Una empresa textil de más de 100 años cierra sus fábricas y 260 trabajadores quedan en la calle
Se trata de Emilio Alal SACIFI, una PyME fundada en 1914. Cierra definitivamente sus plantas de hilados y telas en Corrientes y Chaco por la crisis del sector textil. 260 familias serán afectadas.
La empresa Emilio Alal S.A.C.I.F.I. anunció el cierre definitivo de sus operaciones, poniendo fin a más de un siglo de trayectoria industrial en Argentina. La medida afecta directamente a 260 trabajadores (aproximadamente 240 en Goya, Corrientes, y 14-20 en Villa Ángela, Chaco), dejando sin empleo a cientos de familias en regiones ya golpeadas por la fragilidad económica.
En su comunicado oficial, la firma atribuye la decisión al “actual contexto económico y comercial adverso”, destacando como factor clave la apertura indiscriminada de importaciones de hilados, telas, prendas de vestir nuevas y fardos de ropa usada —principalmente de países asiáticos—, que generaron una pérdida significativa de competitividad para la producción nacional.

Se suman la caída del poder adquisitivo que impactó la demanda de textiles, elevados costos financieros, laborales y energéticos, alta carga impositiva y atraso cambiario, además de un deterioro en la cadena de comercialización y cobranzas del sector.
Cierre de Emilio Alal: «La situación se volvió insostenible»
A pesar de esfuerzos previos —como suspensiones temporales de producción con acuerdo sindical durante 60 días, mantenimiento de puestos por más de dos años y el reciente inicio de producción de telas para agregar valor con estándares internacionales que permitieron exportaciones—, la situación se volvió insostenible. La empresa invocó el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo para notificar despidos por fuerza mayor o falta de trabajo no imputable al empleador.

La Cámara Empresarial de Goya emitió un comunicado expresando solidaridad con Emilio Alal S.A.C.I.F.I., sus más de 300 trabajadores (incluyendo tercerizados), prestadores de servicios y proveedores de otras provincias. Señalaron que el cierre golpea de lleno a la frágil economía regional y apuntaron al fortalecimiento de la moneda que estimuló importaciones casi sin control, en claro detrimento de la industria nacional. Firmado por Miguel Horacio Galarza (presidente) y Osvaldo Antonio Spessot (vicepresidente), instaron a autoridades locales, provinciales y legisladores nacionales a reclamar firmemente en defensa de las economías regionales.
Contrabando y la apertura indiscriminada de importaciones
El empresario Luis “Pinky” Alal expresó en entrevistas su esperanza de una futura reapertura: “Las máquinas están listas, son nuevas y con alta capacidad de producción”. Atribuyó el cierre al contrabando y la apertura indiscriminada de importaciones en un esquema de altísimos costos. “Somos algodoneros, somos optimistas”, afirmó, indicando que tanto maquinarias como personal esperan condiciones para volver a operar.

Este cierre se inscribe en la profunda crisis del sector textil argentino, agravada por políticas de liberalización comercial que facilitan el ingreso masivo de productos importados y generan competencia desleal para las industrias locales. La empresa lamentó el impacto social y humano, agradeció a trabajadores, proveedores y comunidad, y reafirmó su compromiso con la industria nacional, deseando que el diálogo permita su recuperación en el futuro.
Con información de agencia MundoGremial
