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Macri inauguró el período ordinario 2019: “Argentina está mejor parada que en 2015”

El presidente Mauricio Macri aseguró este viernes que la Argentina «está mejor parada que en 2015», cruzó a los opositores que lo insultaban y anunció un aumento del 46% en la Asignación Universal por Hijo (AUH), al pronunciar un enfático discurso de fuerte contenido político que culminó con unas enérgicas palabras ante la Asamblea Legislativa, para abrir el 137 período de sesiones ordinarias.

Macri llamó hoy a los argentinos a «no aflojar» y a «trabajar con pasión y con coraje» para «sacar al país adelante» en su mensaje al Congreso, en el que asumió el aumento de la pobreza y de la inflación pero aseguró que no tiene dudas de que la Argentina «está mejor que en 2015 y está saliendo del pantano».

El Presidente dejó inaugurado el 137 período de sesiones ordinarias del Congreso con un enérgico mensaje de poco más de una hora plagado de interrupciones y abucheos de parte de la oposición, así como de aplausos y del clásico cántico de «Sí, se puede» de los legisladores de Cambiemos.

«Soy el primero en saber cómo han sido estos meses, cuánto dolor y cuánta angustia, y me he hecho cargo de eso, pero que sea difícil y que lleve tiempo quiere decir que esta vez es verdad», proclamó en uno de los pasajes más emotivos de su discurso, el más enfático desde que es presidente.

En el último mensaje de su mandato ante el Congreso y exhibiendo un inusual perfil de tono elevado, Macri enumeró logros de sus tres años de gestión, reclamó por leyes en materia de seguridad y penal que están pendientes de debate, y anunció un aumento de un 46 por ciento para este mes de la AUH.

«Los argentinos maduramos, tenemos mejor calidad democrática y una mejor infraestructura, y una mejor relación con el mundo», alentó.

En un recinto repleto, con su gabinete en pleno y miembros de los diferentes poderes del Estado, embajadores y delegaciones extranjeras invitadas, el Presidente recogió su primer y más prolongado aplauso en el tramo de su discurso en el que se refirió al «fin de la impunidad» como uno de los mayores logros de su administración y al impulso para recuperar los bienes de las mafias.

Macri enfrentó abucheos y críticas de legisladores del kirchnerismo que se levantaron de su bancas, cubiertas con la leyenda «Hay otro camino», en el tramo de su mensaje en el que habló de «devolver lo robado».

«Quien se oponga que diga dónde estuvo parado y a quién quiere proteger, se acabó el tiempo en el que los delincuentes se salen con la suya», los desafió el jefe del Estado, y les advirtió que «todos» tienen que «rendir cuentas, inclusive la familia del Presidente, y el Presidente».

Escoltado por la vicepresidenta Gabriela Michetti, que pidió silencio al menos en tres oportunidades, los presidentes de las dos cámaras, Federico Pinedo y Emilio Monzó, el primer mandatario no eludió el problema de la pobreza y la inflación pero afirmó que su gobierno sembró «los cimientos» para resolverlo y construir «un país mejor».

«Lamentablemente la pobreza ha vuelto a los niveles de antes y los chicos son los más golpeados», aceptó antes de anunciar el aumento de la AUH.

Macri ponderó el crecimiento con gradualismo logrado en los primeros dos años y medio de su gobierno, pero asumió que ese crecimiento tuvo un freno a partir de la sequía registrada el año pasado, la salida de capitales y la causa de los cuadernos de las coimas, que, aunque implicó a funcionarios del gobierno anterior, repercutió en la economía.

En este punto, afirmó que el Gobierno espera «una baja sustancial de la inflación, que será una baja para todos», y volvió a convocar a todos los sectores a «acuerdos a 30 años sin oportunismos ni ventajas, y donde todos cedamos algo pensando en el conjunto».

Macri dijo no tener dudas de que el país «está estructuralmente mejor que en 2015» y que los argentinos están «saliendo del pantano» en el que se encontraban, y en este sentido pidió «no bajar los brazos para salir adelante en serio, con pasión y con coraje».

El jefe del Estado consideró que si la Argentina logra consolidar el equilibro fiscal habrá logrado el acto de justicia social más importante que hayamos hecho en 70 años», porque «es la base fundamental para terminar con el flagelo de la inflación que es la principal causa de la pobreza y el estancamiento».

«Los cambios profundos requieren paciencia. Muchos van a pensar «pero yo estoy peor que antes», o «me cuesta todo más que en 2015». O me van a decir que el año pasado acá mismo les dije «lo peor ya pasó». Y tienen razón», reconoció en otro tramo de su mensaje, que leyó al pie de la letra, con sólo dos excepciones.

Las únicas dos oportunidades en las que se apartó de su discurso fue cuando respondió los abucheos y gritos de los opositores. «Los insultos hablan de ustedes, no de mi», retrucó con firmeza.

«Estamos haciendo crujir estructuras viejas y oxidadas. Estructuras muy arraigadas que seguían beneficiando a los de siempre. Y todos los días batallamos para cambiarlas con determinación y honestidad y no hay vuelta atrás», ratificó, y destacó que «ahora hay un Estado más sano que lucha contra los comportamientos mafiosos», en alusión al decreto de extinción de dominio.

El Presidente pidió a los legisladores que aprueben en el año parlamentario inaugurado este viernes la reforma del Código Penal, que «va a cumplir 100 años y fue emparchado cientos de veces», y el proyecto de Régimen Penal Juvenil que, dijo, «es mucho más que la baja de un año en la edad de imputabilidad para algunos delitos graves».

«El proyecto le da una respuesta del Estado a muchos chicos que van camino de convertirse en delincuentes», recalcó.

Entre los logros de su gobierno, ponderó la lucha contra el narcotráfico, la modernización del Estado, el impulso al turismo, la conexión a Internet; la seguridad vial y la creación de parques nacionales», y puso especial énfasis en «los programas para la calidad educativa».

También resaltó los debates que se impulsaron durante su administración, como la ley del aborto, que fue aprobada en Diputados, pero rechazada en el Senado, y envió una señal de apoyo a las mujeres, en el final del discurso, cuando elogió «la valentía» para denunciar casos de abusos.

En el pasaje final y ante un auditorio que ya lo aplaudía de pie, el Presidente hizo un llamado a los argentinos a «no tirar la toalla y a no dejar que los predicadores de la resignación y le miedo le ganen a la esperanza».

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