Los empresarios planean aumentar sueldos pero por debajo de la inflación

Las empresas proyectan incrementos salariales del 27,1% para 2026 frente a una inflación estimada del 30%, lo que implicaría una pérdida real del poder adquisitivo

Las principales empresas y compañías prevén realizar, en promedio, entre tres y cuatro ajustes salariales en el año, pero, frente a una inflación proyectada del 30% anual, los sueldos terminarían por debajo del costo de vida. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la inflación quedaría entre el 30% y el 31%, y en ese supuesto se basaron las 164 organizaciones consultadas por PwC Argentina en su último informe.

Las expectativas se ajustaron al alza y, en promedio, las firmas prevén cerrar 2026 con incrementos salariales del 27,1% para empleados fuera de convenio. La cifra queda por debajo del 30% de inflación estimada para el año, por lo que, de cumplirse ambas proyecciones, los salarios de ese segmento no alcanzarían ni a empatar la suba de precios y terminarían el año con una caída de 2,9 puntos porcentuales respecto de los precios, lo que equivale a una pérdida real cercana al 2,2% del poder adquisitivo.

La frecuencia de los ajustes y las diferencias por jerarquía

Cuando se analiza la frecuencia con la que prevén ajustar los salarios, más de la mitad de las firmas (65%) concentra sus ajustes en esquemas trimestrales (30%) o cuatrimestrales (35%), mientras que las revisiones mensuales o bimestrales tienen una incidencia considerablemente menor. En tanto, el 18% realiza actualizaciones semestrales, mientras que las revisiones mensuales y bimestrales representan el 8% y el 6%, respectivamente. Abril, julio y octubre son los meses más utilizados para actualizar las remuneraciones.

Al analizar los incrementos por nivel jerárquico, no se observan diferencias significativas durante el segundo semestre. Los ajustes acumulados se incrementaron apenas el 14% en los niveles superiores y alcanzaron el 15% en los niveles medios e inferiores. Por áreas, Comercial registró el mayor aumento durante el semestre (16%), mientras que Producción presentó la evolución más moderada, con un 13,8%.

La visión de los especialistas sobre el contexto salarial

«La mayor previsibilidad permite ampliar el horizonte de las decisiones sobre compensaciones, aunque todavía convive con presupuestos acotados y con un poder adquisitivo que no recuperó el deterioro acumulado. En este contexto, las organizaciones necesitan priorizar, sostener remuneraciones competitivas y preservar el talento y las capacidades que serán fundamentales para el futuro del negocio», señaló Damián Vázquez, socio líder de Management Consulting de PwC Argentina.

«El salario sigue siendo la base de la propuesta de valor, pero las necesidades de los colaboradores son diversas y cambian a lo largo de la vida laboral. Integrar remuneraciones, beneficios, reconocimiento, desarrollo y herramientas de orientación financiera permite acompañar esas realidades de manera más integral y utilizar mejor los recursos disponibles», afirmó Mariela Rendón, senior manager de People & Organisation de PwC Argentina.

Bonos y beneficios: el complemento a la remuneración

El informe plantea que la propuesta de valor para los colaboradores excede la dimensión salarial. Los esquemas de remuneración variable mantienen una presencia extendida: casi 9 de cada 10 empresas otorgan bonos, principalmente bajo modalidades vinculadas con una cantidad determinada de salarios o con un porcentaje de la compensación anual. Esa bonificación representa, en promedio, 3,1 salarios en los niveles superiores, 2 en los niveles medios y 1,2 en los niveles iniciales y operativos.

En cuanto a los beneficios, el 28% de las empresas relevadas ofrece algún tipo de apoyo para el bienestar financiero de sus colaboradores, mientras que otro 20% se encuentra evaluando su implementación. Entre las iniciativas utilizadas aparecen las charlas y talleres de educación financiera, el asesoramiento personalizado y los préstamos o adelantos.

El impacto en los trabajadores y la presión económica

El estudio advierte que la presión sobre los ingresos va más allá de la capacidad de afrontar gastos o ahorrar: también puede incidir en la confianza en los «líderes, la motivación y la disposición de los colaboradores a expresarse abiertamente». El informe enmarca el número en un escenario de mayor previsibilidad: la evolución más estable de salarios e inflación permite a las compañías planificar las compensaciones a más largo plazo. Sin embargo, el contexto no colaboró en que los trabajadores recuperen poder adquisitivo, sino todo lo contrario.

La discusión por el salario mínimo y la canasta básica

En paralelo, el Consejo del Salario volvió a mostrar una fuerte distancia entre las centrales sindicales y las cámaras empresarias. La CGT y las dos CTA reclamaron elevar el Salario Mínimo Vital y Móvil a $993.000 en diciembre, mientras que el sector patronal propuso incrementos escalonados de entre 1,7% y 1,8% hasta abril de 2027. El Gobierno deberá intervenir si no hay acuerdo.

La propuesta sindical fue consensuada entre la CGT, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma y apunta a llevar el ingreso mínimo desde los actuales $376.600 hasta $993.000 en diciembre. Las representaciones patronales propusieron aumentos escalonados de apenas 1,8% para septiembre y 1,7% desde octubre de 2026 hasta abril de 2027. Con las posiciones alejadas, la discusión quedó pendiente y el Gobierno aparece nuevamente como árbitro de la negociación.

El deterioro del poder adquisitivo del salario mínimo

Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP), dependiente de la UBA y el CONICET, señaló que el salario mínimo volvió a perder poder de compra durante julio, con una caída real del 0,8%. De acuerdo con ese análisis, entre noviembre de 2023 y julio de 2026 el salario mínimo acumuló una pérdida real del 40,5%.

El estudio compara un valor equivalente a $626.106 en noviembre de 2023 con los aproximadamente $372.400 de julio de 2026, expresados en términos reales. El informe también advirtió que el nivel alcanzado en julio se ubicó por debajo del registrado en 2001, antes de la crisis de la convertibilidad. La pérdida es todavía mayor si se toma como referencia el máximo histórico de la serie: según el IIEP, el poder adquisitivo del salario mínimo se encuentra aproximadamente 67% por debajo del máximo registrado en septiembre de 2011.

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