«Cuando los blanqueos fiscales se abusan del buen contribuyente»
Nuestro país se ha destacado desde su fundación por la falta de seguridad jurídica, que tanto daño hace a nuestra República, más en temas tributarios donde al día de hoy hay más de 150 tributos vigentes. Nacionales: 40 tributos, Provinciales: 28 tributos y Municipales 82 tributos, sin contar con otros que se han creado sin poder definir su estado como el caso de los Cargos Tributarios y las desvirtuadas Retenciones a comodities, que no son otra cosa que aranceles.
Peor cuando analizamos que solo hay un tributo permanente, el viejo impuesto a los Réditos (hoy Ganancias), el resto son y seguirán siendo hasta que nos dignemos a debatir y armar un sistema tributario serio, con seguridad jurídica, con una política de estado a largo plazo. Tuvimos tributos que fueron creados para una asignación especifica o a cuenta de otros tributos que han sufrido la metamorfosis de pasar al Tesoro Nacional, conforme las necesidades de cada gobierno, caso Bienes Personales, creado para el sistema de seguridad social o el impuesto a los débitos y créditos bancarios creado y que parte era a cuenta de ganancias e IVA.
La historia nos enseñó que siempre fue preferible aumentar tasa o crear nuevos impuestos, caso Ganancias al trabajo personal ( 4ta categoría) en 1974 durante el Gobierno de Juan D. Perón y su ministro de Economía José Ber Gelbar, al igual que el IVA, que comenzó con un 13%, pasando por un sin número de variaciones, sin olvidarnos de la ultima el 15 de marzo de 1995 el Dr. Domingo Cavallo -entonces Ministro de Economía-, lo llevó de 18% a 21% pero solo por un año, y aún continúa.
Si tuviéramos una política pública en materia tributaria, en momento de crisis, se puede usar como herramienta un blanqueo, dando la posibilidad de que los contribuyentes que están en infracción se normalicen. Pero en Argentina, hoy es una moneda de cambio y nunca solucionó el problema de fondo dando seguridad y respetando al contribuyente cumplidor. Así fue que al día de hoy tuvimos 7 blanqueos o normalizaciones desde 1987 hasta el último del presidente Javier Milei, en el 2024 la ley 27.743, que debería leerse para ver la amplitud y restricciones que impulsó el Presidente.
Ahora nos encontramos ante un nuevo sistema o, la verdad, Blanqueo que se incorpora entre líneas como Inocencia Fiscal, invirtiendo la carga de la prueba y peor: parece para un sector especial de personas “humanas” y sucesiones indivisas, como si representaran a la mayoría de la ciudadanía por los montos y la falta de control y liviandad para adherirse.
Si queremos que nuestro país tenga inversiones no basta solo con la economía y la inversión, sino con seguridad económica, y principalmente la tributaria como lo plantea el último Blanqueo del presidente Milei.
1987: Impulsado por Raúl Alfonsín (Ley 23.495).
1991: Lanzado durante la presidencia de Carlos Menem con Domingo Cavallo como ministro.
2008: Implementado por Cristina Fernández de Kirchner (Ley 26.476).
2013: Un segundo blanqueo bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner enfocado en el sector inmobiliario y energético (Ley 26.860).
2016: El «Sinceramiento Fiscal» de Mauricio Macri, que resultó ser el más grande de la historia argentina.
2024: El último régimen implementado por Javier Milei. En ese caso lo peor es que el vencimiento fue prorrogado hasta abril del 2025.
Y aquí cabe la gran pregunta este blanqueo era para principalmente para que ingresen dólares que los argentinos nunca habían declarado, y de manera explícita como última oportunidad. Situación lógica atento a que después de 7 intentos hay que tener un corte y demostrar de una vez la seriedad en materia tributaria.
Pero parece que no fue suficiente y en menos de un año volvemos a caer en la ingenuidad y una falta de respeto al contribuyente cumplidor de crear LA INOCENCIA FISCAL donde se invierte la carga de la prueba, más aún cuando los montos para entrar a este pseudo sistema, es una facturación de 100 millones anuales, aproximadamente 80 millones mensuales de ingresos, casi última categoría de Monotributo para servicios, y de capital 10.000 millones casi 8 millones de dólares, no sé cuantos argentinos comunes y pequeños contribuyentes pueden tener esos montos. Peor aún, si no entraron en el blanqueo hace un año, ¿por qué lo harían ahora?. O esto es para algunos con nombre y apellido.
En algún momento habrá que decir basta, porque si siempre dejamos la puerta abierta seguro nunca serán efectivos.
El ciudadano, el contribuyente común, cumplidor con esfuerzo no necesita una norma que pareciera mas para un pequeño grupo que para el bien del país.
Este sistema tampoco pone límites como otros blanqueos, como el último, que no podían acogerse los funcionarios públicos: Quienes ejercen o hayan ejercido cargos públicos de alto rango (ej. Presidente, Vicepresidente, legisladores, ministros, secretarios, gobernadores, intendentes) y sus familiares directos (cónyuges, convivientes y parientes hasta el segundo grado por consanguinidad o afinidad), en los últimos 10 años, agravado atento que la norma anterior dejó en claro: “Quienes participen de este blanqueo no podrán inscribirse a esquemas similares hasta el 31 de diciembre de 2038”. Personas en estado de quiebra: Aquellos declarados en quiebra y cuyos efectos de dicha declaración sigan vigentes. Condenados por delitos penales: Quienes tengan condena firme por delitos tributarios, delitos aduaneros o delitos comunes que tengan conexión con el incumplimiento de obligaciones tributarias (propias o de terceros). Los contratistas del Estado, quienes deseen blanquear criptomonedas entre otros. Sin entrar a nombrar los sistemas tributarios que no podrían entrar al régimen mencionado.
Ahora bien, hoy hay mas preocupación por allanar el camino a quienes han evadido o no declarado ni pagado lo que corresponde que hacer una reforma de fondo, bajando los impuestos indirectos que impactan directamente en el bolsillo de los ciudadanos, ni hablar de controlar la evasión, donde nuestro país está dentro de los diez países que mas evaden conforme información de organismos internacionales. Para tener una referencia, equivale aproximadamente a más de 26.000 millones de dólares, sin embargo no hay un control de la evasión tributaria, se vuelve a la forma mas sencilla de facilitar a los evasores para que se integren, situación que nunca dio resultado.

Si queremos una Argentina Republicana debemos tener en cuenta el principio básico de que “El quebrantamiento de la seguridad jurídica, principalmente tributaria, origina incertidumbre y promueve la injusticia”.
