que anunció que no bloquearía el debate por el aborto en el Congreso y que además daría libertad de conciencia a sus legisladores para votar, en una decisión inesperada que tapó el tema Moyano-sindicatos y unidad opositora.

El tema aborto es una cuestión que genera grieta, pero un debate peligroso también porque la grieta atraviesa desde Macri hasta Cristina, con excepción de la izquierda, y a toda la sociedad.

El progresismo quedó desorientado ante la toma de una de sus principales banderas. El kirchnerismo está dividido. El peronismo no kirchnerista, también. Incluso Cambiemos, si hasta Elisa Carrió pidió que se retirara el proyecto.

El otro volantazo en la agenda fue una idea que llegó desde Jujuy, para cobrarle a los extranjeros que se atendieran en hospitales públicos argentinos. Un Diputado radical la tomó y la presentó como proyecto de ley. Además, incluyó la educación universitaria. El Gobierno le vio potencial y avaló: otro debate, otra grieta y otro riesgo porque se puede promover la xenofobia.

Así llegó Macri al Congreso, en el marco de una agenda distinta, con el foco en el debate del aborto y el cobro a extranjeros por salud y educación. Y Moyano, en titulares secundarios, a pesar de que fue imputado junto con su hijo.

La expectativa del discurso del Presidente fue el tema del aborto. Además, mezcló una agenda de “derecha” (leyes más duras contra la delincuencia, respaldo a las fuerzas de seguridad), con otras “progresistas” (equiparación salarial para las mujeres, licencia por paternidad, más parques nacionales, aborto, educación sexual). Además de las reformas de los códigos Penal y Procesal, entre otros puntos.

Cambiemos calcula que el tema del aborto tendrá un tratamiento muy prolongado en el Congreso, que llevaría todo el semestre y que acaparará toda la atención, opacando la discusión del proyecto en que fue trozado el mega decreto y que la oposición hasta hace unos días amenazaba con unirse para derogar.

Así, con un mensaje calmo, conciliador, eludiendo varios temas importantes e irresueltos de la economía y apelando a reclamos ajenos, Macri pasó por un Congreso que hasta hace poco más de dos meses vivió una batalla campal, que parecía poner en riesgo su autoridad.

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