Cacerolazo: La oposición con poca autocrítica.
El antikirchnerismo intentó una autocrítica dividida y prefirió apuntar contra el Gobierno nacional por el descontento social.
Por el radicalismo, su titular Mario Barletta aseguró que "el cacerolazo fue expresión del hartazgo social" y advirtió que "la Presidenta debe dejar la soberbia de lado, hacer un esfuerzo de humildad y escuchar el mensaje de la gente".
El referente del FAP, el socialista Hermes Binner, comparó los cacerolazos de anoche con las protestas de 2001, aunque advirtió que "todos" tienen que hacerse "cargo de esto, no solamente quienes gobiernan".
El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, a diferencia del discurso desde Casa Rosada, sostuvo que "con mucho respeto, humildad y seriedad" se deben "escuchar e interpretar" los reclamos y que ello "exige que redoblemos los esfuerzos para cumplir con la expectativa que tiene la sociedad sobre distintas cuestiones".
Asimismo, el mandatario cordobés José Manuel De la Sota subrayó que "el país necesita diálogo para tranquilizarse y unirse".
Incluso, el kirchnerista gobernador mendocino, Francisco Pérez, admitió que "sin lugar a dudas es un llamado de atención. Fue importante, y hay que hacer un análisis profundo de cuáles son sus derivaciones".
