El Gobierno negó el desfinanciamiento a hospitales universitarios: ¿Dejarán de atender?

El Ministerio de Capital Humano negó las denuncias de la UBA y aseguró que transfirió todos los créditos presupuestarios asignados por ley. Pero los directores de 6 hospitales advirtieron que no podrán garantizar la atención a 700.000 pacientes anuales.

El conflicto entre el Gobierno nacional y la Universidad de Buenos Aires por el financiamiento de los hospitales universitarios sumó un nuevo capítulo de tensión. El Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, emitió un comunicado en el que calificó como «falsas» las denuncias sobre desfinanciamiento y acusó a la UBA de intentar apropiarse de una partida que pertenece a todo el sistema universitario nacional. Los directores médicos, por su parte, advirtieron que la atención sanitaria corre «riesgo inminente».

El comunicado oficial sostuvo que «el Gobierno nacional transfirió mensualmente a esa universidad la totalidad de los créditos presupuestarios asignados por la Ley N° 27.798 de Presupuesto 2026, que incluyen la función salud, tanto para gastos en personal como para gastos de funcionamiento». La cartera señaló que el reclamo de la UBA apunta a obtener una asignación adicional de 79.763 millones de pesos de una partida destinada a todos los hospitales universitarios del país.

La denuncia de los directores médicos

Los directores de los seis hospitales que dependen de la UBA ofrecieron una conferencia de prensa este martes en el Hospital de Clínicas para visibilizar la crisis. Según explicaron, durante los primeros cinco meses del año el Gobierno nacional no transfirió dinero de la partida presupuestaria destinada a su funcionamiento operativo. La deuda acumulada asciende a 80 mil millones de pesos, de los cuales un cuarto debió ejecutarse entre enero y abril.

El doctor Norberto Lafos, director del Instituto de Investigaciones Médicas «Alfredo Lanari», fue contundente. «Estamos a 5 de mayo y hasta esta hora de la mañana todavía no se ha hecho el depósito correspondiente. Llevamos un cuatrimestre entero, cuatro meses del presupuesto anual aprobado y no hemos visto un solo peso. Con lo cual, imagínense cómo podemos funcionar o cómo podemos seguir brindando la asistencia con la calidad que merecen nuestros pacientes», expresó.

Lafos detalló que en los hospitales tienen que «recurrir a todo tipo de ingeniería», desde retrasos en el pago a proveedores hasta la búsqueda de donaciones. «El dinero que puede ingresar por lo que sea cobro de obras sociales o alguna entidad de medicina prepaga debe ser utilizado específicamente y exclusivamente para gastos de emergencia, de insumos, medicamentos», aseveró. Y advirtió: «Los insumos en medicina están dolarizados y siguen aumentando. Si esto sigue así, en un mes y medio no sé si vamos a poder seguir prestando la atención de los pacientes».

El riesgo de colapso en la atención

Los hospitales universitarios de la UBA son seis: el Hospital de Clínicas «José de San Martín», el Instituto de Oncología «Ángel H. Roffo», el Instituto de Investigaciones Médicas «Alfredo Lanari», el Instituto de Tisioneumonología «Prof. Dr. Raúl Vaccarezza», el Hospital Odontológico Universitario y el Hospital Escuela de Veterinaria. En conjunto, atienden a unas 700 mil personas por año y cumplen funciones esenciales en la atención, la docencia y la investigación médica.

El doctor Marcelo Melo, director del Hospital de Clínicas, señaló otro aspecto crítico: el retraso salarial. «La falta de financiamiento es muy importante, pero todo el sistema de salud tiene un problema con el salario, un retraso salarial de más del cincuenta por ciento. El 70 u 80% de la gente que trabaja en el hospital cobra por debajo de la línea de la pobreza», afirmó.

Melo detalló los números: «Los médicos residentes que tienen dedicación exclusiva cobran un millón y medio. Los enfermeros cobran un millón cien. La gente administrativa y la gente de limpieza cobra un millón. Así que es muy fácil darse cuenta de ese retraso salarial. A veces nos exigen tener una salud digna, una universidad ejemplar, pero la parte salarial no acompaña a esas exigencias».

El funcionamiento al 50% y la imposibilidad de seguir achicando

El director del Hospital de Clínicas reveló la situación límite que atraviesa el establecimiento. «El hospital en la actualidad está funcionando al 50%. Al no tener presupuesto, no podemos internar, no podemos liberar la lista de cirugía. Vamos resolviendo con el presupuesto que tenemos y con la buena voluntad de los proveedores que aceptan entregarnos productos a expensas de ir generando una deuda, pero tampoco podemos generar deudas que sean después imposibles de solventar», explicó.

Y concluyó con una frase que resume la angustia del sector: «Lamentablemente lo que tenemos que hacer es achicar el funcionamiento, pero no se puede seguir achicando más». Lafos, por su parte, enumeró las consecuencias de la falta de fondos: «Además de las setecientas mil consultas anuales, la cantidad de alumnos que pasan por nuestras aulas, la cantidad de médicos que hacen sus cursos de especialización de posgrado se ha visto resentida, y eso afecta la formación de todos los profesionales que nos van a atender en los próximos años».

La versión del Gobierno

Desde el Ministerio de Capital Humano, en cambio, defendieron su postura. En el comunicado, señalaron que la UBA solicitó que se le asignen 75.371 millones de pesos de la partida para hospitales universitarios, es decir, el 94,5% de un fondo que pertenece a todo el sistema universitario nacional. «De acceder a ese pedido, restarían apenas 4.391 millones de pesos para el resto de los hospitales universitarios del país», advirtieron.

La cartera calificó como «inadmisible que, mediante amenazas de medidas de fuerza, una universidad pretenda apropiarse del crédito presupuestario destinado al conjunto de los hospitales universitarios nacionales e imponer criterios de distribución de una partida que pertenece al sistema universitario completo y no a una sola institución». La pulseada entre ambas partes se profundiza mientras los pacientes y los trabajadores de la salud esperan una definición que, por ahora, no llega.

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