Obama y el tiempo de las deudas y los grandes desafios.
Un día después de obtener la reelección, el presidente Barack Obama enfrenta desafíos económicos urgentes, un problema fiscal inminente, y un Congreso aún dividido.
La preocupación inmediata del demócrata es el "abismo fiscal", una mezcla de aumentos de impuestos y recortes de gastos que podrían aplastar la recuperación económica de Estados Unidos si no se logra un acuerdo presupuestario para fin de año.
La perspectiva de Obama y el Congreso luchando para lograr un acuerdo sobre el tema influyó en los mercados financieros globales el miércoles y las acciones cerraron en Wall Street con un fuerte descenso.
Obama también enfrenta desafíos internacionales, como la disputa nuclear de Occidente con Irán, la guerra civil en Siria, el retiro de Afganistán, y una China cada vez más enérgica.
En casa, el triunfo de Obama podría darle ánimos en su negociación con los republicanos, sumidos en la confusión por no poder derrotarlo o volver a tener el control del Senado, un resultado que muchos conservadores habían pronosticado.
Los estadounidenses dieron una segunda oportunidad a Obama pese a un desempleo persistentemente alto y una recuperación económia débil, optando por mantener en Washington un gobierno dividido y un Congreso tan fragmentado como desde las elecciones de medio mandato del 2010.
Los demócratas de Obama retuvieron el control del Senado y los republicanos de Romney se mantuvieron al frente de la Cámara de Representantes, lo que les da el poder de frenar las ambiciones legislativas del presidente en un amplio abanico de temas que va desde impuestos hasta la reforma inmigratoria.
Esta es la realidad política que enfrenta Obama, que obtuvo una victoria mucho más ajustada sobre Romney que su histórico triunfo del 2008 frente a John McCain, cuando se convirtió en el primer presidente negro de Estados Unidos.
Obama regresa a Washington el miércoles tras celebrar la reelección con miles de partidarios en Chicago en las primeras horas de la madrugada.
"Podemos aprovechar este futuro juntos porque no estamos tan divididos como nuestros políticos insinúan", dijo Obama a la multitud que saludaba su triunfo.
Romney, un millonario ejecutivo de las finanzas, logró recuperarse de una serie de tropiezos durante la campaña hasta dar la impresión de que podría derrotar a Obama tras superarlo en el primero de los tres debates televisivos que mantuvieron cara a cara.
Pero el ex gobernador de Massachusetts no pudo convencer a los votantes de que su experiencia empresarial lo convertía en el mejor candidato para reparar la debilitada economía doméstica.
