La vacuna contra VPH no lleva al «sexo loco», como decían en EE.UU
La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) no hace que los adolescentes tengan comportamientos sexuales precoces y arriesgados.
Se midió trimestralmente la tasa de enfermedades de transmisión sexual (ETS) antes y después de la vacuna. Esta tasa aumentó en ambos grupos al mismo ritmo y permaneció casi idéntica a medida que las niñas crecían.
Los investigadores determinaron que el comportamiento sexual de las adolescentes vacunadas no se modificó a causa de la vacunación.
"Si el hecho de vacunar a estas jóvenes contra el VPH causara un incremento de actividades sexuales arriesgadas, habríamos observado un aumento fuerte de las tasas de infecciones transmitidas sexualmente (…), lo cual no fue el caso", explicó Seth Seabury de la Universidad del Sur de California y principal coautor del estudio financiado por los Institutos estadounidenses de Salud (NIH).
La creación en 2006 de la primera vacuna contra el VPH (el Gerdasil, del laboratorio estadounidense Merck) provocó voces de alarma entre algunos padres, pediatras y legisladores en Estados Unidos.
Según estos críticos, vacunar a los adolescentes alentaría actividades sexuales precoces y arriesgadas y algunos estados del país se opusieron a implementar un programa de vacunación obligatoria.
Actualmente, la autoridades de salud recomiendan que se vacune a los niños y niñas preadolescentes para prevenir el VPH, que difícilmente es detectado pero puede causar cáncer de cuello de útero, ano, pene, boca y garganta.
No obstante, sólo 38% de las niñas y jóvenes de entre 13 y 17 años en Estados Unidos han recibido las tres dosis recomendadas en 2013. El número de varones vacunados es aún menor, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.
