La Iglesia conmemora este jueves el Día de los Santos Inocentes

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Recuerda un hecho trágico. Pero también se ha convertido en un día para gastar «bromas inocentes», en la Argentina y en Hispanoamérica especialmente.

La Iglesia Católica conmemora este jueves el Día de los Santos Inocentes, que recuerda la matanza de cientos de niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes I el Grande con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazareth.

En el Nuevo Testamento, San Mateo, el evangelista, relata cómo, cuando nació Jesús, el rey Herodes ordenó una matanza en Belén para acabar con todos los niños menores de dos años y asegurarse así de que el anunciado Mesías, futuro rey de Israel, era asesinado.

La tradición popular lo ha convertido también en un día para gastar «bromas inocentes», en la Argentina y en Hispanoamérica especialmente.

En la Biblia, el Evangelio de San Mateo señala que Herodes llamó a los Sumos Sacerdotes para preguntarles en qué sitio exacto iba a nacer el rey de Israel, el que habían anunciado los profetas.

Ellos le contestaron: «Tiene que ser en Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas diciendo: Y tú, Belén, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá el jefe que será el pastor de mi pueblo de Israel».

Entonces Herodes se propuso averiguar exactamente dónde estaba el niño, para después mandar a sus soldados a que lo mataran por lo que fingiendo dijo a los Reyes Magos: «Vayan y averiguen acerca de ese niño, cuando lo encuentren regresan y me lo informan, para ir yo también a adorarlo».

Los magos se fueron a Belén guiados por la estrella que se les apareció otra vez, al salir de Jerusalén y llenos de alegría encontraron al Divino Niño Jesús junto a la Virgen María y San José, lo adoraron y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra.

En sueños recibieron el aviso celestial de que no volvieran a Jerusalén, regresaron a sus países por otros caminos y Herodes se quedó sin saber dónde estaba el recién nacido.

La ausencia de los Reyes Magos y la ignorancia de dónde estaría el futuro rey de Israel lo enfureció hasta el extremo, por lo que rodeó con su ejército la pequeña ciudad de Belén y dio la orden de matar a todos los niñitos menores de dos años, en la ciudad y alrededores.

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