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Alberto Fernández Presidente: Transición, interna con Cristina y Macri Vs Larreta

Alberto Fernández es el nuevo Presidente, electo en primera vuelta. Mauricio Macri termina una gestión muy opaca a la que aún le queda poco más de un mes. Ambos tienen que organizar la transición. Para que el primero pueda comenzar su período de la mejor manera posible y el segundo terminarlo de la mejor manera posible. Pero más allá de los números y los discursos electorales, los resultados de la elección abren una puja interna para Macri y Fernández. Y generan más incertidumbre sobre la economía y el próximo gobierno, que las deberá ir despejando desde el lunes después de que desayune con el saliente presidente.

Mauricio Macri anunció que invitó a Alberto Fernández a desayunar juntos este lunes 28 y comenzar «una transición ordenada que lleve tranquilidad a los argentinos». Es un gesto de madurez política que está necesitando la sociedad argentina por dos razones: porque la elección fue polarizada y evidencia una sociedad que seguirá divididad en dos polos muy acentuados, y porque son urgentes las precisiones sobre la economía.

Macri tiene aún por delante poco más de un mes de gestión con una economía en acelerada descomposición y con un presidente electo sin balotaje. Tendrá que hacer un delicado equilibrio entre evitar una crisis mayor y las demandas del próximo gobernantes, que mirará de cerca cada decisión de Cambiemos. Ya lo hizo con respecto a las reservas del Banco Central, por mencionar un caso.

El Presidente, por su parte, superó el objetivo para esta elección: sacó más del 35% de votos para forzar el balotaje. Pero Fernández no bajó de los 45 puntos que la Constitución pone como meta para ser electo sin segunda vuelta. Sin embargo, logró más de lo que se suponía. Otra vez, las encuestas fracasaron rotundamente. Ninguna se acercó al 40%.

Macri dejará el gobierno con un 40% de apoyo y una bancada en la Cámara de Diputados de más de un centenar de legisladores. Una fuerza envidiable. Pero el peronismo unido -hay que seguir de cerca a los gobernadores- podría manejar el parlamento si quisiera.

El 40% de Macri será su principal capital para mantenerse como el líder de la oposición. La gran incógnita es si Mauricio quiere ese papel. No tuvo ese rol cuando llegó a la Cámara de Diputados. Apenas asistió a las sesiones. Ahora no tendrá banca, pero sí un importante bloque. Otra contra, es que es un dirigente que perdió. Como Vidal. Pero no así como Horacio Rodríguez Larreta, que es el único victorioso y con territorio propio.

Entre Larreta y Macri se disputarán el rol opositor. Si el jefe de gobierno porteño reelecto -que ya no puede tener otro período en la Ciudad y es el candidato presidencial cantado para 2023- puede mostrar una victoria sin balotaje en la Ciudad y territorio propio, ahora Macri puede contraponer -a diferencia de la PASO- un 40% de votos a nivel nacional ganando casi 8% de un comicio al otro. Y, además de haber arrasado nuevamente en Córdoba, dio vuelta el resultado de Mendoza y estaría también haciendo lo mismo en Santa Fe. Son tres de los 5 principales distritos electorales del país.

Alberto festeja moderadamente. Casi todas las encuestas le daban más de 50 puntos de intención de voto. Se entusiasmaba con el 54 o 55 por ciento y con superar a Cristina Fernández. Esos números le iban a dar independencia política con respecto a la vicepresidenta. No lo logró. No podrá decir que logró una diferencia mayor propia. Tendrá que quedar todo en los 30 puntos que se supone conservaba la expresidenta y lo que también se supone que sumó Massa. ‘¿Qué aportó Alberto, entonces en términos numéricos?’ podrán decirle.

Macri tiene después de diciembre un solo frente que atender: el interno. Alberto tiene dos: el interno y el externo. El segundo podría depender del primero. Pero en el mientras tanto, tiene la tarea de negociar la transición con Macri. Y debe empezar a dar definiciones para la gente y los mercados.

La tensión financiera de los últimos días, en gran parte usual en la previa a cada elección, se atizó por la falta de definiciones de Fernández. A eso se debió que el exjefe de Gabinete prometiera la obviedad de no tocar los depósitos en dólares de la gente.

Y para los mercados, la promesa fue defender a los tenedores de bonos de los pedidos de quita por parte del FMI. Pero nada de eso trajo calma.

Aún se desconoce el programa de gobierno y de política económica de Fernández y su gabinete. Eso daría certidumbre.

«Empezaremos a ver cómo transcurrimos el tiempo que nos queda», dijo Fernández sobre el desayuno que aceptó compartir con Macri.

Los argentinos también esperan ver cómo transcurre ese tiempo.

Por Martín Rodríguez Rocha, periodista acreditado en el Congreso de la Nación

Periodista acreditado en el Congreso de la Nación. Codirector del portal 4SEMANAS. Expresidente de la Asociación de la Prensa Parlamentaria de la Argentina (APPA). Autor del ensayo "Las Asambleas Legislativas y la Lucha por la Representación".

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