“Pudo Ser Caín”, la vida de Abel Laudonio en un libro.

Como ya es conocido por el ambiente del pugilato, Abel Laudonio es uno de esos personajes catalogados como “último gran ídolo porteño” según la contratapa del libro, Pudo Ser Caín escrito por su esposa Nora Mabel Bello. Lo cierto es que esta obra cuenta las actividades por las que Laudonio transitó tanto en su vida deportiva como en la empresarial. En referencia a la contratapa, antes mencionada, escrita por su amigo, el periodista Rolando Hanglin enumeró sus señas particulares como: muchacho de barrio, apellido italiano, técnica depurada, pinta de galán y sonrisa de pibe sano.

En la presentación que se realizó en el barrio porteño de Boedo hace unas semanas atrás en el bar “Malena” de la tradicional esquina Homero Manzi, Abel Laudonio tuvo su merecido reconocimiento a pesar de su enfermedad que lo aqueja.  

En la misma, una de las presentadoras llamada Laura, profesora del Taller Literario al que concurría Nora Bello, expresó emocionada que “es un libro que me atañe porque lo ví convertirse, crecer, también soltarse y tener vuelo propio”, al mismo tiempo sostuvo que la obra “es como un modo de ser soñado, amado y escrito”.    

Uno de los periodistas, Enrique Martín contó que “le agregué la ‘pata’ boxística literaria que plantó Nora” y recordó que “yo tenía once años cuando Laudonio le ganó a Nicolino Locche en el Luna Park en 1964 y desde la popular tengo recuerdos muy vagos” y comentó que Laudonio fue “un hombre diferente a todos. El hacía sombra en el subte y cuando él era chico, nació para ser boxeador, que tenía ese don, quiso ser boxeador y lo fue, quiso ser campeón y lo fue, le pudo ganar a Locche. Pudo ser campeón argentino que hoy esta un poco descolorido”.  

Por otra parte, Martín recalcó que Laudonio pudo ser “exitosos empresario” y a su vez lamentó que en la actualidad, la actividad “no tiene muy buena prensa”. También, mencionó al periodista y relator, Hernán Santos Nicolini que “siguió la campaña de Laudonio”.   

A su turno, Vanesa (una de las hijas de Abel Laudonio) señaló que “uno de los actos de amor más grande que pudo tener ella (Nora Bello) como esposa” fue la realización del libro. Y recordó que su padre “siempre soñó que le escribieran un libro de su vida y desde la adversidad, la tristeza y el dolor supo sonreírle a la vida.  

Sobre el final de la presentación, la autora de la obra calificó a su esposo como “peleador de la vida que todavía sigue dando batalla” y agradeció al periodismo deportivo “por el silencio que se guardó por su enfermedad”.

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