La AUH y la Tarjeta Alimentar subió con Milei, pero no alcanza a cubrir los gastos básicos

Las prestaciones sociales tuvieron un aumento real del 14% entre 2023 y 2025, reduciendo la pobreza infantil. Sin embargo, ese incremento no fue parejo y no logró cubrir las fuertes subas en rubros como educación, vivienda y servicios.

Los números oficiales muestran una paradoja que golpea el bolsillo de millones de familias. Durante la gestión del presidente Javier Milei, la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar registraron una mejora real en su poder de compra del 14%. Este incremento fue un factor clave para explicar una baja significativa en los índices de pobreza e indigencia a nivel nacional, que según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) alcanzaron el 31,6% y el 6,9%, respectivamente, en el último período medido. Sin embargo, esa mejora resultó insuficiente y desigual: no logró cubrir los aumentos de precios en cuatro rubros básicos de la canasta familiar, dejando rezagados gastos fundamentales.

El impacto más notorio de esta mejora en las transferencias se observa entre los más chicos. La pobreza entre niños, niñas y adolescentes de 0 a 14 años descendió 4,1 puntos porcentuales entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, pasando del 39,5% al 35,4%. En paralelo, la indigencia en ese mismo grupo etario tuvo una caída aún más pronunciada, de 8,9 puntos, desde el 18,9% al 10%. Estas cifras contrastan con la dura realidad del primer semestre de 2024, cuando la pobreza infantil había trepado al 39,1% y la indigencia al 27%, empujadas por la aceleración inflacionaria posterior a la devaluación aplicada al inicio del gobierno.

Una mejora real, pero con un avance desigual frente a la inflación

Un análisis de la Fundación Mediterránea, basado en datos del INDEC, detalla cómo operó esta recuperación. Actualmente, unos 4,3 millones de niños reciben la AUH, que en diciembre pasado alcanzó un monto de $122.492. La Tarjeta Alimentar, en cambio, permanece congelada desde junio de 2024 en $52.250 por hijo. La combinación de ambas prestaciones permitió, en diciembre de 2024, cubrir el 100% del valor de la Canasta Básica Alimentaria por niño. No obstante, ese nivel de cobertura descendió al 92% a lo largo del año pasado, erosionado por el impacto de la inflación persistente.

El estudio advierte que la mejora del 14% no avanzó de manera pareja frente a los distintos rubros que componen el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Mientras la AUH aumentó un 31,3% en el último año, otros gastos esenciales se dispararon mucho más: la educación subió un 52,3%, la vivienda y los servicios públicos un 41,6%, los alimentos y bebidas un 32,2% y el transporte un 32%. Esto significa que el incremento de la asignación solo logró superar la inflación en cinco de los doce rubros que mide el IPC oficial.

La doble función de una política social clave

El informe de la fundación remarca que la AUH, implementada en 2009, se consolidó como la principal política de transferencia monetaria dirigida a la niñez en Argentina. Su importancia radica en que cumple una doble función: refuerza los ingresos familiares en el corto plazo, aliviando la situación de pobreza inmediata, pero también incide sobre el desarrollo a más largo plazo, al estar condicionada a la asistencia escolar y a los controles de salud de los niños. «El esquema AUH–Tarjeta Alimentar sostuvo ingresos, pero no logró cubrir todos los aumentos de precios», sintetiza el análisis al señalar la limitación actual.

Hacia el tramo final de 2025, las mediciones mostraron un freno en la tendencia a la baja de la pobreza, impulsado principalmente por la fuerte suba en los precios de los alimentos, que presionó sobre el valor de las canastas básicas. El Nowcast de Pobreza de la Universidad Torcuato Di Tella estimó que el indicador pasó del 28,7% en el tercer trimestre, al 32,5% entre octubre y diciembre, aunque el promedio para todo el segundo semestre habría rondado el 30,6%.

La brecha que desalienta la formalización laboral

Uno de los hallazgos más contundentes del informe apunta a una profunda desigualdad dentro del propio sistema de protección social. Mientras el esquema no contributivo (AUH + Tarjeta Alimentar) cubrió el 92% de la Canasta Básica Alimentaria por hijo en diciembre de 2025, la asignación familiar contributiva para un trabajador formal del tramo más bajo apenas alcanzó una cobertura del 32%.

Esta brecha se ensancha aún más a medida que aumenta el salario del trabajador registrado. En los tramos superiores, la cobertura de la asignación por hijo cae al 22%, 13% y 7%, respectivamente. Para los analistas, esta situación genera un sistema fragmentado que crea incentivos perversos, desalentando la formalización laboral en un país donde, según los datos, el 43% de los trabajadores se desempeñan en la informalidad. La paradoja queda al descubierto: en ciertos casos, un hogar con un empleo informal que recibe la AUH puede tener una mejor cobertura para sus hijos que una familia con un padre o madre con un salario formal registrado.

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