EE.UU aún no confía en la coalición opositora siria que ya reconoció Francia.
Estados Unidos se negó este miércoles a reconocer a la nueva coalición opositora siria. Cree que debe probar su credibilidad. Su predecesora quedó envuelta en disputas de poder.
"Todo el mundo, y Siria también, dice que el problema en Siria debería ser resuelto de forma pacífica y a través de un diálogo nacional, pero la primera decisión tomada tras la formación de la coalición en Doha fue rechazar el diálogo y continuar la guerra", dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Faisal Mekdad.
"Ellos quieren destruir a Siria", declaró al Russia Today en una entrevista que también fue divulgada por la agencia de noticias estatal siria.
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, dijo que la formación de la coalición, que reemplaza a un Consejo Nacional Sirio caído en descrédito como imagen de la oposición siria, fue un paso importante, pero no ofreció ni un reconocimiento total ni armas.
"Llevamos mucho tiempo pidiendo este tipo de organización. Queremos ver que el impulso se mantenga", dijo Clinton a periodistas en la ciudad australiana de Perth.
"A medida que la oposición siria da este tipo de pasos y demuestra su eficacia avanzando hacia una Siria unificada, democrática y plural, estaremos preparados para trabajar con ellos y ofrecer asistencia al pueblo sirio", sostuvo.
El nuevo grupo unifica al Consejo Nacional Sirio, la ex alianza opositora que se considera está bajo la influencia de radicales islámicos y posee poco contacto con los rebeldes en terreno, con un bloque más amplio de facciones dentro y fuera de Siria que incluye a los combatientes, a veteranos disidentes y a minorías étnicas y religiosas.
El martes, Francia describió a la Coalición Nacional para la Oposición Siria y las Fuerzas Revolucionarias como "el único representante legítimo del pueblo sirio y como el futuro gobierno de una siria democrática", y se convirtió en la primera potencia occidental en dar un paso tan avezado.
Seis estados del Golfo Pérsico habían hecho lo mismo el día anterior, pero la Liga Arabe y buena parte de los países europeos no se pronunciaron concretamente.
La postura decisiva del presidente François Hollande sobre Siria recordó la de su antecesor Nicolas Sarkozy en Libia el año pasado, cuando Francia lideró la acción de la OTAN para proteger a los civiles ayudando eficazmente a los rebeldes libios a derrocar a Muammar Gaddafi.
La Unión Europea prohíbe la venta de armas a Siria, pero Hollande dijo que la cuestión de armar a los rebeldes podría ser examinada cuando la coalición forme un gobierno de transición. París se había pronunciado antes sobre esto y expresó su temor de que las armas pudiesen llegar a los militantes islamistas.
