Ahora sí, Marina Silva se mete en la pelea por la presidencia de Brasil.
Silva entra con fuerza en la campaña como candidata presidencial del Partido Socialista, en sustitución del fallecido Eduardo Campos, y se convierte en una seria amenaza para Dilma
"Daré lo mejor de mí", señaló por su parte la popular exministra del Medio Ambiente, que hasta ahora era candidata a vicepresidente. Expresó sus "propósitos de un Brasil más justo, económicamente prospero, socialmente justo, políticamente democrático, ambientalmente sostenible".
En una candidatura que pretende presentarse como alternativa a la política tradicional, el candidato a la vicepresidencia de Silva será el diputado del PSB Beto Albuquerque, quien reclamó "pasos más largos en favor de la justicia social, mejores servicios", y un cambio radical en la manera de hacer política.
El lanzamiento de la candidatura de Silva, que el jueves debe ser refrendada por el resto de la coalición, ocurre a menos de dos meses de las elecciones del 5 de octubre, y supone un cambio radical en el panorama electoral de la mayor economía sudamericana y séptima del mundo.
Una encuesta divulgada el lunes, la primera tras la muerte de Campos, mostró que Silva podría ganarle a Rousseff en un eventual segundo turno.
En la contienda, Silva enfrenta además de Rousseff, exguerrillera de 66 años miembro del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda y en el poder desde 2003), al senador Aecio Neves, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), una sigla que gobernó los ocho años anteriores.
"El Partido de los Trabajadores tiene un voto cautivo de 30%, un tercio del electorado que siempre vota a su candidato", explicó a la AFP Mauro Paulino, director de la encuestadora Datafolha. Otro tercio del electorado, busca una alternativa, ese nicho es el que disputan Neves y Silva, precisó.
Los momentos cruciales de la campaña comenzaron esta semana, cuando se inició el horario de publicidad electoral en radio y televisión, y los mensajes de los candidatos llegan a los hogares de los brasileños. Rousseff tiene una gran ventaja gracias a su amplia coalición que le da el doble de tiempo televisivo que a Neves, que a su vez tiene el doble que Silva. Al confirmar su candidatura, Marina Silva, de 56 años, leyó una carta de compromiso con el programa conjunto suscrito con los socialistas, que meses atrás recelaban de su alianza con la ecologista. Muy popular en las redes sociales y entre electores jóvenes, Silva se presenta como un voto alternativo al PT y PSDB, que se alternaron en el poder en los últimos 20 años. El PSB estuvo en la coalición de gobierno con el PT desde 2003 hasta el año pasado.
(Por 4SEMANAS/AFP)
