Boudou, el lastre de la sucesión kirchnerista.

En el caso Ciccone, el juez Lijo procesó a Forcieri, ex mano derecha de Boudou. Luego, se descubrieron DNI con domicilios truchos del vice. Un lastre para Cristina.

Esta semana el vicepresidente Amado Boudou sumó nuevos escándalos de corrupción. Primero, el caso del auto Audi del cual le robaron pertenencias a su novia se supo que estaba anotado en un domicilio en el que nunca habitó y la familia habitante dijo no conocerlo. Ese vehículo tiene unos $30.000 en multas de tránsito.

Tirando de ese hilo se supo después que el vicepresidente dijo vivir en tres lugares distintos que no habitó, uno de ellos no existe. Los tres figuraron en sus DNI, con los cuales hizo trámites. Esto significa que brindó falsa información y que la misma no fue corroborada -quizás falten responsabilidades aqui-, lo que constituye un delito en cuanto a documento público, el mismo que cometió en el caso del auto trucho y por el cual está procesado además del caso Ciccone.

Sobre esa investigación este viernes el juez federal Ariel Lijo procesó a Guido Forcieri, representante del Gobierno ante el Banco Mundial, en la causa por la presunta adquisición irregular de la empresa Ciccone y mano derecha de Boudou. El testimonio de ese hombre era tan importante y comprometía tanto a él como a Boudou, que aplazó la indagatoria todo lo que pudo.

Forcieri fue procesado como partícipe necesario del delito de negociaciones incompatibles con la función pública y el magistrado mandó trabar embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma 200.000 pesos, según informó el CIJ, Centro de Información Judicial.

El exfuncionario fue involucrado en la causa por otro imputado, Rafael Resnick Brenner (exjefe de asesores de la AFIP), quien sostuvo que en una reunión que mantuvo con Forcieri éste le habría dicho que la persona encargada de seguir el proceso de salvataje de Ciccone en representación del Ministerio de Economía era José María Nuñez Carmona, otro de los procesados y amigo del vicepresidente Amado Boudou.

Cristina está en una encrucijada, no puede licenciar a Boudou porque significaría una claudicación para ella, otro problema con un vice (después de Cobos) y una crisis política, aunque ya la tiene. Por otro lado, sostenerlo en el cargo la desgasta y afecta a su imagen, pero peor: sus escándalos salpican a los posibles sucesores del kirchnerismo, como Florencio Randazzo, el mejor posicionado ante Daniel Scioli.

Boudou es un problema para el kirchnerismo y todo indica que lo seguirá siendo hasta 2015.

(Por 4SEMANAS)

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