La última oportunidad para Sarkozy.
El candidato socialista François Hollande, que encabezó la primera vuelta de las presidenciales francesas, y el presidente saliente Nicolas Sarkozy, por detrás en los sondeos, se enfrentan este miércoles por la noche en un duelo televisivo clave antes de la segunda vuelta del domingo.
El candidato socialista, bien situado tras lograr el 28,6% de los votos en la primera vuelta pero que no tiene la victoria garantizada, dice abordar esta cita "confiado".
Por su parte Nicolas Sarkozy, en posición de desafiante con el 27,7% de los sufragios en la primera vuelta y distanciado por su adversario, que todos los sondeos dan como vencedor el domingo, dice estar "determinado".
"Sé que hay un movimiento en mi favor. Debo mostrarme digno porque la arrogancia no es pertinente", declaró Hollande.
En el campo de Sarkozy, se asegura que la victoria es posible todavía. El ministro de Relaciones Exteriores Alain Juppé recalcó la "personalidad poderosa" del presidente y su "claridad".
Sarkozy cuenta con este enfrentamiento para recuperar su retraso, aunque los politólogos advierten que los debates tienen poco impacto sobre la relación de fuerzas.
"Para que un debate haga cambiar una elección, es necesario que uno de los dos candidatos le gane claramente al otro, y que la diferencia entre las intenciones de voto sea bastante escasa, lo que no es en absoluto el caso hoy", señaló Jérôme Sainte-Marie, del instituto de sondeos CSA.
Según los dos últimos sondeos, publicados el miércoles por los institutos BVA e Ifop, François Hollande ganaría la elección con 53,5% o 54% de los votos, y el presidente Nicolas Sarkozy obtendría 46,5% o 46%.
Hollande "sigue teniendo un avance confortable en la mañana del gran duelo televisado de los dos finalistas", comentó Gaël Sliman, director de BVA Opinion.
No obstante, "la situación mejora sensiblemente para Nicolas Sarkozy con respecto a nuestra última medida" y "casi recupera su mejor nivel observado la noche de la primera vuelta (53% contra 47%)", agregó.
Martine Aubry, primera secretaria del Partido Socialista y mencionada como posible primera ministra, consideró el miércoles por la mañana que el debate opondrá la "fuerza" y la "credibilidad" de Hollande a la "provocación" y "mentiras" de Sarkozy.
El debate permitirá a su juicio al socialista "decirle claramente a Nicolas Sarkozy: ‘En vez de explicarnos que su balance es culpa de los griegos, los italianos, incluso de la izquierda hace 10 años, asúmalo’".
La ministra de Presupuesto Valérie Pécresse, del partido de Sarkozy Unión por un Movimiento Popular (UMP), consideró en cambio que será el fin de "la partida de escondidas" de Hollande: "no sabemos realmente lo que piensa sobre la política nuclear, la inmigración, los gastos y la deuda".
Para el ex primer ministro conservador de la UMP, Jean-Pierre Raffarin, será un debate probablemente "determinante", en el que Sarkozy, como "desafiante", tendrá sin duda que "asumir algo de riesgo".
Los dos co-organizadores, la televisión privada TF1 y la pública France 2, quieren llevar un guión que siga las preocupaciones prioritarias de los franceses (el poder adquisitivo y el empleo) hasta la política extranjera, pasando por la deuda, los temas de sociedad (inmigración) y el estilo de presidencia que los dos hombres quieren encarnar.
Los escándalos, el del ex director del FMI Dominique Strauss-Kahn y las sospechas de financiación ilegal de campaña de Nicolas Sarkozy en 2007, serán sin duda evocadas.
El tono se ha endurecido en los últimos días entre los dos finalistas, quienes desde la primera vuelta intentan captar los votos de la dirigente de la extrema derecha Marine Le Pen en la primera vuelta (cerca del 18%).
Esta estrategia ha llevado a Sarkozy a radicalizar su discurso en materia de seguridad y de inmigración, lo cual ha sido fuertemente criticado por la izquierda, al igual que su decisión de organizar una "verdadera fiesta del trabajo" el 1 de mayo, rivalizando con la de los sindicatos.
El martes, Marine Le Pen anunció como se esperaba que votará en blanco y llamó implícitamente a sus electores a hacer lo propio.
Los candidatos pretenden también cortejar a los electores del centrista François Bayrou (cerca del 9% de los votos). Este último indicó que se pronunciaría al día siguiente del debate. En 2007, no dio consigna de voto.
El martes, Hollande y Sarkozy ya se lanzaron algún ataque por medios interpuestos. A Nicolas Sarkozy, "le decimos desde ahora: adiós", ironizó François Hollande. "Lo que creo, es que va a estar decepcionado", respondió el interesado.
Un fotógrafo toma imágenes del estudio donde el 2 de mayo se realizar el debate televisado entre El candidato socialista François Hollande, que encabezó la primera vuelta de las presidenciales francesas, y el presidente saliente Nicolas Sarkozy.
El candidato socialista François Hollande, que encabezó la primera vuelta de las presidenciales francesas. Hollande dice estar confiado en el debate pero asegura que no canta victoria pese a lo que dicen los sondeos
Nicolas Sarkozy, en posición de desafiante con el 27,7% de los sufragios en la primera vuelta y distanciado por su adversario, que todos los sondeos dan como vencedor el domingo, dice estar "determinado".
